Bibliometrico

Bibliometrico.
Basado en un relato de Forke.

Aquí Radio Gurí trasmitiendo para todos los escribas-escuchas de este foro tan letrao.
El tema de hoy, estimados lectores del foro gira en torno al Bibliométrico.
El Plató de la emisora se encuentra atestada de trastos viejos, libros antiguos con telarañas de por medio y todo tipo de trastes en aparente desuso.


-Buenos días Don Biblioteco.-atino a decir mientras ojeo el mundo de papeles que tengo desparramado por la mesa de caoba.
Buenos días Don Botija- Un hombre pequeño con grandes lentes de leer, que parece caerse dentro de los pantalones, de tez cetrina, chupado de cara, me dice.


-¿Qué puede decir a la audiencia del foro, sobre su trabajo?
Vera usted, señor locutor. El hombre de tez cetrina comienza diciendo: Mientras ese profesor, un anciano horrible, me entregaba el titulo muchos años atrás, nunca hubiera pensado que mi futuro estaría atado a este lugar. Ese papel, que dentro del rollo tenía impreso un adornadísimo “Licenciado en Bibliotecología”, representaba, por una parte, mis interminables y hasta extenuantes horas de estudio, y por otra, una enorme cantidad de sueños que más tarde entendería ingenuos. Mi mayor pretensión, el empujón que me llevó hasta la interesante carrera mencionada, era dirigir, obviamente, una biblioteca enorme, un archivo casi inconmensurable de libros. Me sentaría, todos los días, detrás de mi pulcro escritorio, con una de esas lámparas verdes de escritor, con una lista y una pluma negra, para anotar las entradas, salidas y devoluciones. Sería feliz. Haría feliz. A todos. Esa noche no quise dormir.


-¿En qué consiste para usted el trabajo de un bibliotecólogo? – menciono como locutor.
La cara de ese hombre pequeño, venido a menos, caído dentro de sus pantalones, cambió. Ya no era esa cara que no decía nada, los ojos comenzaron a brillar.
Vera señor locutor. Según la R:A:E sería la persona que tiene a su cargo el cuidado, ordenado y servicio de una biblioteca. Selecciona o filtra para dirigir la información adecuada a las personas que la necesitan en el momento adecuado y para evitar que se reciba una sobrecarga irrelevante. Es intermediario que no crea información ni la comunica directamente pero que ayuda al usuario acceder a ella sin introducir juicios de valor. Pero…


-¿Pero..? –Lo miro por encima de los lentes de leer, con las hojas de la entrevista en mis manos.
Es un modo de vida Botija. Mi modo de vida, hay que volcar el corazón a la causa, pues es un trabajo tedioso, mohoso por momentos.. –el pequeño hombre menciona, mientras que se reacomoda sus pantalones, que le caen a la cintura como Cantinflas.


-Pero volviendo a esa noche que no podía dormir –le menciono mientras bebo un trago algo del zumo de naranja que tenía frente a mí. -¿Podría contar a la audiencia del foro como se sentía?
El pequeño hombre de pómulos hundidos y tez cetrina, vuelve a cambiar el tono de su voz, un tanto apagada y menciona:
Tenía tantas puertas abiertas que no sabía a cual correr primero. Era bibliotecólogo, Señor-Bibliotecólogo, experto en el arte de catalogar, archivar y encontrar. Un profesional de la Información. Estaba listo para comenzar mi nueva, feliz, vida. Busqué trabajo en cada una de las bibliotecas: primero en la nacional, por el enorme orgullo que significaría; luego en las públicas, por su carácter comunitario; luego en las privadas, por mera desesperación. Pero nadie me necesitaba. Había gastado seis años de mi vida entre libros interminables para que luego me dijeran que no me necesitaban para manejarlos. Había sido todo en vano.


-Mas adelante –lo interrumpo ojeando entre los papeles que poseía, usted fue hemeroteco.
A si fue, señor. –Sabía usted que u
na biblioteca no es sólo una sala de lectura. La mayoría de ellas consta de varias secciones como: ludoteca (zona de la biblioteca para el entretenimiento y juego), hemeroteca (donde están la publicaciones periódicas, revistas, periódicos...), mediateca (donde están los videos, cintas, cds,..), sala de referencia (con enciclopedias, diccionarios,...), etc. Además la tipología es muy variada. Por ejemplo, las bibliotecas de investigación, que son bibliotecas de comunidades autónomas, nacionales o especializadas donde no se va a leer sino a investigar; las bibliotecas universitaria, que también serían de investigación pero que además establecen diferentes categorías de sus trabajadores: bibliotecarios de apoyo a la docencia y alumnos, bibliotecarios de apoyo a la investigación y bibliotecarios de status investigador.


-Si, pero.. –lo interrumpo. -¿Qué aconteció cuando fue hemeroteco.
El hombre cambia de postura, se reacomoda y vuelven a brillar sus ojos pardos.
Hemerotecario, hemerotecólogo, hemerotequista: eso me limitan a ser. Tuve que empezar a trabajar en este archivo de diarios, contra mi voluntad, ya no recuerdo hace cuanto. Esta hemeroteca es prácticamente mía. Si, tiene un archivo gigante, con diarios de todo el mundo, desde los milochocientos hasta los ahoras, un macizo escritorio para mi ficha y mi pluma, pero lo regalaría todo sin pensarlo. Odio este lugar, esta especie de hermana deforme y marginada de una biblioteca. Nunca pude encontrar mi lampara verde de escritor. ¿Cuánto uso pueden tener pilas, y pilas, y créanme, pilas, de periódicos y revistas? En mis indefinidos años de trabajo hemerotecal, no encontré ni una utilidad realmente práctica. Nada. Cada tanto algún periodista, pero no mucho más.


- ¿Puede contarnos como era su vida dentro del Diario que trabajó, pues aquí consta que trabajo para el “BiblotecasVirtuales Herald”; el diario del ciberforo?
El hombre cambio la cara y la postura y volvió a caer dentro de su postura que lo hacía más pequeño de lo que era, ya que medía un metro y medio.

-Vera señor Botija Todas las mañanas era igual: abría, me acomodaba en mi sillón, y al instante entraba él viejo apestoso Salvando eso, la rutina es más o menos similar. Sospechaba, y aún lo hago, que viejo dormía en algún callejón contiguo. Por lo que el aburrimiento me llevó a descubrir, siempre iniciaba las semanas con una muda de ropa limpia, que nunca variaba y que, por supuesto, olía de forma bastante particular conforme progresaban los días. Inferí que sólo regresaba a su casa los fines de semana, en que la hemeroteca no abría y no abre. No fue un descubrimiento muy placentero. Los viernes eran días de arcadas.


-Lo interrumpo Don Biblioteco, pues estamos tapados de llamadas y mensajes, que el tiempo no da, pero le leo algunos al pasar: comenta Esthercita la prosa. Creo que es eso, en principio. La fluidez. Un estilo cuidadosamente descuidado (muy cuidadosamente), levemente irónico. Suave, el humor. Nada estrepitoso ni que cree conflictos. Pero aquí, y allá, uno debe detenerse, uno no puede no detenerse. Ella dice:
O me conformaba con otra cosa, o moría de hambre. Intenté la segunda, pero la necesidad pudo más.”
“Inferí que sólo regresaba a su casa los fines de semana, en que la hemeroteca no abría y no abre. No fue un descubrimiento muy placentero. Los viernes eran días de arcadas.”
Cuando quieres acordar, estás interesadísimo en el bibliotecólogo y en el viejo. Te preguntas qué hace el viejo. Quieres saber qué pimientos está buscando. Uno siente curiosidad. Comienza a imaginar todas las respuestas. Como no hay datos algunos, cualquiera es tan probable como cualquiera. Todo final será imprevisible, por definición, y todo final será previsible, también por definición.
Me saco el sombrero, compañero. Esto es un cuento bien pensado, bien estructurado y bien contado.

Por ejemplo dijo Turkesa: Hola Biblioteco. Empecé a escucharlo distraídamente -debo decir- y seguí medio por inercia, y luego por concreta curiosidad ansiosa... Coincido con Esther. ¡¡BRILLANTE!!!! ¡EXCELENTE!! Puede ser que necesite cierto pulido en algunas frases, de tipo gramatical, pero la verdad es que .. no pude detenerme hasta el final... ¡Cómo te las has arreglado para hacer de un hecho cotidiano, de por sí inadvertido, chato, una obra interesante como esta, es un misterio que supongo sólo develan los magos de la pluma, así que para mí, eres uno de ellos!. ¡TE FELICITO!!


- Hay otros comentarios, pero el tiempo se nos fue. Posee un minuto para decir lo que desee a la audiencia del foro.
Gracias Botija. Permítame contestarle a Esther. Sin fluidez... la prosa no fluye, evidentemente, y no llega a ningún lado. Creo que es uno de los requisitos esenciales. Y si, el estilo esta cuidadosamente descuidado.

Me alegra mucho que te guste la alocución. El énfasis lo puse en la estructura, como casi siempre, sobre todo la del final. Ahora que puedo usar diálogos... funciona.
Y si me permite Botija, una última repuesta…


-No hay tiempo Biblioteco.
A sido un audición de Radio Gurí.
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses