Originales extintos de Deinost

Mientras no se perturbe a los dioses en sus templos,
no seremos molestados en nuestros hogares.
Nietzsche, F.


Radio Gurí, luego de una extensa revisada que encomendamos a Biblioteco dentro de la hemeroteca y medioteca de la emisora, ha podido extraer lo siguiente:

Sobre Originales Extintos de Deinost

-Deinost, divertida tu alocución. Me hizo reír.
Mi estimado, bien ponderado y monolector pig: Más de dos mil envíos y todavía te das el lujo y te tomas la molestia de continuar escuchando y comentando, en efecto, no en profundidad, pero a veces pocas palabras son suficientes, incluso para hacer reír. Te agradezco el tiempo que dedicaste a leer y comentar estas palabras.

Si Ravel, ¿Qué tienes para decir? – El Botija dice.
Pobre angelito de Dios, tan pequeño y a su corta edad lo castigan de esa manera?
Muy original tu micro me he reído en cantidad, pues tuve la oportunidad de cuidar a un niño similar unos días. Y te aseguro que tienen cada pregunta y con que inocencia se acercan a ti cuestionando lo que se les ocurre en el momento. Me dijeron que se llamaba Wan... era descendiente de filipinos, cuando le llamé por su nombre Wan... me contestó, yo no soy One...no soy uno... solo wan.
Así que tu micro me ha hecho recordar y reírme de la ocurrencia de los niños a su corta edad.

-¿Tiene algo para decirle Deinost
Gracias Botija. Hola mi estimada y bien ponderada Ravel, en verdad es interesante pensar que un chico llamado WAN (One) pueda tener la oportunidad de nombrarse a sí mismo adecuadamente, y diferenciándose de los otros. Mucho no podemos hacer lo mismo fácilmente, no? Y sin embargo, siempre será "uan", "wan", "one".
Continuamos escuchándonos y hablando si la Radio sigue abierta.

-Tienes humor. Me gustó Deinost. Menciona El Botija.
Verás Botija. Apenas se me ocurrió, me ataqué de risa. La persona que estaba a mi lado se extrañó de escucharme soltar una carcajada. Terminé de relatarle el cuentito (sin personajes, ni estructura) y soltó la carcajada. Creo que es lo que lo hace real, la risa. Y como no se me ocurren cosas así tan seguido, dije pues adelante....no? Je.

Deinost ¿En qué momento se planteó él sus propias obligaciones? ¿Entraba dentro de sus obligaciones el aprender?...¿continuará para descubrirlo?
Mikaela. Afortunadas cuestiones planteas ante estas viles palabras que escribí. Bienvenida a este foro, lleno de Foreños y Forenses.
Veras Mikaela. Me parece que el momento de plantearse sus propias obligaciones, el aprendizaje como una obligación, es precisamente el mejor cuento que le pueden contar a alguien, generalmente los padres inician el cuento, pero poco a poco se va dando continuidad hasta que uno se lo termina creyendo.
"¿Continuará para descubrirlo?" yo creo que, porque lo descubrió (es decir que era un cuento) se pregunta si continuará.

Realmente no creo que sean tan simples tus palabras, ¿sabes?,(permíteme tutearte), creo que ese es el verdadero problema, que nuestras historias dejan de continuar cuando en todas ellas solo radican obligaciones y responsabilidades, primero impuestas, luego aprendidas y finalmente adquiridas, ahí dejamos de crecer, ahí dejamos el punto a nuestra historia, a nuestro relato, olvidamos que la pluma no debe cesar, que siempre debe estar dispuesta a crear un nuevo capitulo. Esas palabras que tú has considerado viles, me has hecho pensar, y te doy las gracias por ello.
Besitos

-Qué tenes para decirle a Mikaela?
Hola Mikaela: Tuteémonos entonces. Tu lectura de las palabras iniciales (viles en el sentido de entrañar maldad o dignas de desprecio) reivindican por mucho aquello que empeñé en ellas. En ellas propuse que papá y/o mamá nos cuentan el mejor cuento de todos al hacernos creer que nuestras únicas obligaciones
en la vida, cuando en realidad son más y hay otras cosas en la vida, la crítica dura a las expectativas paternas y maternas.
Es labor de uno mismo creer o no creer en ese cuento. Aquí se relaciona un poco con la pregunta que hice en "Filosofea". ¿Decidiré creer o no creer en los cuentos de los demás? Mejor lo cuestiono, pero ¿qué pasa cuando lo cuestiono? Oh! sorpresa, dejo de vivir...
Agradezco una vez más tus frases, y esperaría en algún momento poder dedicarte unas palabras cuando lea algo que provenga de un tema particularmente tuyo.

¿Qué tienes que decir Wallace?
Hola otra vez, he leído tu observación, nada mas lejos de la realidad, me encantaría saber cuando supo realmente que quería el niño mismo? su vida había sido una fábula, nunca decidió por si mismo, solo hizo lo que se le pidió, no decidió por si mismo.... ese era el mejor cuento, un cuento que no era el suyo.......
Mi estimado Wallace: Concuerdo con tu observación, ese comentario no era el suyo, pero aun así era el mejor de todos. ¿Por qué? Porque a veces es más sencillo no hacerse responsable del propio cuento, esto es, de la historia de uno. Mejor se vive el cuento de papá y mamá, en lugar de adueñarse del propio y responsabilizarse de él. Por eso es el mejor, pues no tienes que decidir.
Me parece que el niño sabe lo que quieren los padres, pero no lo que quiere él.

Si Mikaela. ¿Qué tienes para decirle?
Gracias Botija. He vivido el combate, he vivido la agonía del perdedor, he imaginado perfectamente a todos ansiosos por un final, fuese cual fuese, ciertamente me has creado angustia, que creo que es lo que se debe sentir al contemplar este tipo de espectáculos. Tus líneas siempre me provocan algo. Gracias.
Mi estimada y bien ponderada Mikaela: Palabras como las tuyas me alientan a platicar otras más. Y he aquí algunas: La lectura que haces sobre el combate, el perdedor y la angustia escaparon a cualquier intención que haya tenido al escribir este relato, sin embargo están presentes. En realidad yo trataba de simular una lucha (el personaje llamado Lucha) en sus diferentes connotaciones. Asimismo de las cuentas. No me queda más que agradecer tus palabras y tu tiempo.

-JJ, ¿Por aquí?
Hola Botija. No le mando un jamón serrano, porque usted anda lejos por el ciberespacio pero si me permite debo decir algo.

-Adelante.
Me encantaron los diálogos tan naturales. Debes de potenciarlos en tus alocuciones pues le dan mucha vida...
Un abrazo
Mi estimado, sucinto y bien ponderado J.J. Prado: Lo último en que pensé fueron los diálogos, tan folklóricos como se pudiera, y tal vez por esa razón impresionen naturales. No se me hubiera ocurrido que los diálogos dieran VIDA al relato en el que invito a la "Muerte". Tomaré en Cuenta tus palabras e intentaré impregnarlas implícitamente en cierto relato, muy probablemente en este mismo...me has dado por lo menos dos o tres ideas, te agradezco.

Krito, ¿si….?
Gracias Botija.Hola Deinost!
es la primera ves que te escucho....
Tu titulo se me hizo interesante ( por la hora ) al igual que tu historia.
Le agradezco el tiempo que dedicó a leerlo. Y coincido, es 1 [un](a) hora interesante, no?

Una hora buena para recordar eso por lo que sufrimos –Gato negro menciona.
Me parece que es la mejor hora (no sé si todos por la misma razón) pero esta hora es inmejorable (modestia aparte)...pues son las: 13:45 !!!!A.M!!! Esa hora es inexistente...

No sabía que escribiera cuentos. Pensé que sólo le interesaba la parte filosófica y teórica de las letras, pero veo que también otras.

-Don José Pérez. Es su turno.
Me parece que la hora del insomnio coincide con la noche, aunque en realidad podría ser de día (13:45 es la una cuarenta y cinco de la tarde) pero el a.m. no es casual, o ¿fue un error de dedo? No lo creo pues 13:45 a.m. (una cuarenta y cinco de la mañana) remitiría equívocamente a la noche. Esto es que se presenta un error. En el tercer párrafo se encuentra el error (anunciado desde el segundo) si no se sabe si es de noche o día, en el radio se anuncia algo para insomnes. Entonces (junto con los números y las letras que indican los números) y me parece que la idea es resolver el por qué del abandono. La novia deja al novio por la amiga, esto se anuncia al final con la presentación de la hora "cuarto para las dos", cuarto para las dos mujeres, es lo que estaban murmurando ellas, pues son ellas las que platican no el varón con imágenes angustiantes.

Me parece simple, pero divertido. Debería dedicarse a profundizar en la parte filosófica, pues de poeta-escritor le falta mucho, mucho.

Hola José Pérez, había visto tu comentario hace rato pro se me fue contestarte. Y sí, digo muchas veces me parece no es necesaria la cuota de sarcasmo. En fin, la interpretación que haces es muy similar al punto que quería llegar, no podía esperar menos de ti. Cuando regreses al foro date una vuelta por CCS. Ya se puso bueno de nuevo. ¿Y el tuyo?, nada nuevo, ¿verdad?

Si Pig. Puedes hablar, claro que si.
Amigo Deinost:
muy interesante tu charla, bien llevado ya que mantienes la atención del que escucha todo el tiempo.
Dos pequeños detalles para darle:

Una cara no es alta y delgada. En el segundo párrafo mencionas al protagonista en primera persona y el resto de la audición en segunda.
Colega Pig, te agradezco que te des el tiempo de opinar en un micro, y en particular el mío. Eres sucinto pero duro. Eso lo valoro más.

Una cara no es alta y delgada.
en el segundo parrafo menciona sal protagonista en primera persona y el resto de la audición en segunda.
En efecto, eso es algo que me interesaba dar a notar. El primer párrafo lo narra el personaje principal 'x' de sexo masculino. El segundo párrafo es un recuerdo de cuando 'x' conoció a la sería su novia. Narra lo que sucedió, pero nunca dice por qué esa novia lo abandonó. El tercer párrafo (y subrayo el TERCER) es presentado por un narrador omnisciente, pues sólo él se puede dar cuenta (el lector) del por qué 'x' fue abandonado.
Intenté dar una pista con los números entre paréntesis.
Eso es lo único que se mantiene a lo largo de los tres párrafos, pues la respuesta de por qué fue abandonado es que las últimas palabras que se dirigían esas dos mujeres (la novia y otra mujer) eran las últimas palabras del relato. Ellas estaban platicando sobre un 'cuarto para las dos'. La novia de 'x' lo abandona por otra mujer. Esa era mi intención, pero bueno estoy practicando y poco a poco ahí voy tratando de dar estructura a mis ideas y poder expresarlas satisfactoriamente.
Gracias Pig, tu comentario me sirve para darme cuenta que nada más no he podido transmitir lo que he querido.

-Cuánta sabiduría en un solo párrafo!! –menciona John Statt
Hola mí estimado amante de lo sucinto John Statt: Nombre, ¿qué te tomas? Yo preferiría pensar en cuánta ignorancia...al final del día es muy similar. Te agradezco, inmerecidamente, tu comentario...y a mí también me parecen lindas las audiciones cortas.

Si, ¿Qué pasó Vencice?
Me ha gustado mucho esta mini alocución y me ha dibujado una sonrisa enorme en la cara con su última frase… No creo que sea por tanta fiesta, bullicio, algarabía, jolgorio, y cachondeo que este hombre acaba planteándose que hace sentado al pie de un árbol. En mi opinión, el hombre es un gran pragmático que ha llegado a la conclusión, no sabemos si acertada pero cuanto menos comprensible, de que por mucho que le de vueltas y mas vueltas a temas filosóficos, a las grandes preguntas universales o, simplemente, a los interrogantes sociológicos que se abren en cada continente, país o ciudad del mundo a diario, no llegara a ninguna conclusión concluyente ni aproximada, así que resignado, se pregunta…. ¿Qué c… hago yo sentado aquí bajo este árbol?
Esa es mi humilde visión de tu cuento.

Hola Venice: Sobre la ortografía, aunque la aclaración es pertinente, no hay por qué disculparse.
Mi idea al estar redactando el micro-relato era algo muy similar a lo que plantea usted. La idea de la resignación, definitivamente, me es novedosa. Su lectura (y la de otros Foreños y Forenses) por mucho siempre es mejor que la idea inicial. Desde mi punto de vista sí llega a una conclusión y por eso es que se dirige esa pregunta hacia sí mismo.
Agradezco que brinde unas frases a las mías, espero poder otorgar unas palabras mías en algún escrito suyo.

Ha sido todo una audición partida en el día de hoy. Cualquier queja: ¡Maten a Biblioteco!


Una audición de Radio Gurí
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.


Incapacidad

Me he quedado sin palabras, sin pensamientos y hasta sin respiración, lo único que funciona ahora mismo en mi cuerpo son los sentidos. La piel se me ha puesto de gallina, no sé muy bien si debido al paseo de su mano por mi cuerpo, a los besos y palabras que me atacan desde el cuello o a la presión de su cuerpo contra el mío. Soy incapaz de reaccionar, y eso a ella le parece una buena reacción.

¿Por mí, cariño?
La muerte.

Fagocitósicos - La entrevista

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Basado en un texto honónimo de un escritor.
Sintonice el dial en la siguiente frecuencia, para ver sus antecedentes:
Fagocitósicos


Para todos los escribas-escuchas.
La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en un relato de Forke,
tiene el agrado de presentarles (Lo que es la cencia, mijo):


Fagocitósicos
Una entrevista de Radio Gurí


No se que pasa. Hoy Radio Gurí esta un tanto hambrienta. Juancito, quiere hincarle el diente al muslo izquierdo de su muñeca inflable. En su mente retorcida piensa que es Jennifer Garner. Hoy el Plató de la emisora esta para comérselo.
Hay varios entrevistados, por un lado se encuentra el estudioso Gurú de las Artes Predictivas y viajero entre los mundos del aquí y del allá, el famoso Rubinstein, como sociólogo don Macrófogo Fagocitocín, el especialista en biología molecular, don Pinocito Fagocitón y como fagocitósico, tenemos el agrado de tener a “don Fagocíntico” brujo, entre otras cosas, en representación de la tribu fagocítica.
Del lado de la emisora, por supuesto, El Botija. Frente al locutor, se halla un monitor de plasma con el título: “La fagocitosis entre las especies avanzadas” resaltado sobre una foto tenue de humanos comiendo carne humana. Y el Juan, que me está reclamando un pedazo de asado.

Iniciamos la entrevista, trasmitiendo lo siguiente: “Menuda sociedad, El canibalismo es más que una forma de alimentación. Constituye los cimientos de toda la sociedad. No se ejerce sobre los enemigos, sino sobre los amigos. Toda la vida y la muerte de los integrantes dependen de él. Toda la información que se tiene de esta tribu del Amazonas, tribu olvidada, extinguida en la selva, está relacionada con su particular forma de concebir la alimentación. No eran, según se sabe, ni herbívoros, ni frugívoros, ni omnívoros, y mucho menos entomófagos. Practicaban lo que algunos han llamado “antropofagia inversa”, o bien “canibalismo masoquista” (ambos términos son intercambiables).” - Decía Macrófogo Fagocitocín, el sociólogo.

-Y si – menciona Pinocito Fagocitón, el biólogo molecular - La fagocitosis es un mecanismo básico de defensa presente en la mayoría de las especies. En los mamíferos está a cargo de células especializadas, principalmente los polimorfonucleares neutrófilos y los macrófagos. Los primeros son células sanguíneas circulantes que se ponen en contacto con el material a fagocitar a través de la respuesta inflamatoria….

-Bueno bueno. Vamos a poner un poco de orden – el locutor mencionaba mirando a El Gurú, no sin antes, silenciar a Pinocito.

-Rubinstein – el locutor inicia la entrevista – Usted que ha visto de todo un poco, ¿Podría decirnos cual es su opinión respecto a la Antropofagia y Fagocitosis?
El personaje se acomoda en la butaca, tose y nos comenta, luego de haber bebido un sorbo de soda:

El libraco, que se hallaba sobre su regazo, se para y queda vertical mirando hacia su dueño. Este libro de tapas repujadas, con el membrete de “Miembro de la Cofradía de las Tres Marías” Lo queda mirando como diciéndole “ni se te ocurra hablar”.

Verá Botija – abriendo su alocución Rubinstein mencionaba a su Libraco “tranquilo, tranquilo, querido libro que siempre has descansado sobre mi mecita de luz” - En referencia a su pregunta, para mi es algo normal, la antropofagia como así la fagocitosis.
Para que usted vea, y su entrevistados. Un día cuando anduve por Insectolandía. un reino de insectoides del lado rojo de dicho planeta. La tierra era roja devastada por las distintas subespecies de insectos que superpoblaba ese reino, a diferencia de los humanos escorpiones, que luego de una guerra que duró 5 siglos por el rapto de una princesa insectoide, poseían la mitad del planeta, de un color verde a causa de de las colinas levemente pronunciadas salvo algún pico montañoso por aquí, o por allá.
La zona que llegué había grandes montones de termiteros del cuya boca poseía el diámetro de un volcán de mediano diámetro. Cuando me puse en su borde y mire las estrellas, al occidente de donde me hallaba, a unos 35 grados de latitud por encima mío veía la Vía Láctea en forma oblicua girada de lado. Detrás de mí se encontraba la constelación de Libra volcada de tal manera que sólo se veía el anillo superior de la misma. Cuando hice pie en el fondo de un túnel escarbado en la roca, una gran cueva se veía frente a mis ojos. –Adelante señor embajador; escuché decir a un moscóide de 1,5 metros de altura de forma humanoide que tenía el deber de escoltarme ante su alteza real “La gran mantis real”. Bueno ahí se comían entre ellos.

-Perdóneme Rubinstein, si lo dejo hablar, ya sabe no podemos seguir con el tema de la audición.
Entiendo Botija –Rubinstein mencionaba mientras el libraco lo hacía callar. Se denotaba por el hecho que se se llegó a escuchar en el Plató un ruido sordo de hojas cerrándose de golpe. Era el libraco que se había enojado con su dueño.

El Botija dirige la mirada hacia Fagocíntico, el representante de la tribu.
-Don Fagocíntico, deje en paz al Juan. Será medio tonto, le faltará alguna arandela. Pero me lo está poniendo nervioso. Juan detrás de la consola, mordía la pata de hierro donde estaban los teléfonos de la emisora. -¿Qué nos tiene para decir?
Disculpe, se le ve sabroso Botija. Estee..
Los rituales se celebraban cada vez que alguno de sus habitantes llegaba a la edad necesaria, por lo que al momento de sentarse a la mesa para disfrutar el manjar, gozaban de un considerable apetito. Sobras no había. De más está decir que la expectativa de vida de la población no superaba los veinte años, y que su tasa de mortalidad era, por supuesto, altísima.

¿Y usted Macrófogo Fagocitocín, como sociólogo que tiene para aportar?
El hombre se sirve un pedazo de carne asada, que la dirección había dado a cada uno de los entrevistados – Ni se le ocurra tocarme el pedazo de carne, Fagocíntico, por más brujo que sea. En referencia a su pregunta, Botija, son sociedades cerradas. Aquí está todo el desarrollo de la sociedad. Lo dice todo. 'Sus ojos', La sociedad que uno vive...mmm...creo que la mayor parte de las veces deja la labor interpretativa al oyente y humildemente la acepta (aunque sin disentir la mayoría de las veces) como adecuada. La absuelve del cañón crítico y ostentoso en el refugio de las frases cuidadosamente puestas, sin puntualidad minuciosa. Difícil es de conseguir. Mmmm…


-Si, Pinocito Fagocitón, biólogo molecular – Menciona EL Botija.
Vera señor locutor. En la pinocitosis (el equivalente a comer celular) la célula engulle fluido extracelular, incluyendo moléculas como azúcar y proteínas. Estos materiales entran a la célula dentro de una vesícula, aunque no se mezclan con el citoplasma. Las células epiteliales en los capilares, usan la pinocitosis para tomar la porción líquida de la sangre en la superficie capilar. Así que no es de extrañar que se coman unos a otros. Lo extaño aquí resulta en que la sociedad celular se haya convertido en un ser que formase una Tribu.y esto se lo dejo a mi colega, el sociólogo Macrófogo Fagocitocín.

Bueno eso ha sido todo por hoy en Radio Gurí.

Nota de redacción.
Biblioteco, ya trabajando para nosotros, en un ambiente distendido, luminoso y abierto extrajo los materiales científicos desde la siguiente hemeroteca:

Atlas de Inmunología
http://www.med.uchile.cl/sitios_int/atlas/6.htm

Fagocitosis y pinocitosis
http://www.maph49.galeon.com/memb2/phagocytosis.html




Una audición de Radio Gurí
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.

En el azar confío - La entrevista

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Basado en un texto honónimo de una escritora.
Sintonice el dial en la siguiente frecuencia, para ver sus antecedentes: En el azar confío

Para todos los escribas-escuchas.
La emisora más oriental del charco rioplatense, con humor tiene el agrado de presentarles: (No te me enojes Esthercita, que te van a venir pecas)


En el azar confío
Una entrevista de Radio Gurí

Desnuda, recostada contra la cabecera de mi cama,
contemplo el espejo de mi soledad mientras oigo
avanzar uno tras otro los hermosos cuartetos de Beethoven.
Entre almohadones bermellón y mullido azul marino,
veo el cuerpo que soy, miro el cabello cubriéndome
los hombros mojados por la luz de la mañana;
observo la imagen en reposo de mi cuerpo; la extensión
torneada de mis piernas, mi piel transpirando a goterones mi deseo.


Hoy el Plató de la Radio se halla atestado de personajes, doña María, don Pedro y la esposa de Joaquín. Por el lado de la emisora se halla el locutor y Juancito tirado sobre la consola de recepción arriba de la muñeca inflable.

-Bueno, bueno, bueno… bienvenidos a Radio Gurí – El Botija les dice a los entrevistados del día.
Gracias, señor locutor –dicen todos al unísono.

-Hoy están reunidos a causa de “al azar confío”, que no quiere decir que confíe aclaremos – el locutor abre la alocución. Todos los presentes depositan su mirada al locutor, que él inmutable sigue manteniendo baja la mirada en los papeles.

-¿Quién de vosotros desea comenzar a hablar?
Pedro levanta la mano, con la mirada acusadora de las otras entrevistadas.

-¿Díganos, por favor..?
Verá señor locutor, me he sentido un tanto incómodo, si bien confío en el azar, debo decirte a ti mi quería María cuando me argumentaste que te ibas a ir a caminar pues te dolía la cabeza, aunque supiere lo peor, quise acompañarte, y tu me dijiste “-No, no, dejá, quédate leyendo que afuera hace frío –María retrucó con rapidez, inquieta de que él insistiera, que él pretendiera, que él...

- Y usted María, ¿qué hizo?- El Botija mencionaba mientras detrás suyo sobre el vidrio que separaba de la consola de emisión, se veía la muñeca inflable recostada sobre el plexiglas moviéndose.
Gracias Botija. –comienza ella –Vera. "!Estupido! !impotente!", eran algunas de las palabras que habían salido de la boca de la chica, movida más por la vergüenza que por las fútiles e ingeniosamente escatológicas amenazas que recibía de su esposo Pedro.
A ella no le quedó más que pintarse una sonrisa en la cara y asentir. En silencio, maldijo el diario que su marido leía, por no traer noticias de interés. Al fútbol, suspendido justo este domingo. Al pueblucho de merde, donde cada habitante mayor de cinco años parece ser un agente de los Servicios de Inteligencia, y los menores de cinco, aprendices de espías de los otros.

-Bueno, bueno, un poco de orden, por favor – El locutor trataba de calmar los ánimos enardecidos por la esposa de Pedro, doña María.

En fin, María, contumaz traidora a los votos matrimoniales, feliz poseedora de un amante clandestino que le traía brisas de sofisticación a su vida -y ventarrones de pasión a sus gónadas-, se resignó a lo inevitable. Parecían ya destrozados los cuidadosos planes, detallados en susurros dos tardes atrás, cuando coincidieron en la misma góndola del supermercado, entre latas de salsa pomarola y mayonesas sin huevo.

Juan dejate de joder con esa muñeca inflable y atendé las llamadas - le menciono por intermedio del auricular.
-Ta bien papacito, no te me sulfures que te va a subir la presión. –Juan me contesta a través del micrófono.
-Siguiendo con lo nuestro, la siguiente pregunta va para la señora de Joaquín. Señora, ¿qué hacia usted a esa hora de la noche en ese vehículo que estaba estacionado en medio de la noche?
Que indiscreto Botija, resultó ser. - El encuentro en el automóvil fue obra del más exquisito azar. La esposa de Joaquín se llevó el auto sin que éste lo supiera, y sin saber ella que en ese día y hora, era vehículo de citas clandestinas. Estacionó en la calle maldita, sólo porque se le había desprendido el broche del sostén, y quiso aprovechar la oscuridad para recomponer sus ropas íntimas.

-Perdóneme señora, no quise ser indiscreto. –Aduce El Botija.
-María, ¿Si…? – la veía un tanto inquieta.
Sólo nosotras sabíamos de qué hablábamos, en el asiento delantero del auto. Y en otras conversaciones, mantenidas primero, como mujeres que habían compartido un hombre, una con vergüenza, la otra con furia. Luego, entre dos mujeres que en la vergüenza y en la furia encontraron códigos en común. Por último, nos sorprendimos al encontrar más atractiva la lencería femenina que la masculina.

-¿Cómo es eso María?- el locutor comenta.
Es que ella, la esposa de Joaquín, tenía unos gruesos labios amorronados. Se dejaba hacer en silencio. Yo se la empapé de besos y saliva, y ella dejaba cada tanto un flujo en mi boca, como un manjar. Era una diosa colosal. Y yo tenía la fortuna de tenerla entre mis manos y poder hacerle el amor, sentirme amada por ella.

-Si Pedro. Lo veo un tanto inquieto, ¿tiene algo para acotar? – Menciono como locutor de la Emisora.

Soy un hombre muy hombre. Me gusta sentirme macho y hago ostentosidad de mi masculinidad siempre que puedo. Sí. De hecho, entré en el ejército con dieciséis años y lo dejé a los cuarenta, obligado por una lesión. Desde entonces, entreno cuanto puedo en un gimnasio cercano a mi casa y entreno a chicos en el noble deporte del boxeo. Puede decirse que soy un macho ibérico de los de toda la vida.
Estoy felizmente casado con una mujer que sabe perfectamente quién lleva los pantalones en casa y con dos hijos que también saben a qué atenerse cuando no se comportan como es debido. Por supuesto, tengo una amante, con la que me desfogo cuando mi mujer no me da lo que yo necesito. Porque el sexo solamente es sexo de verdad con otra, nunca con la propia. Eso lo aprendí de la vida, que me ha dado muchas bofetadas y sé bien esquivarlas o encajarlas, como más me convenga. En definitiva, soy un hombre bien hombre.
Pero, de vez en cuando, un par de veces al año, tres todo lo más, me convierto en mi otro yo. Cuando llega ese día, le cuento una milonga a mi mujer, me invento un congreso de balística o de artillería de corto alcance y me voy un fin de semana fuera de la ciudad. Hago un escueto equipaje y voy al trastero, donde guardo una caja cerrada con un candado. Mi mujer cree que guardo armas dentro de ella, pero en realidad, guardo una minifalda roja, un top negro, un liguero, unas medias, unos zapatos de tacón, una peluca y maquillaje.

Esto a sido todo por hoy, el Juan, ni pelota da a los llamados que abundan por doquier. Le esta dando a mansalva a la muñeca inflable.


Fuera de la entrevista.
¡¡Uff!! En el azar confío – mencionaba el locutor, mientras acomodaba los papeles y el revoltijo que había sobre la mesa. –Vo Juan, deja de hacer esas chanchadas de una vez.


Una audición de Radio Gurí
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.


Imágenes de un sueño partido. La Entrevista

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Basado en antecedentes del mismo escritor.
Sintonice el dial en la siguientes frecuencias, para ver sus antecedentes: Imágenes de un sueño partido basado en un libro del mundialmente famoso y aclamado Rubinstein.


Para todos los escribas-escuchas.

La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en un libro del Gurú de las artes predictivas,
tiene el agrado de presentarles:


Imágenes de un sueño partido
La entrevista


Aquí Radio Gurí trasmitiendo para todos los escribas escuchas de este querido foro, desde la parte más oriental del ciberespacio rioplatense. El tema de hoy a tratar ronda sobre “Imágenes de un sueño partido”. Basado en una entrevista al Gurú, más prestigioso del “entre el aquí y el allá”. Nos referimos al mundialmente y consabido Rubinstein, médico en lo paranormal, viajero y guerrero astral.

Hoy en el Plató de la Radio se encuentra El Botija, locutor de la emisora, y como entrevistados encontramos a Rubinstein y Rubula.
El locutor acomoda sus gafas de leer y mira a ambos entrevistados.

-¿Cómo dice que le va, señor Gurú? – Pregunta El Botija mientras acomoda los papeles para la entrevista.
Muy bien Botija. –Dice Rubinstein, un hombre venido en canas, de túnica blanca, poseedor de “El libro” en su regazo.

-Como bien sabrá, es un gusto tenerlo de nuevo entre nosotros. Sólo para la audiencia de este foro tan versao, ¿nos puede hablar un poco de usted?
El anciano reacomoda su espalda sobre el mullido respaldar de la silla sin dejar de acariciar la solapa de su libro que lo a acompañado durante todo su peregrinaje. Me mira y dice: -Vera Botija. Nunca me ha gustado hablar de mí.

-Es solo para que lo conozcan, sabemos que usted nació en un pueblito del interior del Uruguay, llamado Carmelo y que toda su infancia la pasó en “La hacienda” de su tía Mercedes y de su tío, Don Esteban, un gallego venido de esos lares. Su tío, un hombre blanco de mediana edad, curtido al sol, huesudo y rudo, con ojos saltones. Dicen que durante la Guerra Civil española, este logró escapar entre los exiliados de Guernica. ¿Se acuerda ¿los niños olvidados de América? -Comento como locutor de la emisora.
-Cierto Botija, por aquella época, fue cuando falleció mi padre, que Dios lo tenga en la gloria. Había fallecido en un enfrentamiento en la Dictadura de Terra en Uruguay, un tirano que se convirtió en dictador luego de una cruenta batalla por el poder. Mi madre, juntó lo que pudo y me envió a casa de mis tíos, mal le pesara era toda mi familia que me quedaba. Con los años me enteré que loca de atar falleció en el manicomio de la ciudad.

-Vio que no resultó tan difícil, que hablase de su infancia, allá en la campiña en medio de la nada donde el tren llegaba una vez al mes y siempre con retraso.
Recuerda bien Botija. Conocí por vez primera a mi tía, cuando mi madre me mandó en el tren. Estaba parado en medio de la nada, cuando a lo lejos una polvareda se aproximaba a mí. Era un sulky, una especie de carro tirado por un caballo que apenas podía con sus huesos.
Doña Mercedes, mi tía, por aquella época una mujer de unos treinta y tanto de años, rubia de tez morena como el azabache, se bajó del sulky. -¿Rubinstein? Preguntó.
-¿Mercedes? -contesté un tanto temeroso, pues siempre había escuchado decir de mis padres que ellos eran gente extraña y peligrosa, de un mal pasado. –Sube hijo, que debemos llegar a la hacienda antes de la lluvia que se aproxima. -Exhorto no me había percatado de la tormenta que por el oriente se aproximaba, más allá de las Tres Marías, un peñasco que más adelante supe el motivo de dicho nombre. Una valija pequeña era toda mi pertenencia.

Ahora que los foristas saben un poco de su pasado, en referencia a su último libro llamado “Imágenes de un sueño partido” por lo que sabemos hubieron varias ediciones, déjeme ver… tres por lo menos. –menciona el locutor de la emisora.
A si fue, mal que me pesara hubo que modificarlo, pues por esa época me hallaba, atendiendo un alma en “La Clínica” –Menciona Rubinstein.

- ¿Cuéntenos un poco de “La Clínica” –El Botija le dice.
Vera Botija es un lugar, que se encuentra entre “el aquí y el más allá”. Rodeado de colinas verdes, y césped cortado con mucho esmero, el Palacio, es un clásico de la Arquitectura del Siglo XVIII. La construcción del mismo, es de mármol. Su fachada muestra una brillante interpretación de los modelos italianos, adaptados al trabajo en ladrillo; se articulan en tres pisos con el número de vanos creciente en altura.
Los espacios esplendorosos y la inspiración cartesiana serían los protagonistas en la búsqueda de la perfección simétrica y de una perspectiva guardada por tilos, robles, álamos, fresnos, cerezos o hayas, ante la que la vista se pierde. El eje visual que se propone quiere dejar sentir su rango de absoluto: su principio, en el castillo, y su fin, en el infinito. Las cinco alas de la Clínica están esparcidas en forma de un pentagrama. Cada Diagonal de la misma, posee un ala que cubre las distintas necesidades del Reino. En el centro de cada diagonal existe un Palacio de las condiciones descriptas anteriormente.

-Discúlpeme un momento Rubinstein. Señor Rubula, bienvenido. Dice El Botija.
Gracias señor locutor –dice este.

-Por petitorio de la audiencia del foro, ¿cómo es que termino siendo emisario del señor Rubinstein, el gurú aquí presente? –Menciona el locutor.
Bien, antes que nada, gracias por permitirme presentarme ante su audiencia, en ésta su prestigiosa emisora del ciber-foro. –Menciona Rubula.
Como usted sabrá, a causa de lo complicado que es la agenda de Rubinstein, y lo apretada que es en cuanto a sus trabajos, el señor Gurú, aquí presente, me encomendó que le publicara sus libros. Por ello, es que me he dedicado a esa tarea.

-Bueno. Muchas gracias a los dos, en nombre de la emisora. –El Botija dice.
-Esto a sido todo por hoy.

Fuera de la Audición
-Joder tío, ¿tenías que decir todo eso, Rubinstein –El libro mencionaba. Mientras respiraba las hojas del mismo se hinchaban, cual el aire entrase en los pulmones.
-¿Qué querías que dijera libraco?-Rubinstein le acotaba, mientras ambos se desvanecían en la nada.


Una audición de Radio Gurí
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.


Sensaciones a flor de piel

No podía dejar de besar esa piel, me daba igual el lugar que ocupaba mi boca, solo quería sentir el contacto con su piel. Llegué a sus pechos, la despojé del sujetador y no pude hacer otra cosa mas que quedarme como tonta mirándola y acariciándola como si se tratara de una muñeca de porcelana, mientras ella solo ponía sus manos sobre las mías y suspiraba con cada roce. No pude aguantar más y, sin prisa pero sin pausa, saboreé sus pezones que me apuntaban desafiantes. Hacía mucho tiempo que no sentía lo agradable que es besar de ese modo a una petaka de un Johnnie Walker etiqueta verde, por la que empiezas a sentir cosas.


Traición

El viaje lo hacemos en silencio. Yo voy pensando en cómo contárselo, imaginando posibles reacciones por su parte y respuestas por la mía pero, a pesar de mi preocupación, no puedo evitar distraerme a ratos reviviendo los recientes momentos compartidos con Elena. ¿Qué pensará ella? ¿Qué diablos pasara por su cabeza?, decido que ya tengo bastantes problemas por ahora y que de momento no quiero saberlo.

Llegamos. El viaje se me ha hecho corto, todavía no he elegido las palabras con las que voy a herirle. Ana ve el coche y sale sonriente a la puerta, se oye música. Le pido a Elena que me deje en el patio y vaya a aparcar el coche detrás.


Bibliometrico

Bibliometrico.
Basado en un relato de Forke.

Aquí Radio Gurí trasmitiendo para todos los escribas-escuchas de este foro tan letrao.
El tema de hoy, estimados lectores del foro gira en torno al Bibliométrico.
El Plató de la emisora se encuentra atestada de trastos viejos, libros antiguos con telarañas de por medio y todo tipo de trastes en aparente desuso.


-Buenos días Don Biblioteco.-atino a decir mientras ojeo el mundo de papeles que tengo desparramado por la mesa de caoba.
Buenos días Don Botija- Un hombre pequeño con grandes lentes de leer, que parece caerse dentro de los pantalones, de tez cetrina, chupado de cara, me dice.


-¿Qué puede decir a la audiencia del foro, sobre su trabajo?
Vera usted, señor locutor. El hombre de tez cetrina comienza diciendo: Mientras ese profesor, un anciano horrible, me entregaba el titulo muchos años atrás, nunca hubiera pensado que mi futuro estaría atado a este lugar. Ese papel, que dentro del rollo tenía impreso un adornadísimo “Licenciado en Bibliotecología”, representaba, por una parte, mis interminables y hasta extenuantes horas de estudio, y por otra, una enorme cantidad de sueños que más tarde entendería ingenuos. Mi mayor pretensión, el empujón que me llevó hasta la interesante carrera mencionada, era dirigir, obviamente, una biblioteca enorme, un archivo casi inconmensurable de libros. Me sentaría, todos los días, detrás de mi pulcro escritorio, con una de esas lámparas verdes de escritor, con una lista y una pluma negra, para anotar las entradas, salidas y devoluciones. Sería feliz. Haría feliz. A todos. Esa noche no quise dormir.


-¿En qué consiste para usted el trabajo de un bibliotecólogo? – menciono como locutor.
La cara de ese hombre pequeño, venido a menos, caído dentro de sus pantalones, cambió. Ya no era esa cara que no decía nada, los ojos comenzaron a brillar.
Vera señor locutor. Según la R:A:E sería la persona que tiene a su cargo el cuidado, ordenado y servicio de una biblioteca. Selecciona o filtra para dirigir la información adecuada a las personas que la necesitan en el momento adecuado y para evitar que se reciba una sobrecarga irrelevante. Es intermediario que no crea información ni la comunica directamente pero que ayuda al usuario acceder a ella sin introducir juicios de valor. Pero…


-¿Pero..? –Lo miro por encima de los lentes de leer, con las hojas de la entrevista en mis manos.
Es un modo de vida Botija. Mi modo de vida, hay que volcar el corazón a la causa, pues es un trabajo tedioso, mohoso por momentos.. –el pequeño hombre menciona, mientras que se reacomoda sus pantalones, que le caen a la cintura como Cantinflas.


-Pero volviendo a esa noche que no podía dormir –le menciono mientras bebo un trago algo del zumo de naranja que tenía frente a mí. -¿Podría contar a la audiencia del foro como se sentía?
El pequeño hombre de pómulos hundidos y tez cetrina, vuelve a cambiar el tono de su voz, un tanto apagada y menciona:
Tenía tantas puertas abiertas que no sabía a cual correr primero. Era bibliotecólogo, Señor-Bibliotecólogo, experto en el arte de catalogar, archivar y encontrar. Un profesional de la Información. Estaba listo para comenzar mi nueva, feliz, vida. Busqué trabajo en cada una de las bibliotecas: primero en la nacional, por el enorme orgullo que significaría; luego en las públicas, por su carácter comunitario; luego en las privadas, por mera desesperación. Pero nadie me necesitaba. Había gastado seis años de mi vida entre libros interminables para que luego me dijeran que no me necesitaban para manejarlos. Había sido todo en vano.


-Mas adelante –lo interrumpo ojeando entre los papeles que poseía, usted fue hemeroteco.
A si fue, señor. –Sabía usted que u
na biblioteca no es sólo una sala de lectura. La mayoría de ellas consta de varias secciones como: ludoteca (zona de la biblioteca para el entretenimiento y juego), hemeroteca (donde están la publicaciones periódicas, revistas, periódicos...), mediateca (donde están los videos, cintas, cds,..), sala de referencia (con enciclopedias, diccionarios,...), etc. Además la tipología es muy variada. Por ejemplo, las bibliotecas de investigación, que son bibliotecas de comunidades autónomas, nacionales o especializadas donde no se va a leer sino a investigar; las bibliotecas universitaria, que también serían de investigación pero que además establecen diferentes categorías de sus trabajadores: bibliotecarios de apoyo a la docencia y alumnos, bibliotecarios de apoyo a la investigación y bibliotecarios de status investigador.


-Si, pero.. –lo interrumpo. -¿Qué aconteció cuando fue hemeroteco.
El hombre cambia de postura, se reacomoda y vuelven a brillar sus ojos pardos.
Hemerotecario, hemerotecólogo, hemerotequista: eso me limitan a ser. Tuve que empezar a trabajar en este archivo de diarios, contra mi voluntad, ya no recuerdo hace cuanto. Esta hemeroteca es prácticamente mía. Si, tiene un archivo gigante, con diarios de todo el mundo, desde los milochocientos hasta los ahoras, un macizo escritorio para mi ficha y mi pluma, pero lo regalaría todo sin pensarlo. Odio este lugar, esta especie de hermana deforme y marginada de una biblioteca. Nunca pude encontrar mi lampara verde de escritor. ¿Cuánto uso pueden tener pilas, y pilas, y créanme, pilas, de periódicos y revistas? En mis indefinidos años de trabajo hemerotecal, no encontré ni una utilidad realmente práctica. Nada. Cada tanto algún periodista, pero no mucho más.


- ¿Puede contarnos como era su vida dentro del Diario que trabajó, pues aquí consta que trabajo para el “BiblotecasVirtuales Herald”; el diario del ciberforo?
El hombre cambio la cara y la postura y volvió a caer dentro de su postura que lo hacía más pequeño de lo que era, ya que medía un metro y medio.

-Vera señor Botija Todas las mañanas era igual: abría, me acomodaba en mi sillón, y al instante entraba él viejo apestoso Salvando eso, la rutina es más o menos similar. Sospechaba, y aún lo hago, que viejo dormía en algún callejón contiguo. Por lo que el aburrimiento me llevó a descubrir, siempre iniciaba las semanas con una muda de ropa limpia, que nunca variaba y que, por supuesto, olía de forma bastante particular conforme progresaban los días. Inferí que sólo regresaba a su casa los fines de semana, en que la hemeroteca no abría y no abre. No fue un descubrimiento muy placentero. Los viernes eran días de arcadas.


-Lo interrumpo Don Biblioteco, pues estamos tapados de llamadas y mensajes, que el tiempo no da, pero le leo algunos al pasar: comenta Esthercita la prosa. Creo que es eso, en principio. La fluidez. Un estilo cuidadosamente descuidado (muy cuidadosamente), levemente irónico. Suave, el humor. Nada estrepitoso ni que cree conflictos. Pero aquí, y allá, uno debe detenerse, uno no puede no detenerse. Ella dice:
O me conformaba con otra cosa, o moría de hambre. Intenté la segunda, pero la necesidad pudo más.”
“Inferí que sólo regresaba a su casa los fines de semana, en que la hemeroteca no abría y no abre. No fue un descubrimiento muy placentero. Los viernes eran días de arcadas.”
Cuando quieres acordar, estás interesadísimo en el bibliotecólogo y en el viejo. Te preguntas qué hace el viejo. Quieres saber qué pimientos está buscando. Uno siente curiosidad. Comienza a imaginar todas las respuestas. Como no hay datos algunos, cualquiera es tan probable como cualquiera. Todo final será imprevisible, por definición, y todo final será previsible, también por definición.
Me saco el sombrero, compañero. Esto es un cuento bien pensado, bien estructurado y bien contado.

Por ejemplo dijo Turkesa: Hola Biblioteco. Empecé a escucharlo distraídamente -debo decir- y seguí medio por inercia, y luego por concreta curiosidad ansiosa... Coincido con Esther. ¡¡BRILLANTE!!!! ¡EXCELENTE!! Puede ser que necesite cierto pulido en algunas frases, de tipo gramatical, pero la verdad es que .. no pude detenerme hasta el final... ¡Cómo te las has arreglado para hacer de un hecho cotidiano, de por sí inadvertido, chato, una obra interesante como esta, es un misterio que supongo sólo develan los magos de la pluma, así que para mí, eres uno de ellos!. ¡TE FELICITO!!


- Hay otros comentarios, pero el tiempo se nos fue. Posee un minuto para decir lo que desee a la audiencia del foro.
Gracias Botija. Permítame contestarle a Esther. Sin fluidez... la prosa no fluye, evidentemente, y no llega a ningún lado. Creo que es uno de los requisitos esenciales. Y si, el estilo esta cuidadosamente descuidado.

Me alegra mucho que te guste la alocución. El énfasis lo puse en la estructura, como casi siempre, sobre todo la del final. Ahora que puedo usar diálogos... funciona.
Y si me permite Botija, una última repuesta…


-No hay tiempo Biblioteco.
A sido un audición de Radio Gurí.
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses


El monstruo del armario

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Basado en un texto homónimo de una escritor.
Sintonice el dial en la siguiente frecuencia, para ver sus antecedentes: El monstruo del armario


Para todos los escribas-escuchas.
La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en un relato de Angel_of_Musik,
tiene el agrado de presentarles:


El monstruo del armario

Una entrevista de Radio Gurí

Aquí Radio Gurí trasmitiendo desde el ciber espacio rioplatense para tuitos aquellos que gustan de la audición de La emisora más oriental del por aquí. El tema a tratar en el día hoy es: “El monstruo del armario”, tema original del Angel Musical del foro.

Hoy por decisión de la Dirección de la Radio el Plató sido remodelado. Este, posee la arquitectura de un armario.
Por el lado de la radio, se halla el Botija, reordenando sus papeles para la entrevista, tiritando de frío, digo de miedo; El entrevistado de hoy es El Cuco. En medio de la mesa, tenemos un candelabro de plata con seis velas.

-Don Cuco. ¿Cuente a la audiencia del foro que fue de usted durante su estadía en el armario?
Tose, y reacomoda su capa de brujo hacia su espalda. Me muestra su sonrisa perfecta con sus dientes afilados, y molares en punta.
Vera Don Botija – comienza a decir –El monstruito ese tenía seis años cuando lo oí por primera vez.
Siempre le habían dado respeto los armarios, esos espacios tan grandes, tan oscuros, de los que veía sacar todo tipo de cosas y en los que a veces desaparecían todo tipo de cosas, si ha de creer lo que decía su madre, que a veces metía medio cuerpo dentro para al rato sacarlo con las manos vacías y expresión hosca. Pero nunca le tuve miedo, hasta esa noche.

-Permítame Botija. Debo tomar un sorbo de ese apetitoso zumo de sangre coagulada. De la manga de la túnica derruida, brotaba como temblorosa, una mano cadavérica que dejaba entrever los huesos que la conformaba. De ella colgaba pedazos de telarañas.
– Gracias Botija –decía mientras acomodaba su cabeza cadavérica. Volviéndome a mirar. Se podía apreciar los huesos de la cara, tapados con unos lentes oscuros.
-Le decía Botija. Recuerdo que estaba medio dormido dentro del armario, cuando oí una especie de gruñidos que venían del dormitorio. Y entre los gruñidos distinguí unas palabras.

- Abre, abre. Quiero entrar y arrancarte las entrañas y comerme tu corazón. Tendrás que abrir, tarde o temprano, y entonces saltaré sobre ti.

-Nos imaginamos que se asustó Don Cuco – atino a decir, mientras me servía del vaso de agua que habían dejado de la Dirección de la emisora.
-Y si. Verá, como relatan las cosas, esos escritores, después ponen sobre el papel que somos nosotros..
La calavera acomoda los huesos sobre la silla – Perdón se me cayo el humero izquierdo de la pierna –decía mientras se agachaba para acomodarlo dentro de su estructura ósea.
Y aunque sólo eran gruñidos, sentí tras ellos una sonrisa espantosa y llena de dientes afilados y amarillentos, vi claramente la boca abierta y babeante de la que provenían los sonidos. Era la imagen de un niño gateando, con sus nudillos golpeando la puerta de mi armario. Mi armario, mi hogar. -¿Qué se creía ese monstruito?

El locutor mirando de reojo el panel de recepción de llamadas ve una niebla oscura que tapaba la visión donde trabaja Juan. Una mano, posándose sobre el vidrio sosteniendo un papel. Se notaba un temblequeo. No era precisamente por sostener su muñeca inflable, si por el miedo al personaje que entrevistábamos hoy.

-Don Cuco, me tiene asustado al Juan. –el locutor comenta al entrevistado.
Este se saca los lentes y lo observa a trabes de la cuenca de lo que sería sus ojos. Se escuchó un ruido de una silla al caer. Juan había caído al piso.

-Volviendo de nuevo Don Cuco, ahora la audiencia del foro se halla expectante de usted. ¿Qué le sucedió cuando vio a ese bebe gateando? –pregunta El Botija.
Perdone Botija- Al entrevistado se le había caído un pedazo del dedo dentro del vaso con sangre. Con la otra mano, se adueña de él, para colocarlo en su lugar, sin antes no dejar de saborearlo. –Rico. –Acota.
Verá señor locutor. Grité. Grité con toda mi alma, cubriéndome la cabeza con las mantas, hasta que la luz que se encendía proclamó que mi madre estaba en la habitación. Salí de mi refugio, todo ojos desorbitados y sollozos incoherentes, hasta que a base de caricias mi madre consiguió tranquilizarme lo suficiente como para que le contara lo que había pasado. Según le describía los gruñidos y las amenazas, su rostro fue adquiriendo una expresión de alivio frente a la preocupación con la que antes se había inclinado hacia mí. Me aseguró que en el dormitorio no había nada, e incluso trató de saliera del armario para demostrármelo, pero ante mis alaridos histéricos, optó por cerrarme con llave.
- ¿Ves? Ahora ya no podrá entrar.
Y cuando se hubo convencido de que yo me sentía mejor, me estampó un beso en la frente y se fue, apagando la luz.

-¿Su madre? – el locutor acota
Si mi querida madre.

-¿Qué aconteció a posterior, Don Cuco – EL Botija menciona.
La calavera se acomoda, sin antes dejar desparramado en la mesa un pedazo de la mandíbula. Al reacomodarla menciona lo siguiente:
Esa noche, no hubo más sonidos provenientes del dormitorio.
Pero sí que los hubo la siguiente noche. Y la otra, y la otra.

- Entraré, una noche entraré, mientras duermes, y te sacaré los ojos y me beberé tu sangre, ya lo verás.

Mis padres se preocuparon mucho por los gritos que invariablemente se sucedían noche tras noche, y me llevaron un tiempo a dormir con ellos. Yo escuchaba sus respiraciones acompasadas, con los ojos fijos en el dormitorio del monstruo, pero éste permanecía silencioso. El monstruo seguía encerrado en mi propio dormitorio, esperándome.

-Tengo entendido que luego pasaron los años- menciono como locutor.
Y si, pasaron los años, y mi dormitorio nunca se abrió a partir de las ocho de la tarde. Me acostumbré a los gruñidos, sabiéndome seguro en posesión de la llave. El monstruito pasó de la infancia a la adolescencia y de ahí a la juventud, hasta que conoció a su futura esposa.
Sus padres, que siempre habían querido vivir cerca del mar, le regalaron la casa por su boda...o más bien se la vendieron por un precio más que razonable. Mi antigua habitación pasó a ser su estudio, y ellos nos trasladaron al dormitorio de sus padres.
Todas las noches iba el monstruo a su estudio cuando su mujer se iba a dormir (entraba a trabajar muy pronto y solía quedarse dormida frente a la tele), y escuchaba al bebe que ahora era un hombre, pero éste, con los años, también había cambiado. Su voz ya no parecía tan formidable, ni parecía haber sonrisa tras ella. Seguía amenazando, invitándome a salir del armario, pero ya no me daba el mismo miedo que antes.

Bueno Don Cuco, me están haciendo señas desde la Dirección que es hora de terminar la entrevista. Posee un minuto para decir lo que quiera a la audiencia del foro.
- Gracias Botija por permitirme decir mis opiniones respecto a ese monstruo que ustedes dicen bebe.
Comprendí que los monstruos de los dormitorios no podían hacer nada contra los adultos, que a lo largo de su vida van encerrando a sus propios monstruos en sus mentes y en sus almas. Nada, salvo extinguirse, y morir.

A sido una audición de Radio Gurí
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.


Maldita Interne

basado en un relato de Juang Pang

Aquí radio Gurí trasmitiendo pa tuitos los escriba-oyentes de este foro tan letrao. El tema hoy, es la maldita Interne o como se llame.

Hoy en el Plató de la Radio, El Botija entrevista al señor Cornichelli.

- ¿Cómo dice que le va Don Cornichelli? –Pregunto mientras me acomodo en mi silla y tecleo las últimas letras del sitio que se dice ser de chateo.
Como vera Don Botija, un tanto molesto pero así es la vida.

-Permítame presentarlo antes que nada ante la audiencia del foro que esta pendiente como si el partido de peñarol y nacional jugara y se intercambiaran camisetas.
El hombre asiente con un movimiento de cabeza. - Cuidado hombre no me vaya a golpear con las astas.
Es nuevo en estos lares: Su nombre ya lo saben, está dicho anteriormente, dá igual. Su edad no viene a cuento, de todas formas es libre de poner la que quiera, será una falsedad. Digamos que tiene las pilas bien cargadas. Todas las pilas. Su dirección, esa sí que jamás la sabrán, ya se cuidará él.
El motivo de platica es porque dicen que el desahogarse es bueno para la salud, de eso sabe mucho su siquiatra, que pasa muchas horas escuchando los desahogos de los pacientes.

- Don Cornichelli, las malas lenguas que andan por la maldita Interne dicen su santa mujer se pasaba el día con la cara seria, mustia, con un rictus torcido como sonrisa, quejándose de que la vida era un asco, una rutina: trabajar, trabajar y trabajar todos los días del año. Cuando llegaba la noche le daba la espalda y nunca lo deseaba, “Estoy muy cansada”, decía. ¿Qué hay de ello?
Hay mucha verdad Don Botija. Verá usted, un día me suplicó que le explicase la forma de entrar en la Red, una herramienta fundamental para mí, que me dedico a promocionar, vender los productos y atender los pedidos de los clientes de una conocida marca bodeguera. Soy trabajador autónomo y trabajo a comisión. Pero esto no importa, no era eso lo que quería contarles.
Me rogó que la enseñase a comunicarse con sus amigas por Internet, o sea: a chatear.
Yo acepté, muy contento de poder complacerla en algo, ya que nada parecía conseguirlo. Le dejaba el PC durante una hora después de cenar, mientras yo miraba las noticias y mi serie preferida en televisión. Luego necesitó dos horas, tres, cuatro…

- ¿Era cierto que tenía un amante?
Un tal Ramón se hacia llamar el fulano, Cambiarme por mi, el muy ladino. Verá Botija, Tenía 40 años y decía que ella (mi esposa) era lo único en su vida, su sueño, su alegría, sus ganas de vivir, que moría de amor por ella y que tenía orgasmos mirándola en las fotografías. El tío era bajo, más bien gordo y medio calvo, y me había suplantado a mí, que medía 1´90 y tenía un cuerpo modelado durante muchos años en el gimnasio, y conservaba todo mi cabello largo y plateado. Lo conoció por Internet en una charla de esas. Que embroncao estaba don.

- ¿Luego eso pasó?
La verdad tarde o temprano aflora Botija. Ella ya no quiso más Internet, ni más fotos ni más cartas: lo dejaba todo y volvía a mi cama y con amor me abrazaba y besaba. Yo quité la cámara, el micro y el Messenger, que en mi casa nada de eso hacía falta. Y volvieron los años mozos de recién casados, el amor y sus pecados… Me faltaba tirarme de la liana a la cama como Tarzán.
- Tengo por la web messenge o como se llamé a su señora. ¿Qué cuenta Doña Renata?
Un gustazo hombre pues. El se cree que ahora lo amo más que nunca. “Ay, mi amor… Si tú supieras que he estado a punto de abandonarte para irme lejos, muy lejos…”, le digo mientras cruza las piernas sobre él. Guarda silencio y se guardo secreto mientras me ama.

- ¿Y cual es su secreto Mujer?
Pues verá don Locutor ahora me voy sola a la cama y lo dejo trabajar tranquilamente en el ordenador. Sabe que me tendrá dos veces a la semana como antes, como siempre…
El no sabe que, yo se que, desde hace un par de días, el se escribe con una tal Alicia, una mujer preciosa según su opinión. De ojos color turquesa, y labios que destilan miel. Le ha enviado un par de fotos, es preciosa… Eso dice, pero…

- ¿Pero qué?
Pues eso, que por la Web cámara salen todos los defectos, y que mi esposo no tiene veinte años como la que aparecía en las fotos que él había enviado: los años no pasan en balde. Y que la enamorada también la había engañado con las fotos, y que ella era un él.

- Un él, uste no stara insinuando que…?
La que mi esposo veía por el monitor y su picha era mucho más corta aún que en la foto, y claro, pienso yo que fue por eso: nadie cambia una autopista por una vereda, ni un lomo ibérico por un frankfurt. Lo que no mostraba la webcam era cuando iba al baño la fulana lo seguía él. Después siguió con el maquillaje, por lo que ella le puso una base clara, luego unas pestañas postizas, unas sombras en tonos morados y azules, rimel y delineador azul, rubor, labial, uñas postizas que pintó del mismo color morado del labial y una peluca negra larga; todo esto le tomó casi una hora, pero cuando por fin se vio al espejo mi marido, en verdad no se reconoció, Se veía increíblemente bien, la excitación era tremenda y más que evidente por parte de ambos, así que se acercó y se besaron. Resultó que la que tenía la picha era ella/él.

- ¿Don Cornichelli…?
Si me resultó del otro cuadro. Ambidiestro jugaba de medio campo como dicen en
fútbol.

Esta a sido una audición de Radio Gurí pa tuitos los escriba oyentes de este foro tan zafao.



Una audición de Radio Gurí
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La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.

Imágenes de un sueño partido

La isla estaba conformada por peñascos y laderas empinadas. Sobre el fondo, el mar rugía con una voracidad que si uno se apoyaba al borde del acantilado, sentía en los pies la vibración del oleaje.

-¿Qué más vio?
A lo lejos se veía los restos de una fragata partida en dos. –Se veían creo. Por momento la imagen se desvanecía y volvía a resurgir con fuerza. Por detrás de mí, se vislumbraba una selva espesa y densa. El calor era sofocante. La vestimenta parecía arder. Podía percibir como las rocas del acantilado se derretían a mis pies. A los lejos…

-Vamos, guerrero que usted puede.
-Si.. ¿Qué preguntó?
-La isla…

Algo me hizo mirar hacia atrás. Escuche ruidos de algo que se arrastraba detrás de mí. Me encontraba en un monte espeso durmiendo en mi carpa de camping. Esta, se hallaba al lado del arroyo. La vegetación era espesa y abundante.

-Ruidos, ¿qué ruidos escuchó?

Ruidos que hicieron, que mi mente se disparara a otra dimensión. De golpe me vi frente a un planeta del tamaño de Júpiter el cual, se había formado alrededor de una pareja peculiar de estrellas binarias situadas dentro del superpoblado centro de un cúmulo estelar. Aprecié el nacimiento de un nuevo día de un planeta ubicado en la cuarta franja de planetas desde Antares y Sigma en la Constelación del Escorpión. Algo me llamo de apuro y creía que era mi cuerpo físico que decía que debía dormir.

-Pero..

Luego de cruzar una eternidad de nubes de una consistencia lechosa, me encontré con una superficie oscura metálica, escarpada y llena de peñascos hasta donde la vista me permitía apreciar. Logré asirme al borde de un peñasco y me senté a apreciar, lo que humano nunca pudo ver.

-¿Y?

Vi una cueva, llena de estalgtitas y estalagmitas de algo que parecía metálico. Un ruido de fondo se hizo oír. Una puerta metálica estaba ante mis ojos.
Me encontré ante un túnel, pero artificial. A los costados había luces. Este se perdía en la inmensidad del abismo. En medio otro túnel lo cruzaba verticalmente. Me encontré de golpe luchando con unos seres de forma humanoide y cara ovoide. Sus ojos era lo más que se resaltaban, se parecían a lo de una mosca.

-Luego, ¿qué pasó?
Que.. decía

Empezaba a tomar conciencia. Salía de un túnel que conectaba mis sueños con el estado conciente. Los niños corrían a mi lado en casa, disfrazados de alienígenas. El perro me lambeteaba la cara. Sobre mi cuerpo, uno de los niños había volcado una taza de leche. Me comenzaba a despertar.

-Muy bien. Se puede decir que posee potencial. Pudo mantener la coherencia.


Rubinstein
http://rubinstein.blogcindario.com/
Gurú de las Artes predictivas y mentalistas.
Viajero y guerrero astral. Médico en lo paranormal.

Me declaro a mi viendo

Basado en un relato de DarkAlchemist

Aquí Radio Gurí trasmitiendo desde la parte más oriental del ciberespacio rioplatense a todos los escriba-escuchas de este foro tan mágico. En el Plató principal de la Radio se halla, en representación de la misma como locutor El Botija, y por el otro el más afamado y ponderado DarkAlchemist.
Entre ambos nos separa una mesa de caoba ovalada.

-¿Primera vez por la Radio, ¿puede decirnos como se siente ante esta audición DarkAlchemist?
El hombre, apoyando su espalda sobre el respaldar de la silla, donde se halla su capa de brujo, acomodando su palo de magia mayor sobre su regazo me mira diciendo:
-Muy cómodo señor Botija. El gusto es mío por estar en la Radio.

Acomodo mis gafas de leer, y miro la consola del ordenador. Lugo lo miro a él y le pregunto: -¿qué puede usted decir sobre su poema denominado “Me declaro a Mí mismo, viendo”, pues no son de los temas normales que usted aborda?
Efectivamente señor locutor, no son de los temas que más abordo, pero haciendo referencia a “Me declaro a Mí mismo, viendo” puedo decir que fué una composición de prueba (por su estilo), inspirada en una visión que tuve un día mientras meditaba. Espero haya logrado transmitir mi descubrimiento en su trasfondo...Pero más espero que les haya agradado. – El hombre deposita un vaso de agua sobre la mesa y vuelve a mirarme nuevamente.

-Vera DarkAlchemist en “Me declaro a Mí mismo, viendo” dice usted que lo observaban a través del espejo, puede proporcionarnos una pista más sobre ello?
Señor locutor como usted sabrá, ¿Quién es el que mira, cuando me veo en el espejo?
¿Quién mira a través de esos ojos? , ¿Quién me observa desde la distancia...?, ¿Quién me mira si no es mi reflejo?, Tan artificioso efecto, ¿quién lo produce?... , ¿Quién osa disfrazarse como yo, si no me conoce?, ¿Quién vive, quien mira, quién piensa, quién vigila?
Son muchas interrogantes Botija, interrogantes que el alma debe dilucidar.

-¿Qué nos quiere decir con ello: “¿Quién me mira si no es mi reflejo?”
El hombre, se reacomoda y casi se le cae el palo de mago que posee, y continúa: Digame Botija “¿Está el Sabio erguido en el templo estudiando el Secreto del Cosmos, con ropas talares, adivinando el Secreto mismo del Cielo. Cabello castaño, ojos astutos, mirada que no se ha devuelto, jamás bajo el azul del cielo.

-¿Esa pregunta es por mi, DarkAlchemist? Sabrá usted, que como locutor debo preguntarle y no inmiscuirme en opiniones, haciendo referencias a las entrevistas. Menciono como locutor de la Radio.
Le entiendo Botija, le entiendo muy bien, debe ser objetivo.- DarkAlchemist menciona.
Sabrá usted que bajo el azul del cielo se contempla la oscura esfera del cosmos...
Mundos giran mueren y nacen..., Estelas solares, discos lunares, luces que ningún mortal ha visto antes.
Entre las manos la sostiene, pendiente del mismo aire ,a la altura del pecho; se inclina hacia delante, contempla y mira...No se da cuenta...., de que alguien más le mira...y se percata de que alguien Le mira.....
La visión desaparece, y deja lo oscuro: Se ha hundido en la esfera que contiene a los mundos.

-Vera DarkAlchemist, entre otras cosas tengo una serie de mensajes de la ciber platea del foro. Por mencionar alguien un tal DarkCrysania dejó un E-Mail que dice:” Sí me ha gustado y me imagino que a los que lo hayan escuchado también. La verdad es que sí que has logrado transmitir esa visión. Sigue así.

Hay un SMS que dice:” Espero que estés de maravilla, tu alocución impulsa e invita a descubrir nuevas perspectivas de ver las cosas, sin despegarse de la realidad y del sueño en el que vivimos, mil felicitaciones por impulsar a muchos a descubrir infinitas cosas. He percibido mediante tu escrito, la belleza de lo simple y muchas otras cosas mas que prefiero guardar en el silencio del Absoluto con su Voz simplemente perfecta.

Nuevamente mil felicitaciones por tener ese potencial de filosofar y comentarlo. Tan hermosa experiencia. Espero ver más de tus esplendidas creaciones.
Saludos y Eternas Bendiciones. Efira”
¿Qué opinión le merece lo acotado recientemente por admiradores o seguidores de su línea filosófica”
Antes que nada Botija, muchas gracias por permitirme este espacio de comunicación con mis fieles discípulos. En referencia a lo mencionado por usted, aprovecho la ocasión para agradecer por tu apreciación, DarkCrysania .

Efira: Espero que también te encuentres muy bien.
Y quiero agradecerte por tu apreciación y por tu comentario, pero sobre todo por lo que has transmitido al unísono con la Voz. Ciertamente, son aquellos pensamientos que se transmiten por medio del Silencio, los que más se aprecian y más debieran valorarse, porque sólo el Silencio puede transmitir la grandeza de lo que no puede expresarse con palabras. De verdad muchas gracias. Saludos y bendiciones infinitas también para ti.

-¿Algo más para el final Dark Alquimist?
Una cosa más Botija.

-¿Diga..?
El Sabio levanta la vista y le mira; el observador nada imagina, y el Sabio se da cuenta de que él observa y que cuando observa, a él le observan...porque nada en el cosmos está por sí mismo, sino que todo es un sueño dentro de otro.

El locutor retira la vista y todo desaparece, y ya nada imagina...Entonces la Voz, la Voz Silenciosa, esa Voz que todo lo abarca, la Voz que anuncia sin ser recelosa, la Voluntad de Dios y de la Corte Blanca, sólo suspira, dice y declara: Me declaro a Mí mismo viendo.

A sido una audición de Radio Gurí.
La emisora más oriental del charco rioplatense.

El día que se derrumbó el foro

Basado en un relato de Esthercita

Aquí Radio Gurí trasmitiendo desde el charco más oriental de la zona rioplatense del ciberespacio, para todos los escribas escuchas que están atentos a la audición de cuando el apagón se hizo presente en el foro, que digo el día que se derrumbó el foro.

El locutor de la Radio más prestigiosa del por aquí cibernético, se halla sentado cómodamente en el sillón, en el local preparado para la ocasión. A su costado, doña Eshercita, saboreando las tortafritas de Doña Lucilda, mate en mano, mira inquisidoramente a El Botija.

-Tanto tiempo, vecina amiga nuestra. – El Botija le dice, mientras reacomoda sus gafas de leer.
Un gusto Botija, siempre ha sido un placer platicar con vosotros, nuestros hermanos del cibercharco del Río de la Plata.- Esthercita comenta, mientras saborea el mate amargo que la dirección de la Emisora le brinda.

-Esthercita, ¿Cuéntenos como vivió el apagón tan mentado por estos lares del ciber foro? Veras Botija, en una tarde destemplada, fría. Me conecté y comencé a revisar la página, mascullando los consabidos insultos por la lentitud del sistema. Mientras pensaba cómo iniciar un post, mirando distraídamente ese rectángulo diminuto - donde, se supone, volcaría mi sapiencia literaria -, algo cruzó delante de mis ojos. Algo. Creí que era una mosca, atraída por la tibieza de la pantalla. Pero no, el algo cruzó el rectángulo, pero por dentro. Por dentro de la imagen, quiero decir, ¿me entiende, no es verdad?
¡Botija ¡Acabe de ver pasar por la pantalla a Aureliano y Alquimista, perseguidos por dos bandoleros a caballo! Quedo estupefacta. Pero hay algo más, ¿de dónde sacó Aureliano una espada? ¡Ah! El caballero de Ephix ya llegaba enojadísimo porque le sustrajeron su brillante espada, y se trenzaron todos en una trifulca, ¡qué batalla épica! Me entusiasmo, pienso dónde tendré las vendas y el desinfectante y con qué entablillar huesos, ya estaba por llamar al 901 cuando ¡zas!. Me caí de traste en un puerto.

-En un puerto, vecina. ¿Aclárenos un poco?- El Botija, le comenta, mientras toma un sorbo del mate amargo Doña Esperanza.
Mira, la cosa fue así: “los barcos que se van, la gente que agita los pañuelos y llora. Me levanto, sacudiéndome con fastidio la ropa, y veo un ropero. Lo observo con desconfianza ¿qué hará un ropero en un puerto? No tengo mucho tiempo para elucubraciones: Sila aparece (no sé de dónde), jurando y perjurando que él jamás puso un ropero allí. La desconfianza y la furia se nos esfuman al instante: el ropero se abre y sale un monstruo horripilante ¡Ah! Angel, ¡tú y tu imaginación! Las gentes se desperdigan y quedamos los dos y el monstruo.”

-Botija – Me dice Juan por el auricular que tengo puesto en el oído izquierdo.
Un momento Esther, que Juan dejó su muñeca inflable para decirnos algo.
-No te hagas problemas, che – Dice Esther.
-Si Juan?- Digo.
Esto esta tapado de e-mails, sms y que se yo, a ver si atendés vos que sos el locutor de la Radio.
- Pasa - digo
Mira este e-mail Esther. –le digo a mi vecina ciberargentina. Nos vamos para la China, ahora nos chimentean en gringo.
“jjajaaja! So clever and genious, Esthercita! I have laughed my head off, you don't have an idea how realistic, ironic, humourous, your story is. It is made of those threads of exquisit existentialism in us all.”
-Te diste cuenta, era Alquimista.- le comento como locutor.
A si, nuessto querido amigo escritor. Comenzabamos a discutir la situación, pero no avanzamos mucho porque fue cuando llegaron Alquimista y Aureliano. No conseguí descifrar realmente el cuento, pero de alguna forma consiguieron salir indemnes de la batalla épica gracias a una bicicleta oxidada. Sí, y esto es lo importante, mientras pedaleaban rumbo a la cueva, guiados por el griterío de nuestro amable cónclave, pasaron por la plaza central de una aldea. Los enfurecidos aldeanos estaban amontonando haces de leña para encender una hoguera. Querían quemar brujas a toda costa; y ya habían logrado cazar a Margarita, María Angeles, Blanca y Ñam. Elisabet aún resistía, parapetada detrás de un antiguo ascensor, que parecía estar repleto de viejitos con mirada acuosa. Vaya a saber a qué piso de qué edificio querían llegar cuando la catástrofe. Posiblemente Elisabet aún estaba libre, porque contaba con la ayuda de una niñita que manejaba muy bien una sierra eléctrica. La niñita, dijeron, más que asustada parecía extraordinariamente feliz.

-¿Comenzábamos..? –Decís Esther
Si, che. Fue cuando Panchito, que parecía ser el único capaz de conservar la calma, nos reunió a todos en cónclave (salvo a los alumnos, a la sandía Sandy, que llegó rodando, y a unos monos que aparecieron cargados con una bolsa de arena).

-Ahh, me olvidaba Esther. Tengo este SMS de Angel of Musik. Mira, dice lo siguiente: “Me ha gustado mucho, eso de ver a tanta gente del foro metidos en un audición es una ocurrencia genial. Me he divertido mucho leyéndolo, reconociendo a estos amigos foreros y a sus charlas que perdieron las líneas de separación... además, se nota que lo comentastes con cariño, casi como un homenaje.
Me siento orgullosa de que me hayas incluído, pero hay que tener mala fe para mandarme el monstruo al cementerio, con lo ordenadito que lo tengo... Ha sido un placer escucharte, es... entrañable.”

Esthercita se rie, recordando. –Fijate Botija fue cuando Sila apareció (no sé de dónde), jurando y perjurando que él jamás puso un ropero allí. La desconfianza y la furia se nos esfumaron al instante: el ropero se abrió y salió un monstruo horripilante ¡Ah! Angel, ¡tú y tu imaginación! Las gentes se desperdigan y quedamos los dos y el monstruo. Creo que no hubiéramos contado el cuento si no se le hubiera caído encima una tonelada de chocolate. ¡Pobre monstruito! Quedó dulcemente enterrado. “Espero que Angel se lo encuentre en el cementerio de ella”, me dije, con espíritu vengativo.

Con musica de Los Olimareños der fondo, nos miramos y nos reímos a carcajadas.
-Hay Esther, ¿cómo terminó todo?- le digo, mientras muerdo la tortafrita de de doña Lucilda. Silbé, y la nave personal se posó suavemente a mi lado. Fue necesario airearla porque tenía un olor a girasol húmedo... A Nelo le pareció encantador. Lo apartamos rápidamente de la nave, pero igual quedó algo trastornado. No mucho. En fin, nos tapamos la nariz con unos preciosos vestidos de seda que encontramos (alguien dijo que pertenecían a una tal Ishtar, pero yo no la conozco, no recuerdo haberle leído un cuento), y trabajamos duro para dispersar el aroma.

Adentro de la nave quedamos algo apretaditos, se imaginarán, y eso que Phiren se negó de plano a que subiéramos el pizarrón, varios kilos de poemas (¿qué harían en un foro de prosa?) y la camilla de la sala de partos. No sé porqué, por llevarnos la contra al resto, nomás. Panchito, ayudado por CC, intentó ingresar de contrabando el librero de nogal (con Deborah adentro), pero las chicas lo descubrimos a tiempo.

Le encomendamos a Forke la tarea de pilotear la nave; o este muchacho fue astronauta en una vida futura, o aprende muy rápido a pilotear naves espaciales, porque en un abrir y cerrar de ojos desaparecimos de la cueva y llegamos al recuadrito que dice: “administrador”.

-Che Esther, de la Dirección están haciendo señas por todos los lados, pues hace media hora que se terminó el tiempo de la Audición, Te comento unos mails recibidos que no pudieron ser leídos.
Ñam8 dice “Uy¡ ay¡, pero... pero... juajua... pero si estamos todos aquí, pero que emoción, pero gracias, Esther, gracias por la foto de familia, me ha encantado, salimos muy favorecidos.”
Juan Pang comenta “¡Esthercita eres la ostia! ¡Mira que escribir sobre el indice de cuentos y autores del foro!
Me he divertido mucho, aunque creo que yo no era el del chcolate: yo no escribí sobre eso.
No sé qué te ha dicho Alquimista, pero deben ser felicitaciones a mansalva.
Yo te voy decir algo que me han escrito a mí y que no sé lo que significa. Si es malo, perdóname, no lo he dicho yo, discute con Alquimista:¡you are a big friki!”

Hola, Juan- dice Esther
El índice de cuentos y autores ¡mira que tienes cada ocurrencia!
(un índice, eso es lo que nos faltaría aquí, que encontrar algo más allá de la segunda página es toda una aventura arquelógica)
El inglés no se me da bien, para nada bien, así que me quedo en ayunas con la expresión que copias aquí. Verás, le pedí a Alquimista una mano al respecto...

¿Foto de familia, Ñam? Esa sí es una buena idea...
Y me alegra que te haya encantado. Y si salisteis favorecidos ¿no será porque el fotógrafo logró captar la realidad.

-Bueno, bueno… respiro hondo. –Da para hablar, no te parece Esther.
Ya lo creo Botija, ¿Cómo anda la Tía Marieta” – Dice Esther
Con sus ñañas, añorando a la Prima Vera – acoto.


Esto ha sido una audición de Radio Gurí.
La emisora más oriental del charco rioplatense.