Eden de Dios. Una entrevista de Radio Gurí

Eden de dios.
Una entrevista de Radio Gurí.


Radio Gurí trasmitiendo para todos los escriba-escuchas de este foro tan letrado. Con música de Los Olimareños, en un ambiente distendido se encontraban El Botija, o sea, el locutor de la Radio, por el otro Daniel, Ruben, Teresa y Adriana.
La dirección de la Radio, reacomodó el Plató de entrevistas especialmente para la ocasión.
Alrededor de una mesa semicircular, se hallaban los entrevistados del momento y el locutor, un tanto separado. En la sala se apreciaban arreglos con frutas artificiales y veladoras. Jarrones de un sólo frente se visualizaban, para ubicar a los lados de la sala.
En el fondo, una platea de entrevistadores se apreciaba.

- Bueno. ¿Cómo se sienten? – El locutor atina a decir.
Un coro de voces se hace oír, mostrando que todos estaban pendientes de lo que se les preguntaría.

- Para empezar, si ustedes me permiten, haré una pequeña introducción. – El Botija les dice a los entrevistados.
El tema a tratar hoy, es ¿qué hacían ustedes en medio de la montaña? – Ruben, tiene usted la palabra.
Vera señor locutor – Ruben decía. Ese día, en particular íbamos con Daniel al lago, en el otro lado de la montaña. Veníamos de la ciudad, y pensábamos pasar un fin de semana de pesca en el rancho que poseo, al costado del lago. Había sido una invitación mía.

- Si Teresa, ¿qué tiene para aportar?
Vera usted, señor Botija, nosotras somos oriundas de la zona en cuestión. Nos ganamos la vida vendiendo frutos del bosque, que cultivamos con mi socia, Adriana, aquí presente. Teníamos un local allá en la alta montaña, que fue arrasado como usted sabrá por el ómnibus que bajaba la cuesta.
- Como dice mi socia Botija – Adriana acotaba – Era un lugar de descanso para aquellos que transitaban por la carretera. Surtíamos de nafta, a los vehículos, dábamos un refrigerio, un descanso en el camino. Vio.

- Si se entiende Adriana. Pero verán hubieron comentarios que surgieron de las entrevistas luego del hecho, donde quedaron planteadas ciertas incongruencias. Según el relator, el señor Rúbula, existieron manifestaciones que no concordaban. – El locutor de la Radio, les decía.
Los entrevistados escuchaban atentamente, mientras unos tomaban un sorbo de agua, otros, encendían un pitillo.

- Como les decía, siguiendo la línea de la entrevista. Deinost, ¿qué tiene para decir, que pueda aclarar la circunstancia del hecho? - El Botija caminaba hacia el estrado donde se hallaban los entrevistadores.
Gracias por permitirme la palabra Botija. Ya que mencionó a Rubula Después de la Gurisada y el tema de la Radio, encuentro este pasaje donde mi entrevista arroja un par de comentarios.
Una descripción típica de un poblado, de la naturaleza, Juan Rulfiana, diría sin exagerar.
Me parece que no hay mucho material para localizar un drama más allá de las campesinas y los Daniel y Rubén, sin embargo puede obtenerse la imagen que se admira. No soy un aficionado a las deidades per se, pero aquí hay una muestra que representa la posición de un ente superior, y no necesariamente el Dios de las guerras, la inquisición o los elegidos.

- Y bueno, ¿quién desea contestarle? – El botija se dirigía hacia los entrevistados, que se hallaban callados.
Yo le contesto Deinost. – Daniel salió al paso. –Verá cuando con los últimos estertores del motor, el coche se detuvo al final de una curva donde había una casa de adobe y paja. Teresa y Adriana que aquí se hallan presentes, dos campesinas del lugar, vendían desde melocotones, hasta todo tipo de frutas tropicales, así como brindaban un refrigerio para los transeúntes ocasionales. Fue allí que aconteció el incidente. Sabrá usted algo de las montañas, la ruta serpentea y por momentos se aprecia a los lejos un vehículo que viene y por momentos, esa visión es tapada por un macizo montañoso. Ya estábamos sentados, con Ruben, tomándonos un refrigerio, cuando aconteció. Ese ómnibus había sido pasado ya en otras ocasiones, en el trayecto.

- ¿Me permite Botija? – se ve a lo lejos la mano de Esthercita, otra entrevistadora del incidente. – Adelante contesto.
Esthercita revisa sus legajos, y entre sus papeles saca uno. –¿Quién me contesta a esto? "El auto apenas subía, dado que la cuesta bordeaba la montaña." Inmediatamente se dice lo mismo. ¿Eliminar o modificar?
"Al costado de ésta, se veía un valle salpicado de abetos. Daniel me decía:" ¿Quién es ésta? ¿Daniel me decía o me dijo?
"Nos sentamos en la mesa, detrás de la casa donde nos detuvimos, así pudimos contemplar el paisaje. " ¿pudimos o podíamos?
"Un omnibus atestado de pasajeros, bajaba la cuesta por donde veníamos" Aquí me pierdo. Al leer "donde veníamos" supuse que bajaba la cuesta por donde ellos habían subido antes, para llegar a la casa. Pero no puede ser, porque en ese caso el vehículo, al derrapar, no chocaría contra la casa, ya la había dejado atrás y más arriba.

-Verá señora entrevistadora – Ruben le decía a Esthercita – Como le dijo Daniel a Deinost, hace un momento, el auto apenas subía, dado que la cuesta bordeaba la montaña. Desde mi lado veía un gran precipicio a medida que el coche a duras penas subía el escarpado. A través de la otra ventanilla se veía una pared de granito. De mi lado, el borde del acantilado estaba salpicado de nubes bajas que cubrían el valle.
En lo referente a cuanto nos sentamos a tomar un refrigerio y vimos el paisaje, le afirmo podíamos verlo.
En lo referente al vehículo que ocasionó el incidente, dice usted que se halló perdida en ese momento de la entrevista. Como dijo Daniel, ya lo habíamos pasado en otras ocasiones. El lugar, se hallaba a mitad de camino. El incidente se dio mientras reposabamos.
Ruben se recuesta sobre el respaldar de la silla, y mira a Daniel, y hace un gesto con los hombros, como diciendo “Se le contestó, ¿nó?”

- Bueno, bueno. Dice El Botija despacio. El tiempo se ha ido volando. Esto ha sido una entrevista de Radio Gurí.


Una audición de Radio Gurí
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La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.