Un asunto familiar

No, no me vas a atender quiero a mi tío.
- Tío, tío…

En algún lugar intermedio.
Rodeado de colinas verdes, y césped cortado con mucho esmero, el Palacio que tengo a mis espaldas, es un clásico de la Arquitectura del Siglo XVIII. La construcción del mismo, es de mármol. Su fachada muestra una brillante interpretación de los modelos italianos, adaptados al trabajo en ladrillo; se articulan en tres pisos con el número de vanos creciente en altura.
Los espacios esplendorosos y la inspiración cartesiana serían los protagonistas en la búsqueda de la perfección simétrica y de una perspectiva guardada por tilos, robles, álamos, fresnos, cerezos o hayas, ante la que la vista se pierde. El eje visual que se propone quiere dejar sentir su rango de absoluto: su principio, en el castillo, y su fin, en el infinito.

Una pelea de esposos.
-Traigan a mi padre –Mi voz se hizo oír firme y autoritariamente.
En el dojo hacía unos minutos que había atendido a mi hijo. Una luxación de una vértebra le había ocasionado el combate entre mi sobrina y él. Ambos casados. Cuando mi padre, arribó, una cortina hice correr.
Mi hijo que había quedado aislado, era asistido por otros médicos supervisando el trabajo anterior. Ella, cuando me vio, se abrazó a mí llorando a mares.


En algún lugar intermedio.- Sala de galenos.
-Esto es lo que me trasmitiste. - Mi padre dice.
Las imágenes comienzan a aparecer de a poco a trabes de los monitores. Las imágenes de video y audio eran totalmente claras. Ella combatiendo como se le había enseñado con dos seres humanos. Se produce un cambio de imágenes. Ella es capturada, sin antes dejar por el suelo a otros. Pero eran muchos y la querían. Se produce otro cambio de imágenes y es capturada y violada. Otro cambio de imágenes, ella y mi sobrino en su casa.

Una pelea de esposos.
Cuando arribé, una gran batalla había en el dojo de mi hijo. Mi sobrina estaba a punto de quebrarle la nuca con el pie, luego de romperle una costilla y dejarlo muy maltrecho.
Cuando me vieron por vez primera, se quedaron quietos. El silencio se hizo notar.
-María – grité.
-Esto no fue los que les enseñé. Las artes marciales no son para lastimarse dañarse.
-¿Que esta pasando?
La puse a un costado mientras atendía a mi hijo que estaba en el suelo muy maltrecho.

En algún lugar intermedio.- Sala de galenos.
-Queda en tus manos, papa. Al fin y a cabo es tu sobrina.
-Si hijo, con lo que tenemos ahora va a salir pronto.
Todos nos desvanecemos.

En el por acá.
-Rubinstein, vení a la cama. Mi señora, me decía, mientras recibía unos sacudones.
-¿Qué, qué…? Ahh. Me pareció que estaba soñando.
- Voy… -Decía mientras me despertaba.
-Te quedaste dormido. Mi señora decía.
- Sobre mi cabeza rondaba la voz que decía:
- No, no me vas a atender quiero a mi tío.
- Tío, tío…


Rubinstein
http://rubinstein.blogcindario.com/
Gurú de las Artes predictivas y mentalistas.
Viajero y guerrero astral. Médico en lo paranormal.