Ruidos en el techo - Un relato de Esthercita

Aquí Radio Gurí trasmitiendo pa tuitos los escriba-escuchas de este foro tan ilustrao. El tema que atañe a la radio es el bochinche en el tejao.
En el plató de la Radio se encuentra sentao El Botija con su mate y su clásica alpargatas comiendo tortafritas con dulce de leche. Por el otro lado, la entrevistada de honor doña Esthercita.

- Disculpe doña, vo Juan deja esa muñeca inflable y empezá a recepcionar los mensaje tamo.
Si patroncito.

- Así que le andaban bailando un malambo con todos lo de la ley por el tejado los felinos.
Vea compadre Botija, si es que me permitís, luego que despertara el dolor; no ese punzante de una muela infectada ni el lacerante de una herida, sino el sordo dolor de los músculos agarrotados sobre huesos equivocadamente acomodados. Otra vez me había dormido en el sillón del comedor viste che, el esqueleto mal apoyado sobre el respaldo, la cabeza caída a un costado, los músculos del cuello tironeando para mantener todo junto. Me levanté con cuidado, intentando flexionar fibras o ligamentos o tendones o arterias o lo que sea que se requiera flexionar para que la maquinaria eche a rodar. Es cuando fui a la cocina, llené medio vaso de agua de la heladera, y busqué la tirita de píldoras en la frutera falsa del aparador. Estaba apartando las facturas impagas que flotaban en su superficie cuando me congeló el ruido en el techo. El galope retumbante, las chapas desencajándose unas de otras casi como si se viniera el techo abajo, y yo parada allí, frágil en medio de un anunciado derrumbe. Pero no, eran los gatos del vecino, insoportables criaturas insensibles a mi sensibilidad, siempre ocupadas en ignotos menesteres en horarios imposibles.

- Espere Doña, este Juan que me tapa el plexiglas que nos separa de la cabina de recepción, con su muñeca inflable parecida a esa tal Gardner que actua en Alias, parece que nos quiere decir algo.
Juan, ¿qué cornos pasa?
Hay mensajes patroncito, y no se enoje tamo.

- Larga Juan
Dice un tal Sierrra Sila, Sila Sierra o como diantre se llame que ultimamente, gracias a Saki y a Monterroso, ha aprendido que no todo diálogo tiene que ser magalómano. Que pueden ser... carentes de pretensiones. Pero este me esa vagamente aburrido, Esther. Que pensó que su comentario lo había inspirado un poco, eso sí tiene que reconocerlo, ya se volvió a ir todo a la mierda. Supone que la musa también necesita vacaciones, la muy perra...
Su bloqueo le está dando una depresión salvaje. Llegará el momento en que tomará un texto de Cervantes, o de Cortazár.

- ¿Qué tiene que decir al respecto, doña Esther?
Veras Botija. No me encanta tanto el que le haya resultado aburrido. A decir verdad, me encanta una nada. Pero uno está aquí para aprender, que si todo lo que uno hace fuese perfecto, sería un encanto de aburrimiento.
Veremos si en alguna otra oportunidad solucionamos este problema de aburrirse con un diálogo...


- ¿No se trataba de gatos?
No precisamente Botija.
Esa noche, como anoche y la otra noche... reaccioné con rapidez y cerré la ventana de la cocina, vidrio contra vidrio, madera contra madera. Me apresuré, repasando el mapa mental de la casa y tal cual la había dejado antes del televisor y el sillón y el sueño. El baño no, el ventiluz es pequeño, no interesa. Al comedor ahora, enredarse en las cortinas de puntillas y encaje, cerrar las hojas de vidrio, tironear la cinta atascada hasta conseguir bajar la persiana. Pasar de largo el dormitorio, las ventanas las cerré antes de la película truncada, correr a la galería, los amplios ventanales abiertos de par en par, que si la galería no sirve para refrescar en verano para qué otra cosa puede servir.

- Que te pasa Juan, dejate de jugar con esa muñeca y atende la llamada pues.
- ¿Quien habla?
El Angel of Musik.
A la perinola la música tiene un ángel. – No Botija mi nombre es Angel y mi apellido es Of Musik.

- Ahh… ¿Y que tiene pa decir a doña Esther?
Gracias Botija por darme la palabra. Vera Señora Esther, tras semana y media de batallar con mi conexión de red, consigo conectarme y me encuentro con este estupendo diálogo. Me ha gustado mucho la forma en que tratas algo tan cotidiano como una tormenta con apagón incluido, con el ya mencionado ritmo que mantiene una adecuada tensión en todo momento. Y también me ha gustado el comentario sobre los gatos de arriba.

- A se trataba del apagón entonces Esther.
Así es Botija, pero permítame decirle algo a Angel.

- Pa eso esta la radio, despalyese.
Bueno, me alegra que hayas pasado por aquì y que te haya gustado. Sobre todo por ser lo primero que encontraste tras la desconexión (veo que no sólo a mí me pasa el tener problemas de internet...)!!!.
La historia, como decís, es totalmente cotidiana. Incluidos los gatos...que son realmente insensibles a toda sensibilidad ajena.

Bueno esto ha sido todo por hoy en Radio Gurí.

Un rato después.
Viste Juan nos vamos pa arriba, ya estamo en interne.



Una audición de Radio Gurí
http://radioguri.blogcindario.com
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.