Piercings- Un relato de Boris Rudeiko


Aquí Radio Gurí trasmitiendo para todos los escribas escuchas desde esta zona rioplatense del ciber – foro.
En el plató de la Radio, nos hallamos por el lado de la Radio El Botija y por el lado de los entrevistados el catalán, Don Boris Rudeiko. El tema que nos atañe hoy son los piercings.
Acomodo mis gafas, y miro al entrevistado de hoy que llevaba puesto una campera de antílope africano.

-Don Boris voy a abrir la entrevista de hoy, con un comentario de un tal Quijote, que no es el de la Mancha, precisamente. Dice, déjeme ver entre estos papeles, por ahí se me caen algunos: “Está claro que no se puede coger a nadie que hace autostop. Si no te roban o te violan, se te muere por piercings: ¿Y cómo explica a la policía cómo llegó ese muerto a sus manos?”
Vera Botija, antes que nada gracias por permitirme expresarme, me había sentado en uno de esos taburetes altos de la barra y pedí un café. Mientras disolvía el azúcar con la cucharilla en la taza humeante, mirando al vacío, se acercó una mujer que llevaba el labio, la nariz, las cejas, y quién sabe qué más, cosidas de piercings, como una de esas mujeres negras de una tribu primitiva. Se sentó en el taburete de mi derecha. Lo acercó previamente hacia mí, como si buscara compañía. Pidió una Coca cola. Y me miró con una mirada turbia de pestañas largas.
--¿Vas a Madrid?--preguntó, tuteándome.
--Sí--le dije.
--¿Me llevas?--dijo, como dejando caer un pañuelo en el suelo.
Debí decirle que no, pero pensé que podía ligármela. Así que cuando acabamos el café y la Cocacola, pagué y nos fuimos al coche. Lo que pretendía era ligarmela ya que se dio. Uno no es de palo, si bien no me falta, tampoco me sobra, el frío… hizo lo suyo.

El locutor de radio Gurí observaba atentamente lo que el entrevistado decía y cada tanto miraba la pantalla del monitor donde los mails se sucedían uno detrás del otro.

- ¡Joroba! Nunca creí que esta historia terminara así. Lo de los Piercings es para dar asco y pena, pero no pensé la muerte.
Por un rato creí que te acabaría robando todo, hasta el coche, por querer aprovecharte de ella, pero morirse... Interazul.

- Qué opina lo de Interazul Don Casanova?
Hola, Interazul, está claro que ese final te ha sorprendido. Lo normal seguramente es que la cosa hubiera acabado en un robo, como dices, o algo así, no sé, yo intentaba que ese final fuera inesperado, extraordinario. Así que me alegra que hayas empezado tu comentario con ese "¡joroba!" tan expresivo.
Gracias por escuchar.

- Don Casanova hay varios SMS, le leo: “Piercings mortales. Oscar A”
Hola, Oscar, espero que la respuesta salga porque en el caso de mi respuesta a Interazul tuve grandes problemas y perdí mucho tiempo para enviarla.
Me alegra que te parezca un buen relato, y ciertamente da para muchas variantes, como he podido leer más arriba.
¿Pueden unos piercings matar a alguien?


- Aureliano dice:” Me sucede algo grave.
No puedo hacer la crítica si no tengo claro una situación que ojalá me hagas el favor de aclararme (aunque en realidad la duda es ya un mal síntoma de tu plática):
¿Se muere porque se le infectó la perforación del piercing?
Si la respuesta es sí, no diré más. Un mal diálogo. Pero si es no... no lo sé, debo pensar.
Creo que si es no la respuesta, estamos frente a una plática fantástica. No muy bien logrado, pero aceptable.

- Qué tiene para decirle Don Casanova?
Hola, Aureliano, la respuesta es no. Es decir, no muere de una infección de le perforación. Entonces, siendo así, me alegra que te parezca un diálogo fantástico aceptable. Pero no me dices por qué, y eso me inquieta demasiado. Anda, dime algo al respecto.
Por otra parte si vuelves a leer el relato, te darás cuenta de que no se habla para nada de infecciones y sí, de sangre.
Es siempre estimulante leer tus críticas. Me hacen pensar.

Dice Elizabeth: “Caray, Boris Vaya final tan drástico y sangriento. Para según qué freakies de los piercings, puede sonar a moralina macabra. Pero está muy bien narrado y despierta el interés hasta el final.”
Gracias, Elisabet,
Me alegra que te haya parecido bien narrado y te haya despertado el interés. Es cierto que el cuento está lleno de sangre y el final es algo drástico. Quería sorprender al lector.

-Vio Don Boris, tiene la clientela de radio Gurí expectante, desborda el ciber-plató.
Veo Botija, veo.

Es un buen dialogo Boris, pero; ¿Cómo mataste a la chica? Para llegar a conclusiones debes darme datos, más allá de un sangrado causado por un arete en la nariz.
¿Qué te parece esto?
"La poseí con vehemencia, con locura; entonces me di cuenta de que estaba lívida. Se tumbó en la cama, como si estuviera agotada, y cerró los ojos. Me preocupé. La sangre brotaba del pequeño orificio de la nariz como si de un surtidor se tratara. Descolgué el teléfono sin saber qué número marcar. Colgué y bajé corriendo a la planta baja en busca de ayuda. El conserje estaba archivando papeles en una carpeta; le pedí que llamara a un médico urgentemente. Luego subí deprisa a la habitación. Sofía yacía en un charco de sangre. Le toqué la muñeca. Ya no tenía pulso. Las marcas en su cuello hicieron temblar mis manos adoloridas.
Chico: La estrangulaste sin darte cuenta al desatar la furia de tus deseos. Recuerda que la poseíste con locura.
Ja, ja, ja.

- Mire Don Boris lo que le mando decir Jibaricua.
Hola Raffie, cuánto tiempo hacía que no te veía por aquí, Quiero decir, por uno de mis diálogos. Tampoco mucho por el foro. Es cierto que está demasiado lento y se pierde mucho tiempo en contestar y en abrir. Ayer estuve horas para enviar unas contestaciones, algunas de las cuales se repitieron y otras no salieron, así que es desesperante.
Sobre el tema, agradezco tu opinión. Y en cuanto a cómo maté a Sofía, no lo hice estrangulándola como sugieres, claro está, pero eso hubiera estado bien para un final. Lo cierto es, como le he dicho a Panchitor, que la dejé morir como consecuencia de ese pinchazo en la nariz. Algo fantástico.
Don Boris se toma un sorbo de agua, y me mira como diciendo “Y Botija… ¿para cuando?
-Déjeme ver Boris, pues se termina el tiempo un tal “Panchitor” le envió este SMS, sito: “Hola Boris, está tan bien narrado que no sé si te vamos a creer cuando nos digas que esto no te sucedió realmente, ja ja, al menos la primera parte del relato. Lo has imaginado con todo detalle y un realismo sorprendente.
Evidentemente la chica no murió desangrada, nadie se desangraría por una hemorragia así, sino por otro motivo del que la hemorragia nasal era un síntoma más.
Hay una frase: "Subió de nuevo al coche y, me avergüenza decirlo, me preocupé por si manchaba el asiento de sangre". No me avergüenza decir que si alguien subiese a mi coche y sufriese una epistaxis me jorobaría un montón que manchase la tapicería y procuraría evitarlo por todos los medios. Puede que yo sea un monstruo por ello, insensible a las hemorragias nasales de los demás. O puede que, simplemente, me resista a aceptar esa absurda y necia mojigatería con la que nos bombardean subliminalmente por todas partes. Como en el cuento del sastre, si veo al rey desnudo digo que va desnudo. No sé por qué me da la impresión de que has intentado 'vestir' un rey que ves tan desnudo como yo. No vale la pena, es perjudicial. Que piensen lo que quieran.
Los diálogos, sobresalientes, casi perfectos, y sin menoscabo de tu agudeza narrativa habitual. Por decir algo, cuida las repeticiones -dije, dijo, etc- y evita los pronombres a no ser que resulten imprescindibles -le pedí, le dije, le pregunté...-
Verá Panchitor. Hola, Fernando, me llena de satisfacción lo que dices en relación a la narración y a los diálogos.
Tomo nota del tema de las repeticiones y el uso excesivo de los pronombres. También abuso de las conjunciones, y es un defecto que debo pulir, sin duda. Hay también el asunto de vestir al rey, como dices, y eso va en el propio carácter del autor. Qué difícil es separar autor de narrador. Pero, es cierto, que cada cual piense lo que quiera.
El tema que me preocupa es el final del cuento. Creo que es precipitado, como comenta ñam. Intenté preparar el terreno de la sangre para llegar a ese "final fantástico" en el que la protagonista muere debido a la sangre que le brota como un surtidor del orificio del piercing. Es poco verosímil que alguien pueda morir por una cosa así, que en este caso no es una epistaxis como le dices a Aureliano, es una hemorragia por el orificio que no es la primera vez que le ocurre (¡joder, otra vez no!), y por eso cabe suponer que Sofía padece una enfermedad de la coagulación, hemofilia? o algo así?.
Lo cierto es que al final todo ocurre muy rápido para hacer creíble que la chica se desangra y de ahí tu acertada lectura. Yo sin embargo me planteé que ella muriera de la hemorragia (yacía en un charco de sangre): debido a una taquicardia, a un shock hipovolémico, no sé.
En este cuento quise mezclar lo que parece real, habitual, con lo extraordinario, con lo fantástico. Pero insisto, el final tendré que trabajarlo.

Bueno eso a sido todo por hoy señores y señoras de este ciber foro.




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