Un instante en la vida

La Gran Avenida corría de este a oeste. Era un mundo de gente que por ella pasaba. El ruido de las bocinas y el griterío de la gente, fue lo primero que me impactó. La primera impresión que tuve, fue que era un hormiguero, pero de personas que iban y que venían, que se entrechocaban entre si.

Casi rozándome salió un ejecutivo desde un hotel, y prácticamente tocándome paso delante mío con la mano levantada.

-Taxi –gritó mirando en la acera hacia mi espalda. Todo se tornó en cámara lenta. En la mano izquierda sostenía un maletín, la mano derecha, la mantenía levantada en signo de “alto”.Un taxi amarillo se detuvo bruscamente pegándose a la calzada. Había llovido. Del charco de agua, que había en la calzada brotó una nube en forma de gotas, mojando a los transeúntes. Estas, en cámara lenta traspasaron mi cuerpo, mientras observaba la escena estáticamente.

Cuando tomé conciencia donde me hallaba, me estremecí. Las personas golpeándose unas con otras, sin conocerse cruzaban a través de mi cuerpo, por delante y por detrás.

En la esquina anterior, un ómnibus (micro) había aplastado a un transeúnte cuando el cambio de luces del semáforo. Le había destruido la cabeza con las ruedas traseras.


** Opiniones **