Encuentros

Estimada Maria del Cármen.
Espero que no lo tomes a mal, pero me dijo "El Botija", no se si lo conoces, es el locutor de Radio Gurí, que te dijiera que tienes una audición en esa prestigiosa Radio.
¿Conocías la Radio?
Es la más prestigiosa de esta zona del Rio de la Plata.

Te reenvio una copia de la audición que salió ayer,por si no la habías escuchado ya que vives en Bucarest.
Disfrutala.
Rubula.


La audición
Aquí Radio Gurí, trasmitiendo para todos los escriba-escuchas de esta zona rioplatense del ciberforo tan prestigioso como ninguno. Dejando de lado la música del más grande del tango, "Por una cabeza..." pasaremos a trasmitir a continuación el tema que nos concierne.

-¿Qué opina Celeron sobre la dedicatoria?
Verá usted Botija, agradesco a doña María este gesto que habla tan bien de su persona.

-Entrando en el tema de los encuentros y desencuentros, dicen que era un día hermoso cuando se encontraron. ¿Qué hay de cierto en eso Celeron?
Si. Según me contó María, hacía un sol que rajaba las piedras. Buscando un trocito de sombra bajo los árboles de la acera, aminoraban el paso y hasta se detenían unos segundos, secándose el sudor antes de continuar apurando el paso cuando desaparecía la sombra.

-¿O sea que hacia mucho calor?
A si es, señor locutor. Si mi memoria no me falla, se dirigían al Copelia a tomarse unos refrescantes helados, recordando en cada momento, aunque ninguna lo mencionaba, aquellos otros tiempos cuando el ir a tomar un helado al mismo lugar, significaba mucho más que calmar la sed tomando algo algo rico y frío.

-Como toda vieja pueblerina se pusieron a platicar, ¿es cierto eso, Celeron?
Si según me conto María del Carmen, las viejas estas, de unos sesenta y tanto largos Se acomodaron bajo una sombrilla y empezaron la conversar, mientras saboreaban sus helados.
_Ay, creía que no llegaba, me duelen las piernas, parecen de cemento.
_Pues no fumes más.
_Tú no fumas y mírate, llena de achaques.
_hum…

-Ya veo, temas de la edad. Hablando de todo un poco Celeron, te acuerdas de mi amigo Joaquín, aquel que se tuvo que ir de Las Canarias para la península, sigue sin gustarle estar allí, está con la depre en su punto, el pobre, pero que diré yo…
Me acuerdo Botija. Oye Botija ¿ y fulano?

-¿Me preguntas a mí Celeron?
Sip.
-Se murió, infartado.

-Bueno retomando el tema de los encuentros, ¿te acuerdas alguna anécdota de las ancianas, Celeron?
Vivian metidas en sus añoranzas. Fijese Botija, por decir algo nomás, disfrutaban mentalmente las vacaciones en la playa con el grupón de amigos, con las mamás, ahora bisabuelas, con los hijos, las comelatas, las salidas nocturnas a ver un show en algún cabaret, los encuentros, las visitas y tantas cosas…

-Hey, estás ido Celeron.
Decía Botija.

-Decía Celeron, respecto a las partidas ¿Como las sobrellevaron?
Mire Botija, no me toque ese tema, que es algo candela. Usted me entiende.

-¿Por?
Llega el día de la partida a tierras extrañas, uno llorando por dentro, le duele siempre el irse, el otro, con la pena de ver partir a su amigo de siempre. Y despues los comentarios de siempre: _ Cuídate, toma las medicinas y me llamas en cuanto llegues.
_Y tú, no fumes más, ve al médico.
En el avión, terco, pensaba, no se me queman las naves, no quiero y lloraba por fuera. Son sólo pequeños acontecimientos, eso sí ¡Cómo me duelen!

-Bueno Celeron, para despedirnos. ¿Tiene algo que decirles a esta audiencia tan prestigiosa de la Radio?
El paso de los años es el impedimento mayor para volver al punto de partida. La vida se encarga de poner cansancio incluso en el espíritu, es otra la imagen, ves tu vejez reflejada en tus amigos de aquellos tiempos y cómo duele, enfermedades, envejecimiento físico, hay canas, hay espejuelos, no hay algunos dientes, hay kilos de más o de menos y peor, hay gente de menos…

-Bueno no se me ponga triste Celeron, levante el ánimo. Vamos, vamos, no llores hombre, que estamos vivos y tenemos mucho por que vivir.
Gracias botija.

Don Celeron se limpia la cara de las lagrimas vertidas.
-Gracias Botija.

-No tiene porque Celeron. Ahh, me olvidaba _ Cuídate, toma las medicinas y me llamas en cuanto llegues.
_Y tú, no fumes más, ve al médico.


Referencia
Encuentros. Un escrito de María del Cármen


Una audición de Radio Gurí