Rubinstein, sus comienzos

Aquí Radio Gurí, desde el charco más oriental del Río de la Plata trasmitiendo para la audiencia de este foro literario tan prestigioso. Hoy el botija de la Radio tiene para todos vosotros queridos escriba-lectores una entrevista en exclusiva con el gurú médico en artes predicativas y mentalistas, el mundialmente llamado Rubinstein. Nos encontramos en el plató central de la Radio. Una mesa ovalada nos separa entre ambos.

-Hace tiempo que no lo veíamos por estos lares señor Rubinstein, ¿qué nos cuenta?
He estado ocupado últimamente con “La Clínica”. Me he dedicado a remodelar a la misma.

-Según tengo por acá, déjeme revisar,…. ¿usted nació en un pueblito del interior del Uruguay?
Efectivamente. Vera usted señor Botija, nací en una ciudad llamada Carmelo, que esta precisamente en el interior de ese pequeño país.

-¿Nos puede contar alguna anécdota?
Un día mis padres, que en paz descansen me dejaron en la casa de campo de mis tíos don Esteban y doña Mercedes. El lugar era una campiña en medio de la nada donde el tren llegaba una vez al mes y siempre con retraso. Recuerdo que estaba parado en medio de la nada, cuando a lo lejos una polvareda se aproxima a mí. Era un sulky, una especie de carro tirado por un caballo que apenas podía con sus huesos.
Doña Mercedes, mi tía, por aquella época una mujer de unos treinta y tanto de años, rubia de tez morena como el azabache, se baja del sulky. -¿Rubinstein? Pregunta. ¿Mercedes? le contesto un tanto temeroso, pues siempre había escuchado decir de mis padres que ellos eran gente extraña y peligrosa, de un mal pasado. –Sube hijo, que debemos llegar a la hacienda antes de la lluvia que se aproxima. Yo exhorto no me había percatado de la tormenta que por el oriente se aproximaba, más allá de las Tres Marías, un peñasco que más adelante supe el motivo de dicho nombre. Una valija pequeña era toda mi pertenencia.
Entre traqueteo y traqueteo, llego a la hacienda, que no era más que un rancho de adobe y paja a dos aguas en medio de una colina. Cuatro perros, una vaca escuálida que a duras penas daba leche, tres o cuatro gallinas sueltas y gallo flaco eran todas las pertenencias de esta familia de campo. Detrás de la “Hacienda” como le definían ellos, un pequeño espacio arado donde albergaban papas, y otras especies similares. Entre ellas, legumbres y demás pero no en demasía. Sólo para el sustento diario.
Mi tío Esteban, se hallaba arando el monte lindero cuando arribé a media mañana. Un hombre blanco de mediana edad, curtido al sol, huesudo y rudo, con ojos saltones, se me presentó. Dicen que durante la Guerra Civil española, este logró escapar entre los exiliados de Guernica.

-Que interesante, sobre lo que fue de su vida, poco se sabe.
Recuerdo el primer día que pase con tía Mercedes y tío Esteban en la Hacienda. Para que tengan una idea, el casco de la misma se situaba sobre la punta de una colina. Al oriente daba un pequeño arrollo cubierto de espesa vegetación. Al occidente se extendía un valle cubierto de árboles autóctonos. Al norte, había un barranco, a cuyo lado una catarata golpeaba sobre el fondo de piedra formando una playa pequeña. Al sur, a lo lejos se apreciaba las luces de la ciudad de donde provenía, pero era más un resplandor que otra cosa. Sólo se apreciaba a buena vista si el cielo nocturno se apreciaba claro.
Mi madre me había entregado como su bien más preciado “el libro” en un paquete. Recuerdo lo que ella me dijo cuanto me lo entregó: - No lo pierdas será tu compañero de andanzas y lo más preciado que te pueda acompañar en tu peregrinaje por la vida.
Esas frases me sonaron como un presagio, y temor, pero haciéndome de valor acepte el obsequio. Nunca más vi a mi madre.

Bueno señores y señoras de este prestigioso foro, el tiempo se ha ido volando como siempre. Rubinstein, un hombre delgaducho de mediana edad con cierto inicio de canas, toma un trago de agua y deposita suavemente el vaso de agua con su mano diestra en la mesa y se desvanece literalmente del plató. Un aro de paz y amor quedó impregnado en toda la zona.

Rubinstein
http://rubinstein.blogcindario.com/
Gurú de las Artes mentalistas y predictivas