La ciudad de las almas purgantes

Negro el color de nuestras vestiduras.
No por nosotros sino por vosotros,
Por vuestros miedos y dudas.
Macabra siempre nuestra presencia.
No por maldad en nuestros corazones
Sino por marcar la diferencia.
Oscuros los lugares que frecuentamos.
No por necesidad de escondernos,
Por nuestro miedo a las tinieblas superado.
Vosotros nos señaláis con el dedo
Y nos juzgáis ridículos.
¿De que os reís, necios?
Tenemos el valor de ser distintos.
Vuestro miedo a la oscuridad representamos.

En nosotros veis vuestra propia maldad oculta. Somos la Nación Gótica. La Raza Nocturna...

La ciudad se hallaba en una planicie, circunvalada por grandes riscos, rodeado de una maleza exuberante. La cordillera de los Innombrables, corre paralela a la línea occidental de forma continua, con profundas quebradas, macizos, altiplanicies, llanuras y valles longitudinales y transversales, configurando la región de Los Decapitados. Su morfología es muy compleja, por lo que se divide en tres principales cadenas: la cordillera Occidental, la cordillera Central y la cordillera Oriental, dentro de las cuales se encuentran cadenas menores, como la cordillera Blanca o la cordillera Huayhuash también llamada “La de almas perdidas”. A través del camino de un bosque espeso repleto de altos árboles los cuales forman un techo bajo es Sol, vi a un acantilado donde se visualiza la Ciudad en todo su esplendor. O casi.

La Ciudad.
En la cima de un precipicio de unos mil metros de caída libre, apreciaba la gran metrópoli. Por vez primera pude apreciar el cielo. De color rojizo, se hallaba taponado de nubes rojas, cirrus stratus y cumulus nimbus. Los colores de las nubes eran de un rojo carmesí, en su lugar más espeso, rojo sangre espesa.
Al fondo del horizonte que mi vista me permitía apreciar, sobre la región de Los Decapitados, se apreciaba grandes formaciones de rascacielos. La ciudad, con un estilo gótico resaltaba por los colores oscuros y opacos. Con poca luz en general, era una ciudad extraña. Sobre el cielo, volaban criaturas parecidas a las del Jurásico.

Visiones.
-Bueno es hora de bajar me dije, me desvanecí. Aparezco en un callejón oscuro, lleno de ratas y maloliente. Sobre mi cabeza se denotaba la arquitectura de los godos por doquier. Las almas, miraban para abajo y temían. No me podían ver, pasaban a trabes de mi cuerpo astral, pero apreciaba en sus rostros, miedo y perdición. Un cartel de neon, resaltaba sobre la mitad del callejón. A su costado, recipientes de basura. Ratas e insectos por todos lados. Cada tanto, se escuchaba un grito. Entro al local. Un antro.
En él, resaltaba tenuemente un mostrador, con una luz roja. El fondo, una oscuridad total. De momento veo el mesero. De forma humana, vestido con joyería de plata, cadenas y anillos y ropaje de un monje, la cara regordeta roja, se le marcan dos cuernitos.
El ángel del demonio, servía un cóctel espumoso y caliente. Dos mujeres tomaban el brebaje del mismo recipiente. Era una escena netamente lésbica. De golpe siento sonidos en el fondo.

El show.
No podría describir la escena que presencie. Las almas bailaban apretujadas al son de una música sádica. Se enciende una luz, y comienza un streaptease. Gritos, súplicas, dos guerreros aparecen en escena, las almas se hacen a un costado. Una mujer de escotes exuberantes y un corse increíble, mucho terciopelo y mangas caídas hasta el infinito, que junto con el otro guerrero que usaba una larga gabardina y ropa sencilla, traían un cuerpo encadenado de los tobillos.
Se lo entregan al ser de la Oscuridad, este lo cuelga boca abajo atado. Comienza el show.
Con un grito de ultratumba, este lo desgarra con las uñas, y mete su cabeza en los intestinos. Mientras el alma se comienza a bambolear, varios que estaban alrededor del palco comienzan a alimentarse de las sobras del intestino y tripas.

-¡Mas. Mas! -El grito se hace ensordecedor.

Me retiro del lugar me subo a una cornisa en lo alto de una Catedral que resaltaba por encima de toda edificación. Veo caer almas de ese cielo rojizo. Al mismo tiempo aprecio como las aves se mastican esos cuerpos sin cuerpos.
Siento un grito abajo. Observo. Esos seres oscuros, corrían a las almas y se alimentaban de ellas. Llovía. A lo lejos un rayo, uno blanco otro rojo, más a lo lejos un vendaval. Comienza una
violenta batalla aérea asociada a un centro de baja presión y un núcleo caliente, en donde las almas del lugar giran en contra de las manecillas del reloj. Estas eran succionadas por los seres que utilizaban la baja presión atmosférica reinante. Terminaban el el Lado Oscuro.
Por contrapartida, acompañado de bandas nubosas en forma de espiral, el ojo del vendaval de un diámetro muy variable, que se caracterizaba por ser una zona de calma, con viento débil, poca nubosidad y precipitación, poseía las almas que eran expulsadas del lugar, a los cielos. El ojo se caracterizaba por ser de una luz brillante y muy poderosa. Las almas que por casualidad se hallaban allí, en el lugar del ojo, saltaban a la Clínica directamente.

De momento me siento débil, se me hace la oscuridad. Comienzo a desvanecerme.



Rubinstein
Gurú de las Artes mentalistas y predictivas.