Hokey en las nubes

Querido libro te he dejado de lado estos tiempos, recién arribo de La Ciudad de los Adultos, y quería ponerme al día contigo.

-Si, ya se ya me dejas por esas salidas fugitivas en nombre de tu patrón, y yo ¿Qué?

Se que tienes motivo para enojarte pues te he tenido olvidado en un cajón de la mesita de luz pero permite que te cuente.

-Bueno, pero que sea rápido pues no tengo animo para escucharte esas sandeces de tus viajes por trabajo en las estrellas.

Fui los otros días a visitar a mi sobrino fallecido Pepe. ¿Te acuerdas? -¿El mayor?

Efectivamente. Se halla de profesor de Educación física. Me llevó al estadio donde entrena la Selección Nacional de Almas Profesionales. Dame hojas que tengo varias noticias. –No te doy y me estoy aburriendo déjame dormir. Ya se, espera que te rasco el lomo de cuero con el membrete de la Orden de los Caballeros sin Caballo. –Esta bien no sigas más. Una risa entrecortada brota entre sus hojas amarillentas. Se denota el sacudón producto del espasmo de risa. De momento todas sus hojas escritas saltan solas.

–Cuéntame, mientras hago acopio de más hojas para ti.

La Ciudad de los Adultos se enorgullece de contar con una gran variedad de espectáculos y atracciones para todas las edades. Conciertos de música angelical, ballet, ópera, teatro y recitales de artistas de renombre terreno. Los clubes deportivos más comunes son los de golf y equitación. -Si.

Bueno he de parecerte un profesional de turismo, pero no soy. –A no, y que eres ya que me describes en que se caracteriza la Ciudad, esa ¿cómo dijistes que se llama?

La Ciudad de los Adultos, se encuentra allá arriba entre las nubes. –Como en las que andas vos, Rubinstein. Bueno bueno. El estadio que me llevó mi sobrino… -El Pepe. Si pareces tonto a veces, Pepe, si. Estaba inmerso en una zona de planicies y colinas suavemente onduladas. La forma que tenía, era como el Estadio de la ciudad de México. –Nunca me llevaste ahí. Ese estadio en cuestión tiene la forma de sombrero que usan los cuates aztecas. –Ahh, espera que estas llegando al final, debo poner más hojas. Estaban entrenando para la Gran Olimpíada de las Almas del Reino, practicaban hokey en las nubes. ¿Conoces el hokey en hielo? –Tan burro no soy Rubinstein. Bueno. Cuando lo vi y aprecié la magnitud del Estadio, le dije que podría modificar el juego. -¿A Pepe? Sip. -¿Qué pasó?. Por lo pronto le puse una escoba voladora y un stik de madera.-Contame, ¿en qué consiste el juego? El juego se divide en tres tiempos de veinte minutos a reloj parado a lo largo de los cuales los dos equipos deberán tratar de meter la pastilla o puck en la portería contraria. Para ello contarán con un stick metálico o de madera, un casco y diversas protecciones para amortiguar posibles golpes en distintas zonas del cuerpo. Los jugadores se desplazan sobre patines de cuchilla, distintos a los que se usa en el patinaje sobre hielo, ya que la bota es más baja y resistente, y la cuchilla es algo más corta.

Los equipos de hockey estaban formados por un portero y cinco jugadores, quienes eran sustituidos constantemente por sus compañeros de banquillo, lo que dota de un mayor dinamismo al juego. Hay también numerosas expulsiones de jugadores, que, dependiendo de la gravedad de la infracción, durarán 2, 5 o 10 minutos.-¿Y? Espera libro. No era un hokey común sino que se caracterizaba por que las almas volasen subidos a una especie de escoba y con el stik de madera golpeaba al balón.-Me entusiasmé Rubinstein. ¿Rubinstein….? Me hallaba profundamente dormido junto a mi señora, en el dormitorio matrimonial.

-Ufa.