Ella

Ella tenía unos gruesos labios amarronados, y se dejaba hacer en silencio. Yo se la empapé de besos y saliva, y ella dejaba cada tanto un flujo en mi boca, como un manjar. Era una diosa colosal. Y yo tenía la fortuna de tenerla entre mis manos y poder hacerle el amor, sentirme amada por ella.

-Vo deja el pedazo de pan, y trae la mermelada pa ca. ¡Carajo!