Como alma que se la lleva el demonio

Atravesar el puente, incluso a pie, no fue algo sencillo. Las alambradas de púas dejaban poco espacio para pasar, y hacerlo a través de armas apuntándote no resultó una experiencia agradable. Una mujer gruesa, de unos cincuenta años, echaba pestes y respiraba con dificultad. Dos todo terreno estadounidenses venían de la dirección contraria -donde se encuentra la Zona Verde- seguidos de una coche con las ventanillas tintadas y otros tres todo terreno.
Frank Toledo, un mexicano radicado en los Estados Unidos, comandaba el pelotón que custodiaba la Sede de Estado Iraquí. Al pasar la mujer la alambrada de contención se inmola explotando una carga explosiva en nombre de “Ala el poderoso”.La onda expansiva rompe los ventanales frontales de la Sede de Gobierno iraquí. Uno de los todo terreno estadounidenses queda de costado sobre el pavimento, mientras el otro golpea de frente contra el primero. El coche con las ventanillas tintadas queda trasversal a la calle. Mientras que, de los otros tres todo terrenos que seguía la comitiva bajan varios militares estadounidenses. Gritos por doquier, hedor de los cuerpos chamuscados por la metralla. Una gran bola de humo se extiende a lo largo del Tigris, kilómetros a la redonda.


En algún lugar entre el Cielo y la Tierra.
-Alguna novedad para mí, pregunto al arribar a “La Clínica” La enfermera mira el catálogo de órdenes y me dice: -En el Pabellón Este tiene un paciente doctor.
“La Clínica” es una sola ocupando varias hectáreas de terreno, repartidas en cuatro pabellones. El Pabellón Norte, trata enfermos psiquiátricos. El Este trata de Guerreros del Señor o Almas Perdidas. El Sur, trata almas de ángeles y, por contrapartida el Pabellón Oeste trata de casos varios. El pabellón de recepción se halla en el centro del cuadrilátero.
Al arribar al Pabellón Este, el militar estadounidense se hallaba sobre una camilla con severas laceraciones por todo el cuerpo producto de una explosión.
-¿Dónde estoy? me pregunta. -Esta en el Reino del Señor, va a estar bien.
Al ser revisado, dos ángeles lo trasladan al patio delantero donde una gran alberca rodeada de pinos silvestres se halla.


Parte Diario.
El pasado jueves, 23 de marzo, un soldado norteamericano resultó muerto al estallar una bomba al paso de un convoy militar en las proximidades de Basora.


En algún lugar en Bagdad, Irak. Tiempo presente.
En un pabellón de un nosocomio en el centro de la ciudad, un ala de éste, fue asignada para colocar los cadáveres de soldados norteamericanos para ser trasladados a su origen en los Estados Unidos.
El Teniente Coronel Toledo se hallaba en el catre de campaña. El Sargento de Primera Marques, un puertorriqueño estaba poniéndole la bolsa para el traslado.
En ese momento El Teniente Coronel abre los ojos y respira profundamente. Marques, trastabilla y sale como alma que se la lleva el demonio. El cuerpo del Teniente Coronel se levanta del catre sin un rasguño.