¡¡Nene..!!

Su imagen reflejada en el espejo fue como un orgasmo para sus ojos. Con esa peluca de rubios caireles, ese negro y escotado vestido y esos zapatos de tacón, en realidad le pareció que tenía frente a él a una mujer, a una hermosa mujer, tal vez la más hermosa que había visto en su vida, aún por arriba de su madre, esa cuarentona con aspecto e ideología de adolescente que conquistaba a cuanto hombre se le cruzaba en el camino. ¡Vaya que Javier estaba linda¡ Su delgada figura y sus facciones en extremo refinadas, cubiertas por ese sensual atuendo robado del clóset de Adriana, como en su poca educación y respeto hacia ella llamaba a su progenitora, habían sepultado la poca masculinidad que habitaba en él y, al menos por unos segundos, su sueño se cumplió. Al menos por un breve lapso, se pensó y fue una hembra de verdad.