Mi historia - La hacienda - Una día especial

De madrugada

Hacía un momento que había parado de llover. El forastero no se había presentado, y yo no me animé a abrir “el libro”

La casa era de construcción rústica de dos plantas hecha de troncos y techo de paja. Al entrar un gran estar, muy amplio. A su derecha se encontraba la cocina. Frente a la puerta sobre la pared opuesta, una gran estufa de madera, que se acostumbraba a cocinar, poniendo un brasero. Al costado de la pared de la cocina del lado del estar, una gran escalera de madera rústica. Allí los dormitorios, el de nuestros tíos en la esquina derecha, en el medio el baño, y otro dormitorio siguiendo la línea del corredor. Al final de éste, el estudio de tío Esteban.

El corredor poseía una pasarela que cuando nos asomábamos, veíamos todo el estar, en el piso abajo.

-Cuidado, te va a jalar pa bajo el Ñancurutú. La voz sonaba grave.

El estar se componía principalmente por una gran mesa rectangular en el centro. Sobre la estufa de madera, se encontraban fotografías de nosotros. En la chimenea la cabeza de un gran jabalí cazado mucho tiempo atrás en una excursión de caza.

La casa se encontraba rodeada de árboles, que cubrían el frente y los laterales de la misma. Grandes ventanales poseía y teníamos luz natural desde temprano en la mañana hasta la tardecita, dada la ubicación respecto al sol.

-Cuando la luna llena, donde las Tres Marías, las estrellas del sur estén sobre el cenit.

Detrás un camino serpenteante que daba a la playa, que daba sobre el océano atlántico.

Disfrutábamos con mis primos, andando en bicicleta por los caminos de tierra que daban hacia los médanos de la playa.

-El Ñancurutú, te va a jalar pa bajo.

Nunca le hacíamos caso al folclore que representaba el Ñancurutú, pues jamás habíamos apreciado en nuestra corta vida a que se refería el Ñancurutú. La gente de la zona, aquella que vivían todo el año, muy anciana por cierto, tenían anécdotas escalofriantes que nos reíamos como si fuesen cosas de viejos lugareños.

Esa noche de verano, la Tres Marías, las estrellas del sur, sobre el cenit se ubicaban.

Yo dormía placidamente. En el dormitorio, de mi primo se encontraba.

Siento que me jalan, de la cintura para abajo y como si fuese una aspiradora me voy disgregando en medio de la noche

-Socorro.

Me despierto en medio de la noche junto a primos en la Hacienda. Sentado en la cama y una gota de transpiración por mi mejilla izquierda digo:

-El Ñancurutú.

Voy al cuarto de mis tíos Esteban y doña Mercedes, Estos no estaban. Sobre la pared, escritos en sangre: -Te dije que iba a venir.


De tarde

Desorientados estábamos los tres ¿qué pasó con los tíos? Mis primos y yo entramos en el despacho de tío Esteban. Todo estaba en orden, con excepción de “el libro” que se encontraba sobre el escritorio. Este se encontraba brillando, nos quedamos mirando los tres y optamos por abrirlo.

El despacho estaba conformado de madera, era oscuro ya que las cortinas que cubrían los ventanales que daban para el fondo, se hallaban cerradas. Nos acomodamos en unos sillones desvencijados y comenzamos la lectura.

Queridos hijos:

Si lo que voy a relatarles, ustedes lo leen es porque nos encontramos prisioneros. Querido sobrino, mi estimado Rubinstein, si logras destramar la trama de lo acontecido, será porque ya eres uno de los nuestros por tanto, tu tiempo en la hacienda a de finalizar. Si decides seguir adelante, te tengo que decir que te han de seguir tiempos tormentosos y difíciles.

Hijos míos, si optan seguir a Rubinstein por el peregrinaje que le depara, se les abrirá un mundo nuevo, lleno de fantasías y complejidades. Pero como todo en la vida, no exento de gratos momentos.

Los tildaran de locos, extraños, pero serán signados por el destino, el recorrer un camino que a muy pocos les han sido otorgados. Si optan deberán introducirse en la imagen del hormiguero que se encuentra a la izquierda. Se preguntarán como, sólo introdúzcanse. Es el mundo del Ñacurutú.

Los queremos

Tíos Esteban y Mercedes.

Nos quedamos estupefactos, el libro hablaba por si sólo con la voz de mis tíos. Nos miramos los tres, y tomados de la mano nos introducimos en la imagen, que cobraba vida a medida que nuestros cuerpos se introducían.



De noche.

Nos quedamos estupefactos, el libro hablaba por si sólo con la voz de mis tíos. Nos miramos los tres, y tomados de la mano nos introducimos en la imagen, que cobraba vida a medida que nuestros cuerpos se introducían

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La habitación donde nos encontrábamos era el de un hotelucho de mala muerte, metida en el corazón de la gran metrópoli.

En la misma, sobre la pared opuesta a la puerta que da al pasillo, dos camas de una plaza. Sobre la pared lindera a ésta última, un gran ropero con un espejo, que lo que menos reflejaba era la imagen de uno. Al lado del ropero, una puerta de hierro oxidado se hallaba. Era el retrete.

La pared frontal a la del ropero, una pequeña terraza que daba a un callejón sin salida. Las paredes de la habitación lo que menos tenía era una mano de pintura.

Como llegamos hasta ese lugar, no lo recordamos. Sabemos que hace mucho. Sentimos presencias a nuestro alrededor. Nos observan.

Cuando nos cambiamos de ropa y nos miramos al espejo, nos vemos como somos, con la ropa vieja de siempre y nuestra cara escuálida.

De repente todo se nos oscurece a nuestro alrededor, y en el espejo vemos una gran mansión con jardines a su alrededor, sol, un unos niños jugando y columpiándose.

Hay grandes árboles en los jardines, estatuas de ángeles en mármol y muchas fuentes.

Sentimos la risa de los mismos. Morimos por reírnos como ellos, pero no podemos por más que lo intentemos. Cuanto daríamos por hacerlo. En nuestra cabeza sentimos un canto, que nos atrae como un imán.

Observamos la imagen en el espejo, y los niños ahora están alrededor de la gran alberca que se encuentra en la parte posterior de la mansión.

Una niña de unos 10 años, de tez morena como el azabache se hallaba cantando y dos jóvenes a su alrededor. Los niños, junto a ellos sobre la mesa de hierro, al costado de la gran alberca se hallaban

No nos podemos resistir, nos acercamos más a la imagen, y vemos el agua.

-Socorro. Nuestro cuerpo se desdibuja del hotel.

Mientras éste se desvanecía una voz llega desde la imagen “lo tengo”.

Mi primo cae de bruces sobre la gran mesa de hierro, y los nosotros nos levantamos.

-Muchachos es hora de irnos, dejen a los tíos descansar en paz.

Lo último que recodamos, unos ojos de una joven de unos 10 años, dos muchachos de aproximada edad mirando desde el agua de la alberca y una mano que nos jalaba para el interior.

-Bueno, la muchacha dice. Ahora podremos estar tranquilos, los tíos retornaron. El Ñacurutú no tuvo suerte.


En la Hacienda

Tío Esteban y tía Mercedes se encontraban desayunando temprano. – Gracias Rubinstein, - ella dice.

No fue sólo mío el mérito para llegar a donde vosotros estaban. También fueron de Joaquín y Merceditas. Fundamentalmente Merceditas que hizo el contacto de entrada. Joaquín me ayudo a extraerlos de donde se encontraban. Fue Merceditas quién con su canto hizo que se acercaran vosotros al espejo. El libro descansaba ya sobre mi regazo.

Entendemos – nos dice tía Mercedes. Ustedes tres ya formáis la cofradía de los Magos de Villa Esperanza. Con esto, querido Rubinstein, has de seguir lo que te mande tu destino - tía Mercedes me dice. Nos sin antes darme el siguiente consejo: - Cuando cruces “Las Tres Marías” al oriente verás el caserío de Don Torcuato, no te detengas más que para pernoctar una noche. No es conveniente quedaros más de ese tiempo, luego podéis proseguir vuestro itinerario. Nuestro espíritu os acompañará.

Así sin más me despedí de mis primos y tíos con el corazón acarreando un peso que no sabía como sacarlo. Una valija era mi acompañante. En ella, mi libro.

Continuará…..

Rubinstein



Mi historia - La hacienda - El forastero

Nadie sabía del libro, al menos suponía. Tío Esteban había ido a realizar unas diligencias al pueblo donde procedía. Necesitaba semillas de varios tipos para su plantío. Tía Mercedes, había pedido que comprase unas telas pues se avecinaba el cumpleaños de Mercedita mi prima de diez años y quería hacerle un vestido para esa ocasión. Lo acompañó en esa diligencia mi primo Joaquín, de ahí que quedamos solos ella y yo. La lluvia del día anterior todavía no había parado.

Es así, que me recluí en mi habitación, mientras Tía Mercedes estaba tejiendo sentada en una mecedora bajo el alero, mientras que parecía que el mundo se venía abajo por el aguacero.

En ese momento una ventisca se formó inesperadamente; un forastero con un nombre extraño y acento de otro lugar se presentó El caballo negro y grande, tan grande como el tamaño de un adulto de estatura normal, se presentó ante mi tía. Realizó un resoplido y se paró en dos patas frente al portal. De complexión grande, mirada que parecía penetrar el alma, con una cara de color cetrino pálido donde los pómulos sobresalían, vestido de negro, poncho negro y un sombrero de paja todo andrajoso del mismo color, así se presentó ante tía Mercedes y de un salto se apoyó sobre la baranda de la casa.
Con los ojos vidriosos y penetrantes miró a mi tía que casi se cayó de la mecedora donde estaba tejiendo un abrigo para su hijo menor. El tiempo pareció detenerse. El hombre de negro que se posaba sobre el terreno rojizo, girando su cabeza en busca de Mercedes. Los utensilios de tejer que ésta poseía cayendo al piso, mientras el codo de la mujer golpeaba el vaso de agua que se encontraba en la mesita.
El forastero que acomodaba el sombrero mientras el caballo tiraba una patada al aire y emitía un resoplido que perforaba el alma de de ella.
Doña Mercedes que trastabillaba mientras que con la otra mano se aferraba al pretil de su casa, sus ojos parecieron por un instante salirse de su órbita. Vaya uno a saber que saco entre su ropaje, el cual comenzó mostrárselo. Fue así que el forastero se detuvo frente a ella y dijo "Vendré por ti de noche".
De un salto subió al caballo, que al sentir de nuevo el peso del mismo se paró en dos patas y con un relincho salió al galope.
-Si te dejó, he hizo un ademán con las manos y de su boca salieron frases que nunca había llegado a escuchar, siento procedente de ella. Entró y me vio con “el libro”. Sonrió. Me asusté.

-Ya has de entender – dijo y se fue.

Estaba estupefacto, cuando del libro brota la voz de mi madre: -tranquilo hijo estas en buenas manos, sino fuese así, no estarías con tu tía Mercedes. Yo quedó mirando el libro que se había colocado a mi lado.

En ese instante a lo lejos llegaba el sulky, el carro tirado por un caballo que a duras penas podía consigo mismo. Me dispuse a leer lo que mi madre había escrito.

Rubinstein

Mi historia - La hacienda - La primera noche

La primera noche tuve una pesadilla, en la nueva casa sita en la Hacienda. Joaquín dormía profundamente. ¡¡Como roncaba el cristiano!! Sentía la voz de mi madre y parecía que el libro me susurraba cosas –tranquilo hijo, tranquilo decía.

Era un aborigen que iba siguiendo la línea de la costa a una distancia de medio km océano adentro. Su hogar Aotearoa, "la tierra de la larga nube blanca". Con un área de 236,6 km2, se trata de un archipiélago situado en el Pacífico Sur, 2.700 km compuesto por unas quince islas extendidas sobre una superficie marina de 2 millones de km2.

En su pequeña embarcación a remo, traía de vuelta lo que había ido a buscar, al nordeste de Aotearoa.

Dejando al sur la Isla Menor del Archipiélago a unos 2 km, cuyas formas varían desde cónicas típicas hasta mesetas y crestas alongadas, una gran gruta oculta se encontraba.

La gruta sólo el aborigen la conocía. En su nombre era la denominada “Garganta del Diablo” dado el ruido que hacía Tangaroa el dios del mar cuando estaba enojado. Era el momento de Rona su hija, moviendo el cubo, hacía llover, así controlaba la marea. Era su hogar, el lugar de “Los ojos que miran al cielo”, en clara referencia al volcán interior, el mundo de Maui. La gran cueva, era hogar de Papa, la diosa Tierra y Tangaroa, el dios del mar. Lugar de encuentros amorosos entre ambos. Era el lugar, por la cual la pequeña embarcación debía ingresar esta formada por estalactitas y estalagmitas de un tinte rosáceo-púrpura. Era una gran bóveda, cubierta casi por entera de agua cristalina azul-rojiza. Allí se hacía sentir el sonido del agua golpeando contra sus cavidades, era el ronroneo de Tangaroa cuando se ponía melodioso con su esposa Papa. Poseía una pequeña playa de unos 5 metros por tres de arena. En los tiempos que no había luna y el agua se retiraba, se apreciaba prácticamente oculto un pequeño conducto, hacía paso a una ensenada interior. Era la garganta de Papa, engullendo al aborigen que osaba ingresar a sus dominios.

Yo sólo sabía cuando era correcto ingresar a la misma. En dicha ensenada, un paraíso terrenal se presentaba. Era el mundo de Tane, el dios del bosque, hijo de la unión de Rangi y Papa. Era el mundo de Rangi, el dios cielo y Papa, la diosa Tierra. Por el lado Nororiental una cascada de 20 metros de agua, caía sobre el gran lago, era el cubo de agua que vertía Rona, la hija de Tangaroa. Sobre la parte Sur de ésta, Maui con su boca expulsando fuego y lava se veía. En el centro una gran selva tropical y una gran playa de arena blanca, en forma de media luna. Abarcaba medio km de extensión. Este era el mundo de Papa, la madre tierra.

Por ello, el aborigen traía las ofrendas para apaciguar el corazón del Mauí, el volcán.

La salida de la cueva, la boca de Papa, tapada por la corriente de agua procedente de la cascada, transportaba a quién quisiese llegar allí a un mundo mágico.

Era una civilización oculta, que salvo el aborigen sabía como salir de ella. Este era tan respetado y temido que hasta el jefe de los aborígenes pavor y reverencia le propinaba.

Cuando llegué a la playa donde habitaba mi tribu, tomé las ofrendas traídas del nordeste de Aotearoa y me encaminé por un sendero boscoso, propiedad de Tane. Los niños aborígenes que jugaban en el agua tirándose desde un pequeño acantilado al costado occidental de la playa, al verme me saludaron con respeto. Seguí adentro. Tan adentro en el bosque que llegó al corazón de Tane. Subí la ladera occidental, y volqué la ofrenda a los pies de Mauí, a pesar que Tawhiri que estaba muy enojado con su hermano, Tane por haber separado a sus padres, causó tormentas y huracanes.

Me despierto traspirado y con el corazón latiendo desbocado. Esa noche llovía a cantaros, una tormenta eléctrica se había desatado. Miro la mesa de luz, que era de madera oscura, y sobre ella “El libro” brillaba con una luz amarillenta. –No puede ser, dije y me volví a dormir, no sin sobresaltos.

Rubinstein

Un viaje por ahí nomás - La rebelión

La rebelión.
Querido libro debo contarte que aconteció a posterior. Cuando quise volver a mi plano físico no podía hacerlo. Va, de hecho volví, pero como lo hacía volvía a aparecer en ese callejón donde el relato aconteció. ¿Cómo es eso Rubinstein? Te cuento. Era una zona de guerra, las calles destruidas por completo; naves robots surcando por la periferia donde me hallaba; a lo lejos se notaba reflejos de los disparos. Eran rayos láser que iluminaban el cielo. Era de noche, se apreciaban naves voladoras por donde la vista me permitía ver. – Te sigo. Me encontré en una esquina donde un vehículo blindado como lo que utilizan para llevar tropas giraba en el instante que pensaba cruzar. Contra una pared me puse. Sobre el techo una ametralladora láser llevaba un soldado mitad hombre, mitad máquina. De golpe una granada vuela, no se sabe de donde y estalla el blindado. Naves voladoras se aproximan rápidamente. Como se dio la revuelta, esta cesa. Yo sigo a los rebeldes, hasta una colina donde me interceptan, y casi tuve que pelear con ellos usando mi katana láser y mi entrenamiento en lo marcial.

Me llevan al Cuartel General de los rebeldes, humanos 100% todos. Como yo los ayude, en la refriega, ellos me explican su situación. Sobre la colina un color rojo se divisaba. Me explican que un científico descubrió como mejorar al ser humano mediante la implantación de un micro chip en el cerebelo. Al principio funcionó, pero trajo daños colaterales. - ¿Cómo cuales Rubinstein? Técnicamente siempre fueron más sofisticados que los humanos, poseían máquinas robots de forma totalmente humana que hacían los quehaceres domésticos y manejaban toda la sociedad, hasta las armas nucleares. Los hombres con esos chips en el cerebelo crearon más máquinas de destrucción. Con el tiempo se hicieron más inteligentes, suplantando a los humanos. Esas máquinas crearon robots por si sólo y desataron el holocausto nuclear. –Veo, que no fue un paseo fácil. No querido libro que descansas en mi mesa de luz. - ¿Qué pasó a continuación? Las máquinas siguieron al último bastión humano pero gracias a una idea mía se destruyeron por completo, pero un General huyo en una nave creada por las máquinas al espacio. Bueno querido libro te dejo, pues ahora si tengo que volver a mi plano físico, me pase 15 minutos de más del tiempo, y eso me trae consecuencias, como que parte de mi cuerpo deben volver a adaptarse. Los movimientos deben ser lentos. –Claro, sino podes tener problemas motrices importantes, ¿no Rubinstein?

Efectivamente.

Rubinstein

Un comando de elite - La prueba

El torneo comenzó con las primeras cuatro escuelas que conformaban el pabellón A. En el Centro de Entrenamiento en lo Psíquico y Paranormal había una especie de celdario, cuya forma era idéntica a la del Pabellón mencionado. Como dije anteriormente cada pabellón estaba compuesto de grupos de 4 escuelas con cuatro integrantes cada una.

La prueba

Se trataba de buscar un alma perdida, en cuatro escenarios distintos. Ninguno sabría donde podía encontrarse. El primer grupo o “Grupo A1” se vio frente a un inmenso bosque que tapaba la visión. Estos se hallaban en la periferia de una gran playa. Al norte de esta, un volcán el único de la isla se hallaba permanentemente en erupción.

El segundo grupo o “Grupo A2”, se vio frente a una mansión encantada. Debía ingresar a la misma y encontrar esa alma.

El tercer grupo, o “Grupo A3” debía encontrarse en un pasillo de una nave voladora alienígena.

El cuarto grupo, denominado “Grupo A4”, debía entrar a una de las bocas del infierno y rescatar al menos un alma perdida.

Todos ellos debían conformarse como grupo unido, poseer armamento convencional y en caso de la caída de algún miembro, descalificaba. En el mejor de los casos, quedaba con los integrantes que hayan sobrevivido. Siendo así, sin saber las reglas, salvo lo del rescate el torneo comenzó así:

El grupo A1 se vio frente a un inmenso bosque que tapaba la visión. La selva húmeda se localizaba en la zona tropical; su distribución geográfica estaba limitada por la temperatura y la precipitación pluvial. Su vegetación era exuberante y forma hasta 6 estratos (herbáceos, arbustivos y arbóreos), el más alto de hasta 50 metros.
Cuando encontraron, el objetivo se hallaba prisionero entre varias raíces de un gran árbol añejo, colgado a unos tres metros de altura. Estas le oprimían el pecho y la cabeza.
-Socorro, gritaba al tiempo que una de las ante-mencionadas le tapaba la boca.
Era una selva oscura, como nunca se había visto. Tan espeso el follaje que no permitía ver el cielo. A uno de los soldados, una enredadera que se desplazaba por el suelo lo engulló literalmente Los otros 3 logran rescatarla luego de un arduo trabajo, cayendo al vacío. Estos entran en sus celdas respectivas. Mientras el objetivo es depositado en el lugar previsto para ello.

Nos miramos, el General Yang y yo. Anotamos el puntaje parcial, 3.

Luego, seguiré la historia.

Mi historia - La hacienda

18 de enero de 2005

La hacienda

Recuerdo el primer día que pase con tía Mercedes y tío Esteban en la Hacienda. Para que tengan una idea, el casco de la misma se situaba sobre la punta de una colina. Al oriente daba un pequeño arrollo cubierto de espesa vegetación. Al occidente se extendía un valle cubierto de árboles autóctonos. Al norte, había un barranco, a cuyo lado una catarata golpeaba sobre el fondo de piedra formando una playa pequeña. Al sur, a lo lejos se apreciaba las luces de la ciudad de donde provenía, pero era más un resplandor que otra cosa. Sólo se apreciaba a buena vista si el cielo nocturno se apreciaba claro.

Mi madre me había entregado como su bien más preciado “el libro” en un paquete. Recuerdo lo que ella me dijo cuanto me lo entregó: - No lo pierdas será tu compañero de andanzas y lo más preciado que te pueda acompañar en tu peregrinaje por la vida.

Esas frases me sonaron como un presagio, y temor, pero haciéndome de valor acepte el obsequio. Nunca más vi a mi madre. La cabaña era de dos pisos. En la parte inferior, se encontraba el comedor, que auspiciaba de receptáculo para las visitas, que venían por los servicios que ofrecía mi tía Mercedes y tío Esteban. Luego os contaré de qué trataba.

Quiero contarle como fue mi primera noche en la Hacienda. Los dormitorios se encontraban en la parte alta. A la izquierda sobre el recodo que da la escalera de madera, el dormitorio de mis tíos. A la derecha los dormitorios de mis primos. Entre medio un pasillo de madera. Sobre la pared, la cabeza de un alce. Yo dormía con mi primo Joaquín.

Esa noche, abrí por vez primera la caja que contenía “el libro”. Este saltó de su lugar y se disparo para un rincón del dormitorio. Me miraba, y cuando quería tomarlo se me escurría de los dedos. Me fui a cenar. Había un cordero al horno con papas y boniatos.

A las horas cuando me fui a acostar el libro estaba sobre mi mesita de luz, y acaricié por vez primera la tapa de cuero bellamente adornada con letras en relieve. Pareciera que me reconoció como su familia y se dejo mimar. No me animaba a abrirlo por temor a lo que me encontrase en él. Cuando mi primo Joaquín, llegó para dormir, éste, el libro se desapreció de la vista. –Extraño, pensé.

Esa noche soñé por vez primera con mi mamá y lloré. Tuve una pesadilla.

Discúlpenme, me entristecí al recordar a mi madre. En otra ocasión, seguiré. Estoy un tanto triste.

Rubinstein

Mi historia

Quisiera contarles una historia que me sucedió a mí mucho tiempo atrás. Si debo serles franco no recuerdo cuando comenzó ni como, sólo se que por aquella época era un niño de unos doce años. Ahora soy muy viejo, pero los recuerdos me persiguen como si éstos se estuviesen dando en este instante.

Preámbulo

Un día mis padres, que en paz descansen me dejaron en la casa de campo de mis tíos don Esteban y doña Mercedes. El lugar era una campiña en medio de la nada donde el tren llegaba una vez al mes y siempre con retraso. Recuerdo que estaba parado en medio de la nada, cuando a lo lejos una polvareda se aproxima a mí. Era un sulky, una especie de carro tirado por un caballo que apenas podía con sus huesos.

Doña Mercedes, mi tía, por aquella época una mujer de unos treinta y tanto de años, rubia de tez morena como el azabache, se baja del sulky. -¿Rubinstein? Pregunta. ¿Mercedes? le contesto un tanto temeroso, pues siempre había escuchado decir de mis padres que ellos eran gente extraña y peligrosa, de un mal pasado. –Sube hijo, que debemos llegar a la hacienda antes de la lluvia que se aproxima. Yo exhorto no me había percatado de la tormenta que por el oriente se aproximaba, más allá de las Tres Marías, un peñasco que más adelante supe el motivo de dicho nombre. Una valija pequeña era toda mi pertenencia.

Mi padre había fallecido en un enfrentamiento en la Dictadura de Terra en Uruguay, un tirano que se convirtió en dictador luego de una cruenta batalla por el poder. Mi madre, juntó lo que pudo y me envió a casa de mis tíos, mal le pesara era toda mi familia que me quedaba. Con los años me enteré que loca de atar falleció en el manicomio de la ciudad.

Entre traqueteo y traqueteo, llego a la hacienda, que no era más que un rancho de adobe y paja a dos aguas en medio de una colina. Cuatro perros, una vaca escuálida que a duras penas daba leche, tres o cuatro gallinas sueltas y gallo flaco eran todas las pertenencias de esta familia de campo. Detrás de la “Hacienda” como le definían ellos, un pequeño espacio arado donde albergaban papas, y otras especies similares. Entre ellas, legumbres y demás pero no en demasía. Sólo para el sustento diario.

Mi tío Esteban, se hallaba arando el monte lindero cuando arribé a media mañana. Un hombre blanco de mediana edad, curtido al sol, huesudo y rudo, con ojos saltones, se me presentó. Dicen que durante la Guerra Civil española, este logró escapar entre los exiliados de Guernica. ¿Se acuerdan los niños olvidados de América?

-Querido este a de ser tu hogar, Mi tía Mercedes me decía con voz apagada mientras observaba con temor a tío Esteban.

Este matrimonio poseía dos hijos, Mercedita y Joaquín. Con ellos congenié de entrada. A diferencia de mis tíos, estos eran alegres y extrovertidos. Mis tíos, por el contrario denotaban un aura de misterio y de que algo oculto se encontraba en sus pasados. En tiempo posterior me enteré que tía Mercedes abortó otro pequeño cuando poseía 18 años, un varoncito que tenía como nombre Joaquín. De ahí que asumo que mi primo actual, lleva el nombre de su hermanito fallecido.

Les he de contar que fue de mí en la hacienda durante mi juventud. Pero eso a de ser más adelante, pues mis huesos con artritis piden un poco de descanso y debo hacer la siesta reparadora. Así que os pido paciencia.

Rubinstein.

Un viaje por ahí nomás

Querido libro:

Los otros días fui a la Constelación de Virgo. – ¿Es lo que me comentaste cuando me mandaste decirle al General Yang, sobre la locación de las 64 almas guerreras? Efectivamente. En esa Constelación encontré un pequeño planeta que posee alrededor de un 20 % de la masa de Plutón. La morfología para ser preciso es similar a la de la Tierra, sólo que esta gira alrededor de una estrella neutrónica. Este planeta esta inmerso en una extensa nube de gases ionizados.
-¿Qué encontraste allí, Rubinstein? Que en ese planeta existen humanos como en la Tierra, que habitan en una ciudad parecida a la que hay en la misma.
- ¿Qué pasó a continuación? Ah, te has interesado librito. – Claro. Llegue de noche, pues me costó tuve que orientarme por las Constelaciones de Escorpión y Libra. Me encontré con una ciudad devastada, en medio de una calle desolada, donde existía una especie de fábrica. La fluorescencia en la noche no me dejaba apreciar el contexto en que estaba, pero te diré que me eleve un poco.
- ¿Qué vistes, Rubinstein? Una ciudad destruida a causa de un holocausto nuclear. Vehículos autómatas propulsados por inteligencia; naves robots sobrevolando el centro de lo que antaño fue una gran metrópoli. –Ohh.
Cuando fijé la vista enfrente a mi estaba un lugar que tenía el cartel que decía “Cima”.
-¿Cima? Si. Centro de Investigaciones Médicas Alternativas. – Ya, te sigo, espera que pongo más hojas. Bueno.
Yo estaba vestido de guerrero ninja con dos espadas láser en mi espalda y otra en mi cintura. Frente a mi el Centro se apreciaba como un gran hangar desolado con vehículos estacionados. El hangar, estaba vacío, por tanto entré.
- ¿Qué pasó a posterior? Te sigo el relato, querido libro de cabecera. Había un pasadizo al costado del hangar. Al final una puerta. Sale un hombre, y me pregunta ¿qué quién soy? –Y…. Le dije que era un viajante. Me quiso hacer pasar, pero algo me llamó la atención y me negué.
-¿Te negaste? Si, eso hice. Entonces intentó aferrarme la mano izquierda y vi que la mano no correspondía bien a la anatomía de una mano humana. Lo hice caer, pero le quebré la muñeca en el camino. ¿Sabes lo que me encontré libro? –No, Rubinstein. Que poseía forma humana, pero era medio maquina. Entré por una escalera metálica que poseía un descanso y proseguía para abajo.
- ¿Qué había dentro Rubinstein? Laboratorios donde experimentaban con humanos convirtiéndolos en máquinas.
-¿Esos humanos, supongo?
Pues te equivocas, eran máquinas que experimentaban con humanos. ¿Y…?
Me retire rápidamente cuando tuve que luchar con dos de ellas en el corredor, lindero al hangar.
-¿Qué pasó a posterior?
Me tuve que venir de golpe pues mi tiempo fuera de mi cuerpo había pasado el límite prudencial.
- Hace mal, ¿no? Claro libro, si estas por demás fuera de tu cuerpo físico, puedes dañarte físicamente. Te comento eso aconteció cuando tu brillabas por la anotación que el General Yang te hizo hacer, referente al Torneo en el “más allá”
- ¿Te refieres al General que vivió en el plano terreno durante la Dinastía Zen y tu te habías reencarnado en un señor feudal en Japón?
Si, estimado libro, ese General el que te mandé que le informaras sobre la locación de las 64 almas guerreras. –Entiendo.

Rubinstein.

Entrevistando a Rubinstein - La prueba

Lunes 16 de enero de 2006

Radio Gurí

Aquí Radio Gurí, desde el charco más oriental del Río de la Plata trasmitiendo para la audiencia de este foro literario tan prestigioso. Hoy el botija de la Radio tiene para todos vosotros queridos escriba-lectores una entrevista en exclusiva con el gurú médico en artes predicativas y mentalistas, el mundialmente llamado Rubinstein. Nos encontramos en el plató central de la Radio. Una mesa ovalada nos separa entre ambos. El hombre, con su traje oscuro se tira hacia atrás; su mano diestra se hace de su habano, mientras una bocanada de humo se perfila por su rostro. El locutor acomoda sus gafas y reacomoda el cuestionario que tiene para hacerle.

-Ante nada, gracias por acceder a la entrevista señor Embajador.

De nada Botija.

-Teníamos previsto una audición con usted llamada “Rubinstein el gurú” pero no se pudo dar a consecuencia de su agenda tan complicada que posee. ¿Puede decirnos para la audiencia de Radio Gurí, que trata eso de un Torneo en el “más allá”?

Un aroma dulzón del habano cubano comienza a invadir el área de la entrevista, mientras un aura de paz y espiritualidad nos invade a todos los que estamos en el plató. El libro bellamente trabajado en cuero con letras en relieve, se acurruca en su regazo El hombre se deja tirar hacia atrás como recostándose en la butaca y atina a decir:

-Como usted sabrá es cierto la realización de un Torneo. La idea es formar dos comandos de elite de 4 almas guerreros cada uno, pero con características especiales. Deberán manejarse solos en un escenario de batalla; pensar por si mismos; saber adaptarse al medio; no sólo deben obedecer ciegamente, sino que en caso de captura estos, deberán salir airosos.

-¿Ese es el famoso libro de confidencias señor Rubinstein?

Efectivamente señor Botija, es medio tímido pues nunca sale del dormitorio, donde esta la mesa de luz.

-¿No los permite verlo?

Rubinstein, le estira el brazo como entregándole el libro. El mismo se sacude violentamente como diciendo “no, no” y se le escapa de sus manos volviendo a su regazo.

Me parece señor Botija que es muy tímido y esta un tanto nervioso.

-Entiendo Señor Rubinstein, gracias por la entrevista que como siempre nos sentimos que el tiempo no pasa cuando usted viene a nuestra Radio.

Tal vez hay algo de eso, señor locutor. Tal vez haya algo de eso.

Rubinstein se retira con su libro bajo el brazo y con ello el alo de paz y espiritualidad se va con el como si un manto lo cubriera. Nos quedamos mirando absortos, aún cuando este nos dejo hace ya 3 minutos antes.

-Bueno eso es todo por hoy, señores escriba-lectores de este prestigioso foro.

El botija.

Un comando de elite - Ordenes

Querido libro cuando llegué de la incursión por la Constelación de Virgo si noté que brillabas. Disculpa la hora pues me costó mucho llegar desde ese lugar. Me acabo de dar una ducha y terminé de leer tu misiva que me hiciste llegar procedente del General Yang.

Quería comentarte lo que pasó en la Constelación de Virgo, pero prefiero que le hagas llegar al General lo siguiente:

El lugar donde se ha de alojar estas almas sea en la rivera oriental del Palacio de Convenciones, querido libro del otro lado de la rivera. -¿Te refieres a donde estaban alojados los angelitos ninjas? Efectivamente libro. Ya que no han de poder formarse un escuadrón con esos angelitos nacidos en el cielo, ese espacio lo reservaría para alojar las 64 almas que comprenden las 16 escuelas mencionadas. –Ok, ¿le comunico algo más?

Si que la estructura del lugar sea compacta, conformada por 4 pabellones que formen un cuadrado. Cada pabellón debe contener 4 escuelas. Cada una deberá alojar 4 almas. En el centro de esa área mencionada deberá alojarse el Centro de Comando de lo psíquico y paranormal, cuya forma sea igual a la que conforman los 4 pabellones.-Entiendo, Rubinstein. Otra cosa dile a ese general de la Dinastía Zen, que voy a necesitar 15 guerreros ninjas en el exterior del predio, 8 para que controlen el perímetro exterior, 4 para que vigilen el Centro de Comando en lo psíquico y paranormal, y otro más porque necesito un edecán de campo para cuando tenga que hacer práctica de defensa personal.

¿Queda claro?-Si.

Necesito un pabellón extra con 4 almas guerreras para seleccionarlo–Si, entonces le voy a verlo al General Yang, Rubinstein. Si, ve. El armamento moderno sólo deben acceder las 8 almas que formarán los dos comandos de elite. –Voy, luego te notifico Rubinstein lo que el General Yang tenga que decirte. Bien.

Y el torneo comenzó. Cuando arribamos al Centro de Entrenamiento, donde los futuros pretendientes de los comando de elite hacían su práctica matutina, el General Yang, el Sub-comandante Long y yo, quede impresionado por la infraestructura logística que este lugar poseía. Diría que gratamente impresionado, querido libro de cabecera.

- ¿Sub-comandante Long? Es el edecán de campo del general Yang. – Ahh.

-¿Cuéntame?

Si, querido libro. Los pabellones estaban dispuestos como lo estipulé, es más en el centro del lugar estaba el Centro de Entrenamiento en lo Psíquico y Paranormal tal cual dispuse. Cuando llegué entre cada barrancón y el Centro de Entrenamiento había pelotones de 64 almas guerreras haciendo su rutina diaria física de combate formando un cuadrado perfecto, ya que estos se hallaban entre los barrancones que les tenían asignados y el Centro de Entrenamiento. En las afueras del complejo que linda con el Centro de Convenciones 8 guardias ninjas custodiaban la periferia. Por contrapartida 4 ninjas custodiaban la periferia del Centro de Entrenamiento en lo Psíquico y Paranormal.

En la puerta del Centro de Entrenamiento dos ninjas custodiaban el acceso al interior. Cuando uno entra, se encuentra con una recepción. Se utiliza para enviar a cada grupo al lugar donde ha de realizarse la prueba.

Fue así que comenzó la primera fase de selección de almas guerreras. - ¿Qué aconteció Rubinstein? Luego te cuento libro, pues estoy con mi biografía.

Un comando de elite - La selección

Y el torneo comenzó. Cuando arribamos al Centro de Entrenamiento, donde los futuros pretendientes de los comando de elite hacían su práctica matutina, el General Yang, el Sub-comandante Long y yo, quede impresionado por la infraestructura logística que este lugar poseía. Diría que gratamente impresionado, querido libro de cabecera.
- ¿Sub-comandante Long? Es el edecán de campo del general Yang. – Ahh.
-¿Cuéntame?
Si, querido libro. Los pabellones estaban dispuestos como lo estipulé, es más en el centro del lugar estaba el Centro de Entrenamiento en lo Psíquico y Paranormal tal cual dispuse. Cuando llegué entre cada barrancón y el Centro de Entrenamiento había pelotones de 64 almas guerreras haciendo su rutina diaria física de combate formando un cuadrado perfecto, ya que estos se hallaban entre los barrancones que les tenían asignados y el Centro de Entrenamiento. En las afueras del complejo que linda con el Centro de Convenciones 8 guardias ninjas custodiaban la periferia. Por contrapartida 4 ninjas custodiaban la periferia del Centro de Entrenamiento en lo Psíquico y Paranormal.
En la puerta del Centro de Entrenamiento dos ninjas custodiaban el acceso al interior. Cuando uno entra, se encuentra con una recepción. Se utiliza para enviar a cada grupo al lugar donde ha de realizarse la prueba.
Fue así que comenzó la primera fase de selección de almas guerreras. - ¿Qué aconteció Rubinstein? Luego te cuento libro, pues estoy con mi biografía.

Rubinstein

Un comando de elite - El centro de entrenamiento

15 de enero de 2006

Querido libro:

Cuando llegué de la incursión por la Constelación de Virgo si noté que brillabas. Disculpa la hora pues me costó mucho llegar desde ese lugar. Me acabo de dar una ducha y terminé de leer tu misiva que me hiciste llegar procedente del General Yang.

Quería comentarte lo que pasó en la Constelación de Virgo, pero prefiero que le hagas llegar al General lo siguiente:

El lugar donde se ha de alojar estas almas sea en la rivera oriental del Palacio de Convenciones, querido libro del otro lado de la rivera. -¿Te refieres a donde estaban alojados los angelitos ninjas? Efectivamente libro. Ya que no han de poder formarse un escuadrón con esos angelitos nacidos en el cielo, ese espacio lo reservaría para alojar las 64 almas que comprenden las 16 escuelas mencionadas. –Ok, ¿le comunico algo más?

Si que la estructura del lugar sea compacta, conformada por 4 pabellones que formen un cuadrado. Cada pabellón debe contener 4 escuelas. Cada una deberá alojar 4 almas. En el centro de esa área mencionada deberá alojarse el Centro de Comando de lo psíquico y paranormal, cuya forma sea igual a la que conforman los 4 pabellones.-Entiendo, Rubinstein. Otra cosa dile a ese general de la Dinastía Zen, que voy a necesitar 15 guerreros ninjas en el exterior del predio, 8 para que controlen el perímetro exterior, 4 para que vigilen el Centro de Comando en lo psíquico y paranormal, y otro más porque necesito un edecán de campo para cuando tenga que hacer práctica de defensa personal.

¿Queda claro?-Si.

Necesito un pabellón extra con 4 almas guerreras para seleccionarlo–Si, entonces le voy a verlo al General Yang, Rubinstein. Si, ve. El armamento moderno sólo deben acceder las 8 almas que formarán los dos comandos de elite. –Voy, luego te notifico Rubinstein lo que el General Yang tenga que decirte. Bien.

Rubinstein.

Un comando de elite

Querido Rubinstein:

Presente

Como libro de cabecera que soy y paño de lágrimas tuyo, para no ser menos te voy a contar un relato. Sólo espero que lo que recibas te sea de tu agrado. Se que no estás para realizar algún tipo de confidencias hoy, ya que tuviste que viajar a la Constelación de Virgo a solucionar un problema con un General golpista. Por ello me auto escribo para que tengas noticias frescas luego de tu viaje astral. No te asustes si me ves brillar, pero es porque tengo novedades para ti, sólo te pido que me leas con atención lo que he de escribirte.

Me enteré que en el “más allá” a de haber un torneo en artes marciales. En dicho torneo están involucrado Escuelas Militares y Academias en Artes Marciales. Bien, dicho esto, te paso a comentarte que el torneo se ha de de desarrollar por etapas. En la primera se seleccionaran 16 escuelas, 8 de las cuales han de ser del orden militar, y las restantes serán de Academias de artes marciales. Estas últimas tendrán la cualidad de que los seleccionados sean almas de militares fallecidos o con alguna experiencia en ese terreno. La segunda etapa del torneo estará comprendida por 8 escuelas extraídas de las 16 preseleccionadas que auspiciaran de octavo de final.

A de existir una tercera etapa que servirá como cuarto de final. Por último en una cuarta etapa, como finalistas quedaran dos escuelas conteniendo las 8 almas guerreras.

Rubinstein te has de preguntar ¿porqué digo todo esto? Pues bien queremos sacar dos grupos de comandos de elite que sirvan para cosas puntuales de índole militar, preparados psíquica y mentalmente para temas puntuales y de rápida repuesta con instrumental de última generación

La idea es la siguiente: un comando primario de unas 4 almas guerreras y otro secundario con igual número de almas combatientes. El primero a de ser el principal, mientras que el segundo de apoyo, o eventualmente para ser usado por el Comando General del General Yang. ¿Recuerdas al General Yang? Es esa alma que vivió en el plano terreno durante la Dinastía Zen, y que fue ninja, cuando en Japón por esa época eras un señor feudal, un samurai.

En la primera etapa del torneo han de quedar 64 almas combatientes con preparación eminentemente militar. En la segunda etapa han de quedar 32. En la tercera etapa, o cuarto de final saldrán los 16 que conformaran los semifinalistas. Al final se deberá seleccionar 8 almas guerreras. Ellas deberán formar los dos pelotones de elite mencionados.

Sólo me resta decirte, querido Rubinstein que cuando comience la preselección, estas almas estarán sometidas a un riguroso examen psíquico que comenzará suavemente para irse incrementando en complejidad. La idea es sacar dos comandos altamente compenetrados con su rol y armamento sofisticado, como es esa espada láser que posees. Deberán pensar por si solo, y en caso que una alma quede aislada en medio de un escenario de batalla, deberá saber como actuar independientemente y crear sobre la batalla una técnica combatiente que logre su cometido.

Cuando llegues de la Constelación de Virgo, he de estar esperándote, para platicar con mayor detalle los aspectos logísticos de este Campeonato instrumentado por el General Yang.

Sin más me despido de ti, atentamente.

Tu querido libro de cabecera, mí estimado Rubinstein.

Camaleones del inframundo - La batalla

Hola libro. Quisiera contarte como terminó lo que comencé en el libro anterior titulado “Camaleones del inframundo”. ¿Te acuerdas?

–Un poco refréscame la memoria.

En la primera parte te contaba sobre una pesadilla que tuve. Te decía mientras ponías hojas para que se escribiera en ti, que me encontraba en un monte espeso durmiendo en mi carpa de camping. Esta se encontraba al lado del arrollo. Escuchaba ruidos fuertes de animales, rugidos pisadas, etc.

–Cierto estoy comenzando a recordar, me hablabas de quienes eran los camaleones, que éstos son seres muy inteligentes, que copian técnicas de los guerreros del “más allá” y del “más acá”. Decías que éstos son extremadamente agresivos y violentos.

Si te dije eso libro querido que descansas siempre en mi mesita de luz. Te contaba anteriormente en ese libro al abrir la parte delantera de la carpa que daba sobre el arrollo, vi el corredor de mi casa. Hubo algo que me aspiró por el corredor, y por momento parecía que estaba dormido. Antes de entrar en lo que fue la batalla, te refresco la memoria, mencionándote ¿sabes donde fui a parar? –No.

En el lomo de un camaleón. –Cierto Rubinstein.

Te mencioné que existen 3 muy poderosos. Son del círculo íntimo a Lucifer. Según cuenta la historia estos fueron desterrados del Cielo, junto al susodicho. Cuando se dio la revuelta en el Cielo, estos fueron los que junto a Lucifer crearon el caos que terminó en lo que los cristianos creemos. Adquieren cualquier forma, así como Lucifer. Se dice, que juntos éstos tres seres tiene más poder que Lucifer. –Cierto, me lo mencionaste cuando hubo que diseñar el libro “Camaleones del inframundo”. Ahora pues he de contarte la batalla en si, pero antes debo contarte porque son difíciles de matarlos. –Hazlo.

La morfología real de éstos, es la de un dinosaurio. Pero posen seis alas, colocados en distintas formas en el dorso de ellos. La más grande o externa cubre las otras. La del medio la más chica. Están ubicadas a distintas alturas dentro del dorso. Cuando se logran erguirse en dos pies poseen la estatura de unos dos metros y medio.

Anteriormente te comentaba que no sólo, son difíciles de matar ya que adquieren la experiencia de los guerreros a los que se tienen que enfrentar, sino que además para aniquilarlos hay que decapitarlos desde la base del cuello donde se une con los omóplatos, conjuntamente con la extirpación de su corazón, pues poseen dos cabezas y para lograr hacerlo hay que cortar entre ciertas vértebras cervicales, ni más ni menos.

–Te sigo Rubinstein de hecho veo que estas por finalizar la hoja, así que pongo más. Gracias libro querido que reposas sobre mi mesita de luz. Me acuerdo que me hallaba flotando por encima de uno de ellos, cuando caigo sobre su lomo.

-¿Y…?

Bueno caí sobre su espalda y enseguida me aferre a su cuello y sus ancas. Con la mano izquierda hendí mis dedos, sobre un costado del cuello donde se unen las cabezas mencionadas anteriormente. Y me adentré a su cuerpo achicándome a tal punto que podía percibir su corazón.

–Cuenta, Rubinstein, qué pasó a posteriori?

Todavía estoy por descubrir lo que sucedió. Tengo idea que fue algo así. A gran velocidad, y mira que estos son muy veloces, le extirpé el corazón. Estando dentro de su caja toráxica lo tiré hacia arriba. En el preciso instante que hacia ese movimiento salí de su cuerpo y con una espada corté el cuello entre las vértebras mencionadas. En ese preciso instante, vuelvo a ingresar a su caja toráxica y ya el corazón tocaba las vértebras del tórax.

–Ahora estoy entreverado, mira como quedan las frases cuando tú escribes, Rubinstein. Te estoy comentando a la velocidad que hice la incisión querido libro de confidencias.

-Ahhh.

Ya con la cabeza cortada salgo todo triunfante de su cuerpo ya muerto, mi cabeza con sangre del mismo y cara de júbilo, pero con el corazón del camaleón en la mano. Es ahí que el camaleón que menciono comienza la fase de desintegración. Cuando todo hubo pasado, retorno a mi cuerpo físico luego de dar por concluida la pesadilla que éste me sometió.

–Seguiste durmiendo.

No. Para nada mi corazón latía fuertemente y mi señora me zarandeaba de lo lindo, me decía “despiértate, vamos despiértate”.

–Ahh.

Rubinstein.

Camaleones del inframundo

Buenos días libro que descansas en mi mesita de luz al lado de mi cama. –Buenos días.

Te tengo una pesadilla hoy para contarte. –Que bueno, dime.
Me encontraba en un monte espeso durmiendo en mi carpa de camping. Esta se encontraba al lado del arrollo. La vegetación espesa y abundante, ¿sabes? –Si, se de que hablas. Bueno escuchaba ruidos fuertes de animales, rugidos pisadas, etc. -¿Y qué pasó?

Al abrir la parte delantera de la carpa que daba sobre el arrollo, vi el corredor de la casa. –Te sigo, más bien espera que coloco más hojas. Bien te cuento el relato. ¿Has oído hablar de los camaleones, libro amigo? –No, Rubinstein. Se dice que los camaleones, llevan ese término a causa del poder que poseen ciertas criaturas del inframundo, para parecer como lo que no son. –No te sigo, Rubinstein. Ahora te explico. Los camaleones son seres muy inteligentes, copian técnicas de los guerreros del “más allá” y del “más acá”. Son extremadamente agresivos y violentos. –Ohhh.

Te asombraste libro. –Si. Me alegro pues el asombrado fui yo, por lo que aconteció a posterior. –Si, cuéntame por favor que me quedo quietito. Ves ni las hojas se mueven, ¡¡estoy intrigado!! Si, ya se libro. Sigo el relato de lo que aconteció a posterior. Hubo algo que me aspiró por el corredor, y por momento parecía que estaba dormido –Te sigo. De momento me encontré en un bar, esperando a mi hermano y mi cuñada. Ellos llegaron unos instantes posterior. ¿Sabes quién es mi hermano? –Por supuesto que no. Te comento mi querido libro de confidencias, mi hermano para que tengas una idea, estaba enfermo de la mente a causa de los problemas que acarreó cuando lo torturaron los militares uruguayos y que murió. En su momento yo viéndole las imágenes de la mente torturada lo saque del lugar donde él se encontraba sanándolo. –Cierto, tu eres médico en lo paranormal. Efectivamente curo enfermedades que las almas traen cuando fallecen. Pero no me quiero ir por las nubes, que ya viajo mucho, quiero seguir con la pesadilla. –Bueno, soy todo hojas en blanco para ti.

Cuando me senté en el bar con él y su señora, estuve un minuto ya que me preocupaba el camaleón que estaba en mis sueños más profundos. –Perdona, Rubinstein, significa eso quizás que, cuando dormimos nuestra mente se dispara a otra dimensión. Efectivamente querido libro perspicaz. Algo me llamo de apuro y creía que era mi cuerpo físico que decía que debía dormir. ¿Sabes donde fui a parar? –No. En el lomo de un camaleón. -Cuenta, ¿cómo son? Estos son del círculo intimo a Lucifer. Tres en particular. Según cuenta la historia estos fueron desterrados del Cielo, junto al susodicho. Cuando se dio la revuelta en el Cielo, estos fueron los que junto a Lucifer crearon el caos que terminó en lo que los cristianos creemos. Adquieren cualquier forma, así como Lucifer. Se dice, que juntos éstos tres seres tiene más poder que Lucifer. La característica más importante es que al igual que el Diablo mismo, estos pueden generar pesadillas muy grandes y complejas. –Ahh, eso no lo sabía. Ahora lo sabes, querido libro y dame más páginas que me quedo corto. -Perdona.

Continuando con el relato. La morfología real de éstos, es la de un dinosaurio. Pero posen seis alas, colocados en distintas formas en el dorso de ellos. La más grande o externa cubre las otras. La del medio la más chica. Están ubicadas a distintas alturas dentro del dorso. Cuando se logran erguirse en dos pies poseen la estatura de unos dos metros y medio. –Hay, me estas dando miedo. Si me doy cuenta libro ya que mis frases se tornan un tanto saltarinas. –Si, disculpa. ¿Quieres saber de la batalla o no? –Si.

Bueno, no son fáciles de aniquilar, están por encima del primer nivel en el Inframundo. Se consideran consultantes y casos especiales se manifiestan. -¿Quieres decir que el tuyo fue un caso especial. Podría ser. Si trazáramos una línea entre alas del mismo tipo, debería cruzarse tres, dada la ubicación desde el punto de vista antropomórfico.

–¿Antro que? Significa desde el punto de vista de su forma. –Ahhh

Te comentaba que no sólo, son difíciles de matar ya que adquieren la experiencia de los guerreros a los que se tienen que enfrentar, sino que además para aniquilarlos hay que decapitarlos desde la base del cuello donde se une con los omóplatos, conjuntamente con la extirpación de su corazón, pues poseen dos cabezas y para lograr hacerlo hay que cortar entre ciertas vértebras cervicales, ni más ni menos. El corazón se encuentra en la línea de las alas más pequeñas e inferiores. Se tiene que dar esas dos condiciones. Poseen escamas en vez de plumas. Sólo se le puede matar estando en cierto ángulo entre arrodillado y erguido. Si estas dormido, te puede estar susurrando algo en el oído, y tú en los sueños ves una persona humana arrodillada junto a tu cama. –Si que es complicado tu trabajo Rubinstein. Lo es pero si como digo “Algo vive” de alguna forma ese algo también puede morir. –Si pero estos están muertos. Ya lo se libro, pero esto sólo se da en otra dimensión. -¿Cuál? Cuando sales al astral. -¿Significa que cuando viajas al astral, te puedes encontrar con ellos? Con ellos no, precisamente, pero si con muchas criaturas del inframundo, por ello es conveniente tener un guía espiritual que te muestre el camino, salvo que tu seas un experto en esas lides. -¿Termina el cuento? No puedo querido libro, mi cuerpo físico requiere de mi alma que es lo que soy en esencia. Eso si, te debo la batalla final. –Que lastima, vete pues. Espera la última parte que te cuento el desarrollo de la batalla y como quedé físicamente luego de ello. –Ok.

Rubinstein.

Insectolandia - La Urbe

Para los que no recuerdan o hayan leído. Ver Insectolandia.

En la versión anterior te contaba cuando hice una incursión por el reino de los insectoides, ¿recuerdas? –Si recuerdo que te referías a la parte roja del cuarto planeta ese tan mentado rojo verdoso. Ese mismo, tienes memoria libro, no eres tan tontito cuando quieres. Te comenté que lo realicé como Embajador terráqueo y lo que vi cuando arribe hasta llegar a la muralla de Insectolandia. –Si recuerdo, quedaste en donde la chinches del tamaño de un niño de doce años se alimentaban de los jugos de los humanos del otro lado del planeta; la zona verde. Es más estabas sobre una colina. Efectivamente me hallaba sobre la colina que daba a “La gran muralla” que bordeaba Insectolandia con su castillo sobre una loma. Bueno cuando arribe a los portones, 2 hormigas soldado del tamaño mío, y mira que a pesar de ser un hombre delgaducho de mediana edad con cierto inicio de canas tengo mi estatura; cuando observaron la acreditación de Embajador plenipotenciario me abrieron pase a la ciudad. Bueno, iba acompañado por el edecán de su alteza real “La gran mantis real” un insectoide moscoide que me llegaba a duras penas hasta mis hombros. –Sigue soy todo hojas blancas, te refieres al contenido de ese libro que publicaste, ¿cómo se llamaba? “Insectolandia”. –Ahh.. Sigue.

Pues ahí aprecié la muralla, estaba formada de un sinnúmero de palos atravesados unos sobre otros de 3 metros de espesor. Sobre la cima, hormigas soldados caminaban con sus armas a cuestas. Antes de entrar me di vuelta para apreciar la vista, y sobre las colinas había algo parecido a heno, ¿has visto cuando los montaraces hacen bultos de heno en el campo? –Si.

Parecía eso, pero de ellos salían diferentes especies de insectos, según el tamaño y la forma. Para ilustrarte libro. Por ejemplo, los escarabajos poseedores de brazos delanteros muy duros y posteriores membranosos salían de algo ¿cómo decir?: pupa. Son seres que ponen los huevos cerca del alimento de las futuras larvas o incluso dentro de él. Esos montones de heno para estos casos eran las pupas, un estado en que el escarabajo se convierte en adulto. Pero no me quiero detener en como se reproducen éstos seres del tamaño de un niño de 12 años. Quiero contarte lo que vi en la ciudad.

–Bueno, pongo más hojas pues veo que te estas quedando corto de ellas y de tinta. La ciudad era una maraña de estrechos pasadillos y puentes. Estos últimos no eran para cruzar un río, sino para evitar otro pasillo debajo de éste. Los mismos no se cruzaban como las calles en cualquier ciudad terráquea. Sino oblicuos, para abajo y los costados. Sobre las paredes de los pasillos habían lo que parecían casas, pero de distintos formatos y variedad. –Sigue, que me entusiasmé. Bueno querido libro te sigo el relato.

Cada tipo de insecto vive en lo que sería un barrio bien diferenciado, el de las abejas, si se puede decir que fuese una abeja vivían en una especie de colmenar. Entre ellos se le denomina precisamente así: “el barrio colmenar”. No me preguntes donde se encuentra ya que sólo seguía al edecán de su majestad insectoide. Claro que miraba de reojo lo que acontecía a mí alrededor. –Vaya viaje que te mandaste, Rubinstein. Viste querido libro que reposas sobre mi mesita de luz. Existe mucha penumbra dado el hacinamiento existente entre las distintas subespecies que allí habitan. Te comentaré que por zonas debía a veces agacharme ya que colgaban sobre mi cabeza, eso que te comenté antes, lo que denominé bultos de heno. Así estaba el barrio de las langostas, grillos y símiles; el barrio de las hormigas. Las especie de las langostas poseían el tamaño de un adulto mayor y diría que más por lo menos la mitad de uno bien fornido. –Y ¿qué pasó? Rubinstein. Querido libro, había un olor fétido a podredumbre por ciertas zonas, había insectos vendiendo y comiendo entre corredores. -¿Qué comían? Otros tipos de insectos por no decir humanos. Se entre mezclaban entre si y chocaban a su paso. –Dime Rubinstein, ¿Qué pasó con el Palacio Real? Ahh, te encuentras interesado libraco. –Si.

Anteriormente te había comentado las altas murallas de lo que pareciera ser madera, el castillo Real de su majestad se extendían por casi 2.5 kilómetros, Los curvados bastiones de las inmensas murallas eran interrumpidos por impresionantes puertas. Me recibieron con honores de un jefe de estado ya que había logrado la paz entre ellos y los humanos que habitaban una porción pequeña verde del planeta. El cuarto planeta de la constelación de Escorpio. –Si ya se. Eso de las estrellas dobles. Efectivamente. En medio de la alegría de ese pueblo por finalizar una guerra que duró 5 siglos por el rapto de una princesa insectoide me dan de comer un plato rebosante de algo que parecía vivo. Estaba rebosante de larvas de insectos variados, entre una salsa semidulzona. –Ya, ¿Las comiste? Si. -¿No te dio asco? Y si me dio no debía aparentar por las relaciones recién forjadas de amistad y negocios. –Claro.

Uno de los platos era un cerebro humano chorreando en una salsa roja. Cuando la probé note que era sangre humana. –Huuy. Si, libro y vieras como me observaban. Ahí me di cuenta que habían humanos como plato del día. -¿Qué hiciste, Rubinstein? Obligue que entregaran el alma del cristiano. Me presentaron un hombre vestido con ropaje de los guerreros libranos. Al principio no lo noté, por la cantidad de avispas que rodeaban el cuerpo. Luego al hacer despejar éstas, por decir de alguna manera la especie de insecto. Me di cuenta de un cuerpo parcialmente comido. -¿Qué hiciste? Lo tome a la fuerza y me retire a mis aposentos en el palacio donde oficio de Embajador. Es un palacio estilo Luis XV. –En la Tierra… Si salí evaporándome con él a cuestas. Luego hubo que arreglar ese problema con mi superior. Ya que se quedaron los insectoides muy molestos.

Mi cuerpo físico se halla cansado, me esta reclamando que venga de apuro ya que necesito descansar. Así que dejo por hoy el relato, del mundo insectoide en el cuarto planeta de la constelación de Escorpio. Si puedo, te comentaré más adelante lo que hice para recuperar el alma de ese hombre. Sólo te diré que resultó ser esposo de la Princesa Estrella de los humanos libranos.

Rubinstein

Entrevistando a Rubinstein

Aquí Radio Gurí, desde el charco más oriental del Río de la Plata trasmitiendo para la audiencia de este foro literario tan prestigioso. Hoy el botija de la Radio tiene para todos vosotros queridos escriba-lectores una entrevista en exclusiva con el gurú médico en artes predicativas y mentalistas, el mundialmente llamado Rubinstein. Nos encontramos en el plató central de la Radio. Una mesa ovalada nos separa entre ambos.

Buenas tardes señor Rubinstein –Buenas tardes señor locutor; un hombre delgaducho de mediana edad con cierto inicio de canas, toma un trago de agua y deposita suavemente el vaso con su mano diestra en la mesa. Me mira inquisidoramente. -¿de nuevo por el plató, señor gurú? –Ya lo ve. El hombre, con su traje oscuro se tira hacia atrás; su mano diestra se hace de su habano, mientras una bocanada de humo se perfila por su rostro. El locutor acomoda sus gafas y reacomoda el cuestionario que tiene para hacerle.

-Tengo una serie de preguntas organizadas señor gurú. Preferiría realizarlas al azar, ¿no le molesta? Un aura de paz y espiritualidad nos invade a todos los que en el plató estamos. El hombre se deja tirar hacia atrás como recostándose en la butaca y atina a decir: -para nada, ¿dígame?

-¿Es cierto que usted fue declarado Embajador de la Tierra haciendo referencia a su trabajo en las Constelaciones de Escorpio y Libra? Un aroma dulzón del habano cubano comienza a invadir el área de la entrevista. Si efectivamente. Si mi memoria no me falla señor locutor, luego del trabajo realizado para apaciguar los vientos de guerra en dichas constelaciones, se me reasignó mi trabajo a un palacio del estilo Luis XV con el título de Embajador plenipotenciario.

-¿Nos puede explicar en que consistió dicho trabajo?
Verá señor locutor, en el cuarto planeta de la Constelación del Escorpión, un planeta del tamaño de Júpiter se había formado alrededor de a una pareja peculiar de estrellas binarias situadas en el superpoblado centro de un cúmulo estelar. Un satélite natural, giraba alrededor del mismo. Bueno, resulta que en la superficie de ésta luna, de una consistencia lechosa pero de superficie rocosa y agreste rescaté un grupo de humanos que eran retenidos a la fuerza por unos alienígenas del tipo moscoide. Resulta que uno de estos hombres era un príncipe. Era del Reino de los Escorpianos.
Por otro lado, en donde se ubica Zuben-el-Genudi, en la Constelación de Libra existe un planeta, que fui cuando era explorador, que le comento sigue siendo mi pasión, encontré vida pero del estilo acuático. Vea que por ahí debe estar un libro mío llamado “Un planeta acuoso” El seres que ahí habitan se alimentan de seres humanos al mismo que los Insectoides en Escorpio, también rescate al principio un grupo de humanos, que procedían del asa superior de la Constelación de libra. Luego rescaté una colonia humana que estaba en un Superdomo. Esa colonia iba a ser repartida. Resulta que parece ser que de los primeros que rescaté en lo que denominé “El planeta acuoso” también era un príncipe. Este pertenecía a la misma constelación que los acuosos, pero en la parte superior de la misma. Por elmérito de ese trabajo en dichas constelaciones fue que me nombraron Ebajador plenipotenciario en la Tierra.

-¿No es el único trabajo que hace? Rubinstein.
Efectivamente, soy médico especializado en terapia alternativa, así como guerrero intergaláctico.

-Nos puede decir a la audiencia de radio Gurí, ¿en qué consiste específicamente cada rama de su profesión?
Claro. Cuando digo que soy médico especializado en terapia alternativa me refiero a que actúo como médico en lo paranormal, curando enfermedades que traen las almas al fallecer. Cuando digo que soy guerrero intergaláctico me refiero a cuando me visito el Príncipe Samuel de la Constelación del Escorpión a mi casa hubo que poner fin a una guerra entre insectoides y humanos que duró 5 siglos a causa del rapto de una princesa insectoide. Vea el libro titulado “El cuarto planeta – La visita del príncipe”. En Libra aconteció algo similar a lo de Samuel pero en el Palacio donde oficio de Embajador.

-Se nos fue el tiempo volando, como es costumbre con usted gurú de las artes predicativas y mentalistas. Lo invito la próxima semana para que se haga cargo de un programa de radio con usted como protagonista, titulado “Rubinstein el gurú”
Gracias, encantado. Nos vemos la semana que viene.

Eso es todo por hoy en Radio Gurí.