Un mundo acuoso

Libra es una constelación pequeña y poco visible. Puede localizarse mirando por encima de la Eclíptica a medio camino entre la Spica de Virgo y Antares de Escorpio. Libra es bastante parca, mientras que al norte limita con Serpens Caput y al sur por Lupus y Centauro. Es tan discreta que para localizar esta constelación conviene partir de las estrellas alfa de Virgo y Escorpión.

-Te has convertido todo un astrónomo Rubinstein. –No creas querido libro. Pasa de viajar tanto por las constelaciones, que al final uno termina guiándose por el cúmulo de estrellas que conforman las constelaciones. Pero vamos a lo nuestro, ¿te acuerdas que te comenté cuando vino el príncipe escorpiano de visita a mi morada? –Cierto. Te he de contar la experiencia que tuve al arribar al corazón de libra. –Ok, comienzo a poner hojas soy todo un libro abierto. Sigue la saga de “el cuarto planeta” y demás.

Donde se une los platos de la balanza se halla Zuben-el-Genudi, la pinza austral. En esta estrella, existe un planeta, de los varios que hay que posee otro tipo de vida.

-Dale Rubinstein, me estas tomando de las hojas. ¿Qué te tomaste, el agua del florero?

No, libro suspicaz. Es un planeta completamente formado por hielo polar. Posee varios macizos de montañas donde el Everest queda chico. –Ohh… sigue que pongo más hojas ya que me quede exhorto.

Estaba parado en lo que sería una lagunita rodeada de peñascos muy altos y empinados cuando, algo como un geiser rompe la superficie donde me hallaba y una especie de crustáceo emerge del mismo, falleciendo a unos dos metros escasos de donde me hallaba. –Eso, es lo que querías de cena en las fiestas Rubinstein.

Hay libro mal pensado que te dejo archivado. Las hojas del libro se mueven de risa. -¿Te estas riendo de mí? –No. Siento como se sacude todo y las letras que puse se saltan de lugar. Se estaba riendo de mí.

Bueno libraco tonto, me dejas seguir. –Sabías que hay un mar dentro. Debajo de la superficie fluye un mar de artrópodos, langostinos, pulpos, y un sin fin de este estilo de vida. –Ya se, quisiste ponerte a pescar, te faltaba el aparejo y listo. Me dejas terminar libro tonto. –Si.

En el fondo del mar hay una ciudad cubierta de una gran cúpula. En esta, existen rascacielos y vehículos que andan entre ellos. –Uyy, que fantasía, ¿estás seguro que en navidad no te tomaste el agua de los floreros? No. Si seguís te cierro, estamos. –Hay como tiemblo. Sigo el cuento. En esa ciudad existía atmósfera, no se veía el agua, si fuera de la cúpula estaba llena de vida. –Ahhh.

Sigo el cuento. Los apartamentos de los edificios eran cuevas enclavadas en el fondo marino. En ellas viven familias de calamares y moluscos extremadamente inteligentes. Usaban a los humanos procedentes de lo que sería el asa, en la parte más superior de la constelación de Libra para alimento. –Te dije Rubinstein, tu comiste una paella valenciana y te esta dando los efectos que produce comiendo con los vinos tanant.

No me vas a hacer entrar libro ladino. El asunto es que logré salvar a los humanos y que se fueran sus planetas respectivos. –Eres un héroe Rubinstein. Ni tanto ni tanto. –Deberías aclarar la batalla escritor. No tengo tiempo libro, mi cuerpo físico esta requiriendo que venga de Alfa Librae.

-Entiendo.

Rubinstein