Sos mi amigo, ¿no?

Querido libro, que descansas en mi mesita de luz. Te tengo que comentar algo. No se si sabías que existen dos tipos de espíritus, los buenos y los malos. Los llamados buenos, son los que lograron la gracia del señor, se encuentran en el reino de los cielos. Los llamados malos, no sólo no lograron la gracia del señor, sino que por su manera de ser se encuentran en la puerta del infierno.
Los buenos por su naturaleza bondadosa se congratulan cuando hacen el bien. Son espíritus que por su naturaleza de querer brindar ayuda llegan a unificar su conciencia en forma colectiva.
Los así denominados espíritus malos, se caracterizan por camuflarse. Esto es, pueden llegar a imitar la forma de actuar y comunicarse de uno bueno. Algunos son fáciles de detectar, otros no tanto.
Son seres extremadamente inteligentes, temperamentales e ingeniosos. Así como existen espíritus guías en el reino de los cielos, los existen en igual condición en el denominado mundo de la oscuridad.

-Ahhh.. me olvidaba. Perdona es que mi memoria a veces me hace esa jugada tramposa, vistes. ¿Has oido de los espíritus vampiros?
-No.
Bueno te comento, éstos, son seres que no lograron alcanzar la gracia del señor. No son malos, tampoco buenos, simplemente no tienen la energía suficiente para poder elevarse. No se encuentran en el reino de los cielos, tampoco en el reino del infierno, simplemente vagan por entre ambos.
Se pueden considerar juguetones, pero al no tener un cuerpo tampoco se reencarnan.
Son espíritus de niveles bajos, que al estar muertos se dedican a hacer travesuras, son como niños.
Aspiran entrar en el alma de un ser vivo, lo hacen absorbiendo energía vital del huésped.
La manera que utilizan es mediante una puerta de entrada que el huésped posee abierta. Esta es cuando el huésped, el ser vivo, se siente flojo, ya sea por una enfermedad o debilidad espiritual, o algún tipo de falencia que lo dejen expuesto.
No lo poseen simplemente le absorben la energía que posee. De ahí el término espíritus vampiros.

-Estamos en contacto la próxima te comento otra experiencia, sigués siendo mi amigo de confidencia, ¿no?
-Claro.