Mmm, ¡qué placer!...

En un simposio de psicólogos

Tomó el puro delicadamente. Lo olfateó, se lo llevó a la boca; lo mordisqueó. Con la izquierda lo sostuvo; con la derecha accionó el encendedor y lo prendió. Aspiró haciendo pequeñas pausas al mismo tiempo que chupeteaba los labios degustando el buqué del habano Miró a la docta concurrencia que incrédula seguía sus movimientos y dijo: -Colegas les recuerdo que también se fuma por placer y no tan sólo por deseos insatisfechos.