El cuarto planeta - La visita del príncipe

Querido libro, que descansas en el cajón superior de mi mesita de luz, te quiero contar el último viaje que tuve o experiencia en lo paranormal. ¿Te acuerdas lo que te comenté en “El cuarto planeta –La invitación”? –Si. Proviene de la saga del “El cuarto planeta”.

Que llegué al planeta de color verde anaranjado el cual giraba en torno a Antares y Sigma, dos estrellas binarias muy especiales ya que ésta última, Sigma giraba en torno a Antares. Que fui invitado a una cena de gala, por haber liberado de los insectoides a su príncipe heredero Samuel.

–¿Te acuerdas pequeño libro de confidencias? –Si. -¿Sabes que pasó a continuación de esta saga? - La visita del Príncipe Samuel a tu casa en las primeras horas de la navidad.

Te cuento.

La visita del Príncipe.

Recién llegábamos de la reunión con la familia. Te miento si te digo la hora pero era cerca de las 2 de la mañana del 25 de diciembre. Estábamos en los preparativos de acostarnos, cuando mi señora me dice que hay visitantes humanos en el apartamento.

-Si ya se, libro malpensado. Había unos ladrones desvalijando el apartamento mío. Te equivocas, pues.

Un grupo armado de la guardia real del Rey Escorpión, se hizo presente en mi apartamento y se desplegaron estratégicamente por todo el piso. –No, no me tomé tantas copas de más y déjate de mover que sino mi escritura sale mal.

Te sigo el cuento. Todos estaban vestidos con armadura negra con puntas en las articulaciones. Poseían casco formando la armadura. A su costado una pistola que emitía una onda sonora así como rifles que emitían rayos láser. Cuando fui a la sala de estar, se encontraba el Príncipe Samuel con su guardaespaldas, el comandante de las fuerzas especiales de su realeza, el Rey Escorpión. Eran el grupo de guardaespaldas que posee este príncipe. Eran un grupo reducido de seis hombres armados de guerra.

-Si ya se libro malpensado, que me tomé todo en noche vieja. No.

Sigo escribiéndote. -¿Qué le sucede Príncipe?; atino a decir. Lo hago tomar asiento junto a su Comandante. Se reasignan otros militares escorpianos en lugares estratégicos de la sala de reunión. El Príncipe, un hombre de unos 25 años me solicita a que lo acompañe a su planeta que se encuentra cerca del núcleo del antiguo cúmulo globular de estrellas M4, localizado a una distancia de 5.600 años luz en la constelación norte-estival de Escorpio. -¿porqué motivo Samuel; atino a decir. –Nos están eliminando; acota.

Es así que nuevamente debo ir a su planeta, sólo que previo le digo –Príncipe, la próxima vez tenga a bien de anunciarse previamente, así lo recibo como corresponde.

El planeta escorpiano.

El planeta del tamaño de Júpiter se había formado alrededor de a una pareja peculiar de estrellas binarias situadas en el superpoblado centro de un cúmulo estelar. Volví a apreciar el nacimiento de un nuevo día de un planeta ubicado en la cuarta franja de planetas desde Antares y Sigma en la Constelación del Escorpión. –Te dije que no te rías de mi, ¡¡tonto!! Éste libro que se sacude todo.

Ya no se veía todo como cuando fui invitado por vez primera. Según me contó el Príncipe Samuel, cuando estuvo de visita en mi morada, un grupo de insectoides del estilo moscoide se habían infiltrado en el compartimiento de carga de una de las naves escorpianas humanas. Lograron burlar el cerco, y ahora se encontraban combatiendo en la periferia del castillo real. -¿Sabes que aconteció querido libro?

Te cuento. Fuimos con el Rey Escorpión y el Príncipe Samuel a la parte más alta del castillo. Desde ahí se divisaba el humo de las ruinas del poblado humano, que en esa área de la galaxia moraban. Todo lo que daba la vista incluido los cuatro puntos cardinales era un enjambre de insectoides oscuros. –Deja de reírte y dame más páginas libro tontuelo. Cubrí con un manto toda el área circundante al castillo incluido éste.

-Ya se, lo que me vas a decir libro inquieto. ¿hay pobrecito tiene frío? – Nop, te equivocas.

Sigo el cuento, pero dame más páginas libres y no me tomes más el pelo. Estamos. Ese manto hizo que las fuerzas hostiles a los humanos escopianos fallecieran completamente. A su vez las naves insectoides que por el cielo del planeta estaban, caían producto de su mismo fuego. –¿Qué…?, que es lo que no entendiste libro ¡¡tonto!!

Así es que se produjo la claudicación total de esta clase de insectoides.

-Sabías libro tonto que era una guerra gestada hace 5 siglos atrás.

Pareciera ser que antiguamente, estos humanos negociaban y hacían pactos de negocios entre dichas especies. –Si ya se, ¿y…?

En una ocasión, un humano secuestró por amor una princesa insectoide, y fue así que se generó una guerra que duro 5 siglos. Hasta ahora.

Luego te contaré sobre los insectoides acuosos.

Te dejo pues me cansé de viajar y mi cuerpo físico, exige cuanto antes el retorno de mi espíritu viajero.

Rubinstein.