María, la del Boulevard

Es de noche y “la zona rosa” estaba que ardía desde ya hace unas cuantas horas atrás. Los vehículos pasaban y pasaban por el lugar. La avenida roja, como le decían lo que por ahí paseaban, que bordea la costa bañada por el mar, estaba cubierta de boliches, cines y pubs.

Hacía tiempo que su esposa no le daba corte, hasta que se cansó. No es que se consideraba “el macho”, sino que su apetito sexual difería del de su esposa. Hace rato que buscaba saciarse, hasta que la encontró.

Ella, con su meneo, y pantys que resaltaban sus atributos, rubia un tanto pequeña, quería cruzar la avenida hacia el Bulevar al oriente de “la zona rosa”, cuando él cruzo en su Corbet recién lavado y sacado del taller.

Esa blusa escotada que mostraba y no mostraba sus pechos, junto con su cintura de avispa, hizo de él, “el levante”.

Cuando en el motel estaban y entusiasmado por el momento la mano por la entrepierna cruzaba.

-Alto dijo ella. Se levantó y se sacudió su melena. Se da vuelta, y se sienta a su costado.

Lo mira y con los dedos le pasa por su cabellera.

-¿Qué pasa? dice él

-¿Me quieres?

-Claro amor. Intenta de nuevo acercar esos labios carnosos para si, y la acaricia.


Se levanta de golpe, y dice:
-Maria…

-No. Soy Mario contesta él.