¿Puedo...?

Hola querida, ¿vienes a buscarme?
-Si, pero puedo esperar un rato más.-Atrae el sofá que estaba a mi derecha y enciende un cigarrillo.
-¿Puedo..?
-Eso te va a matar, pero sólo uno. -me alcanza un marlboro.
Miro hacia el cuarto continuo.
-Te acompaño.


Me levanto de la cama y voy al dormitorio de Sofía. Duerme, aunque se la percibe un tanto nerviosa. Esa melena rubia sobre su cara escuálida que tanto me enamoró, cae hacia un lado. Se aprecia mi foto en un portarretrato que pende de sus manos, como si lo acurrucara. Me siento a su lado y la acaricio. Ella siente mi presencia y murmura mi nombre produciéndome un estremecimiento por todo mi cuerpo.

-Vamos, me dice mi acompañante tanto tiempo esperada.
-Si.
Mi figura se desdibuja mientras observo a Sofía por última vez.