Sannyville

Era un día extremadamente soleado, un tanto caluroso, sin llegar al extremo de sentirse sofocado. Una brisa fresca procedente del norte, se dejaba sentir sobre las copas de los árboles. Sannyville como se denominaba el pequeño pueblito, se encontraba ubicado en medio del Valle de Santa Elena, enclavado entre 2 macizos montañosos.

La gran nave se desplazaba suavemente y silenciosamente. Las luces de los pasillos que comunicaban a las recámaras de los cosmonautas, se encontraban adosadas a cada pared del corredor.
La nave se ubicaba en una posición geo-sincrónica entre el gran gaseoso y la luna de un diámetro de unos 2700kms.

Sannyville, era un lugar plácido conformado por casitas al estilo holandés, rodeada de jardines, pulcramente arreglados, donde los habitantes se movían en bicicletas. Lleno de parques. El centro poseía “La Gran Manzana” como se le denominaba a la plaza principal que ocupaba una manzana. En la esquina norte, sobre la izquierda la Catedral Mayor”. Sobre la calle de la izquierda “El Ayuntamiento” que daba sobre la mitad. A la derecha, la única comisaría de Sannyville.

Los pisos eran estrellas perfectas cuyo centro estaba unido por tres ascensores. La nave estaba conformada por 8 pisos. El más alto de todos, la cabina de mando. Los tres más bajos, bodegas de almacenamientos numerados.
El piso inferior a la sala de mando, la recámara de los cosmonautas. El tercer piso, la sala médica conformada por gabinetes sellados, contiguos.
El cuarto, era utilizado para los vehículos de transporte de personas, cuando necesitaban o bien ingresar a la atmósfera de una de las lunas del gran gaseoso del sistema planetario, o bien, para una exploración EVA, dado la colisión con algún que otro meteorito.

Una científica en el hospital de Sanyyville el único que se encontraba en una de las calles laterales a “La Gran Manzana” comienza a soñar con que su bebe de un mes y medio no era terráqueo y que fallecía.

Los geólogos se encontraban extrayendo muestras de silicio del suelo lunar, cuando, en un habitáculo de la cueva donde ellos trabajaban con equipos para exploración EVA, encuentran un musgo rosáceo que parecía inflarse y desinflarse.
Se toma muestra del mismo y lo llevan a la nave nodriza.
En un microscopio electrónico con una gran capacidad, detectan vida en los sílices que conforman las células del organismo. Lo ponen a incubar.

La científica moría dando a luz un feto de un mes y medio.

En ese instante, sacan del vientre materno de la geóloga una especie de vida medio humana medio alienígena. Al estudiar la nueva forma de vida detectan la sangre de color rosasea y gelatinosa, con contenido de sílice y sangre humana.

De ahí en más comienza la pesadilla de los cosmonautas que había ido a la luna del gran Gaseoso para extraer sílice, caso contrario debían cumplir pena de cárcel por largos años, en Talaza. Esta última, una luna del Gran Gaseoso como se denominaba al planeta de 8 kms de diámetro que orbitaba a 7 horas, 30 minutos de 25,200 kilómetros del gran planeta gaseoso.

Sanyyville, era el centro de recreamiento artificial de la nave Ploteo que circunnavegaba en una orbita geo-estacionaria entre “El Gran Gaseoso y la luna que se encontraba orbitando a una distancia de 37,200 kilómetros.