Dicen que...

Es una noche de fantasía y misterio. El miedo y el terror vienen de la creencia de que los muertos regresan en esta noche a visitarnos. Es la Noche de todos los Santos.
El portal comenzaba a crujir, las telarañas de la puerta comenzaban a desprenderse, los muertos y los vivos se mezclarían al abrirse el mismo.
Se practicaba la adivinación; hadas, brujas y duendes atormentaban a las personas en el campo y los Druidas demandaban contribuciones de comida. Cuando llegaban a una casa demandaban un niño o una virgen para sus sacrificios a Samhain (éste era el regalo), pues creían que sólo el fruto del cuerpo podía ofrecerse por los pecados del alma. A cambio de lo que recibían, dejaban una calabaza con ojos en la que encendían una vela hecha de grasa humana para evitar que los demonios mataran a los moradores esa noche. Cuando alguien no podía satisfacer la demanda de los druidas, le hacían la "travesura" y le pintaban un símbolo en el frente de la casa y aquella noche los demonios mataban a alguien en aquella casa. En un de éstas eso no se dio.

Al día siguiente del hecho en cuestión, el diario local, en primera plana y en letras grandes escribió:

Confunden a una mujer ahorcada en un árbol con un adorno de Halloween