Memorias de un fedayín

Nací en Palestina, cuna de grandes civilizaciones y culturas. Recuerdo cuando joven la creación del Estado de Israel allá por los años 1948.
Por aquella fecha, lo recuerdo hasta el día de hoy como se abortó el nacimiento del Estado árabe palestino.
Cuando mi madre me dio a luz en un pueblito del lado de la costa mediterránea, mi ciudad era un foco cultural que recibía sus raíces del Nilo y la Mesopotamia.

Según relatos de antiguos árabes por mis pagos han desfilado diferentes pueblos y civilizaciones.

Ahora en silla de ruedas, atendido por mi señora y mis adorables hijos les cuento la historia a ellos sobre el nacimiento del Estado Palestino.
Si mi memoria no me falla la historia del Estado Palestino se dio así:

Cuando fui adolescente, mi mundo fue el conflicto de mi pueblo en Medio Oriente. En el territorio habitaban mayoritariamente árabes. Israel modificó sus fronteras ocupando amplias zonas de mi pueblo, Siria y el sur del Líbano.

En ese contexto me desarrollé, combatí y más tarde me casé. Ya teniendo familia, allá por 1964 integré el grupo de los fedayines.

Al día de hoy recuerdo ya viejo, las adhesiones a titulo individual por parte de asociaciones obreras y estudiantiles, grupos compañeros por la independencia de mi pueblo, como ser Al fatah, El Frente Popular para la liberación de Palestina.

Desde que nació la OLP fundada en un congreso en el sector jordano de Jerusalén los fedayines como yo han jugado un papel dominante. Grandes combates hasta el día de hoy recuerdo se dieron ente el pueblo de Palestina y los Israelitas. Siempre pretendimos sustituir el Estado de Israel por por un Estado laico palestino.

Las cosas no se dieron como pensé. Corría en al año 1969, yo siendo joven, recuerdo el nacimiento del Frente Democrático para la liberación de Palestina. Se produjo en el contexto de los grandes reveses sufridos por el proyecto nacional árabe.

Los recuerdos ya se me mezclan en mi cabeza, producto de los interrogatorios que he sido sometido por las fuerzas militares israelitas.

Quisiera descansar, se me cierran los ojos, y por mi mente pasan destellos fugaces de esos momentos vividos.

-Chicos, dejen a su padre descansar, mi adorable esposa les dijo.

Memorias de un fedayín