El tesoro perdido, el final

Este cuento es la continuación de uno que titulé "El tesoro perdido". que lo disfruten.


Pasaron 10 años desde la última vez que vimos a Charlie. Ahora vuelvo a la isla en el mar meridional de China.

Esta vez vengo solo. Charlie no esta mas en ese bar en la zona portuaria, ahora es un empresario exitoso, que comercia con productos de hardware para computadoras y posee un consorcio con ciertos políticos chinos. Mi experiencia en Asia me permitió hacer ciertas averiguaciones, como las mencionadas precedentemente. En secreto comercializa con la amapola y posee un gran plantío de éstas en la montaña del norte.

Ya no me alojo en aquel hostal que daba a las montañas del norte, sino que me identifico más con un turista americano que estuvo por la zona de Corea del Sur y Filipinas.

Camino con una pata de palo producto de una prueba de un tiburón durante mi estancia con mi señora Estela, en el mar meridional de China cuando Charlie nos dejo a merced del tiempo inclemente del monzón, se acuerdan.

Pase 10 años en convalecencia producto del fallecimiento de mi amada Estela, perdido en un pueblito de China llamado Guangdong en el delta del Rio de las Perlas, cuando nos rescato una embarcación de pescadores tres días después.

Me enteré por fuentes fidedignas que Charlie le gusta la pesca en alta mar y cada tanto invita algún empresario o político a su embarcación, y que le gusta mucho las asiáticas. También dicen que no esta casado.

Maypey una chinita que es misionera en la provincia de Guangdong cuidó de mi durante esos 10 años que fueron un calvario. Armamos una estrategia y las cosas se dieron de esta forma:

Esta se hizo pasar por una secretaria de un importante empresario que había recorrido la península malaya y parte de China comerciando con computadoras y estaba interesado en realizar una gran importación de hardware para el continente americano.

Maypei estando en el negocio de Charlie, logra una reunión entre éste y yo y de esa reunión se dio una salida en la embarcación de Charlie. Allí pescando, hablaríamos de negocios mezclando con el placer. En ese encuentro él quiso seducir a Maipei quien con su experiencia logró sacar la información de su plantío.

Durante la jornada de pesca, nos reunimos un domingo en la mañana yo y Charlie en medio del mar meridional de China. Durante ese proceso, un grupo de amigos chinos van al plantío prenden fuego a éste y todas las instalaciones allí existentes.

En un momento del día un grupo de buceadores taiwaneses contratados por mi ponen carga explosiva en el casco de la embarcación y yo poseo el interruptor.

Charlie esta maniatado de pie y mano y Taipei una pistola en la mano posee.

“Charlie ¿No me conoce?” digo

“No”

Los ojos de terror denotan cierta temeridad por su parte.

“El bar de Charlie, 10 años atrás….. una expedición, un galeón” mirándole a los ojos digo. Los ojos de terror se dibujan en el rostro del mismo.

“Maipey, sal de la embarcación” ordeno a ella.

“Un whisky Charlie” mientras le pongo un cigarrillo en la boca y se lo enciendo.

Lo miro…. Veo sus ojos …. Y….

La historia de Juan contada por Maipey, según órden de él en la provincia de Guangdong.