El cofre

Esta historia que paso a relatarles esta basada en la expedición tras un tesoro la cual forma parte, del folclore de “Las siete gargantas del Diablo” situado en “La Isla”. Según relatos de viejos marineros apostados en "La Taberna del Bucanero", basados en las anotaciones del capitán a la fecha de la desaparición de sus tripulantes, y de él en persona, al parecer, el barco se encontraba a la deriva a sotavento de dicho lugar. Hacía tres semanas que "Los Tres Mosqueteros", un bergantín de tres palos se le consideraba perdido. Luego de un temporal anunciado días atrás, una fragata de Guardia Costera diviso a lo lejos, lo que parecía ser el trinquete mayor y mesana. Cuando la abordaron no existía ni un alma a bordo. Es más, hasta unas horas antes del temporal previamente anunciado, figuraba con todo detalle cual había sido su trayectoria, y que habían hecho en el Mar de China Continental, según relataba el capitán del bergantín en su bitácora bellamente forrada en cuero.

Un tiempo atrás.
COFRADIA DE LOS PIRATAS DE LOS TRES MOSQUETEROS-ALCALDIA
ASUNTO: ** INFORME OFICIAL DEL HOTEL LOS BUCANEROS**
Cita:
VISTO:

1- Las pesquisas producto de la investigación que el hecho gestó, en principio, condujeron a un hotel de la zona portuaria.

2- La habitación que había alquilado tenía por el lado izquierdo de la cama, el aparato lumínico el cual se situaba sobre una mesita de luz descolorida por le paso del tiempo y falta de pintura. Asimismo podía visualizarse sobre un muro lateral, una ventana que daba al callejón.

3- Las opiniones del personal de hotel y su clientela en relación al sospechoso.

4- Que no se supo nunca cual era su procedencia de acuerdo a las pericias policiales.

5- Que la pieza disponía de un ventilador que funcionaba cuando así lo quería.

6- Lo dicho en el informe pericial.

7- El lugar donde la persona había llegado a pernoctar.

8- Una serie de frascos multicolores sobre la cómoda a un costado del desván.

9- Visto el listado de la clientela al momento de los hechos.

10- La opinión de los marineros apostados en “La Taberna del Bucanero.”

CONSIDERANDO:

1- El arribo del sospechoso al hotel de una forma extraña.

2- Por relevamientos hechos en el lugar, que la pieza disponía de un ventilador que funcionaba cuando así lo quería. No sucedía siempre, pero el zumbido de las paletas le resultaba por instantes eterno.

3- Su estado, habría sido muy factible que el individuo haya logrado escuchar en perfecto inglés -¿Pesadillas…?

4- Las investigaciones de los empleados del hotel, su clientela y el listado de la misma, un tiempo atrás a la venida de sospechoso, un extraño habría aparecido de la nada.


ATENTO:

1- A la vestimenta y artículos que el fulano arribo al hotel, una camisa y un pantalón ajeado no conocieran un lavado.

2- Que todavía la causa sigue abierta, pues no se sabe a ciencia cierta como fue que un día cuando menos esperaba, alguien le pasase anónimamente un sobre por debajo de la puerta. Era del inglés. De hecho el fallecimiento de éste aconteció en ese lugar por motivo de la malaria. Así consta en el dictamen forense. Los lugareños mencionaron de la existencia de un mapa que mostraba claramente como arribar a una isla y la ubicación de un cofre escondido. El asunto no es concluyente, pues hay versiones encontradas sobre el mismo tema.


SE RESUELVE:


1- Que el inquilino cuestionado no se sabe su origen. Que sentía el latido del corazón deseando salir de su lugar en el preciso instante en que palpaba el cuerpo. Eso sucedía en el momento en que éste se levantó y miró a trabes del ventanal que daba al callejón.

2- Que las palabras de los clientes que llegaron en algún momento de su estadía, a intimar con él son ciertas- El hotelucho de mala muerte que alguna vez en la vida fui a parar- Este, acostumbraba a expresarse así en referencia al lugar donde residía, es verdad.

3- Que hay informes no finalizados. De sus extractos inconclusos indicarían, que cuando el sospechoso preguntó a un aldeano en un inglés mal hablado que necesitaba alquilar un bote, le hayan presentado al capitán del bergantín. Si eso fuere cierto, el sospechoso contrató una expedición para ir a “La Isla”. Está por saberse como se negoció el viaje. Todavía al parecer quedaron cosas pendientes, como ser: el capitán del Bergantín un adinerado buscador de tesoros, se haya interesado en la historia.

4- Solicitar nuevos informes dejando el caso abierto hasta tanto, existan pruebas concluyentes.

La leyenda.
En algún lugar a principios del siglo XX
Unos obreros que extraían guano de una de las Cuevas del Mogote, tropezaron sus palas con un viejo baúl cerrado con un candado en el fondo de un precipicio.
-Nuestras vidas de guaneros ha terminado-. Pensaron emocionados ante el descubrimiento. Lograron abrirlo luego de un largo trabajo comprobando con incredulidad, que habían acabado de encontrar un enorme tesoro pirata. Pero he aquí, que éstos fallecieron de una terrible enfermedad. Luego de ese acontecimiento, el cofre desapreció.

En el período del Informe de la Alcaldía
De hecho todos los que habitan la zona conocen “La Isla” pero, considerada como síntoma de mal presagio. Las malas lenguas aducen como un lugar endiablado y que el mismísimo Lucifer habita en ella. Ya han querido buscarla pero no han logrado conocer realmente su paradero. Dicen, que es de formación volcánica y sus montañas, están esculpidas por un manto perenne de nubes en su parte más elevada. Que cuando aparece, el mar esta en calma chicha y una formación de nubes muy bajas no permite ver la proa de un bote a remos. Según la leyenda en torno a ésta cuando eso acontece presagia algo malo e inminente.
En fin dejando de lado las supersticiones que tanto creen los moradores del lugar, el hecho concreto es, que existe cierto temor cuando uno navega y el mar se torna en chicha.
Lo que sí se sabe es el sitio donde el bergantín ancló, una caleta, de acuerdo a la versión de la Guardia Costera. Aún así los lugareños consideran que lo recaló en lo que éstos denominan “Las siete gargantas del Diablo”, una ensenada. Ese término nació del folclore del lugar. Según la fábula, en ella existen siete túneles debajo de la línea del mar que en conjunto, cuando la marea alta se hace sentir, siempre tronan como un coro de ángeles provenientes del averno.
De los informes sustraídos en referencia a “La Isla”, la misma se encontraría bordeada por un mar cuyo color bien podía aseverarse que de un tinte verde turquesa. No sería de extrañar que así fuere, pues el lugar desde donde el sospechoso partió así como toda su zona circundante, el agua detenta un color verdoso claro. Basados en este mito, se ha mencionado la existencia en su periferia de un arrecife coralino. De acuerdo a la mitología de la zona, “La Isla” correspondería a un lugar por demás agreste y salvaje. La Guardia Costera nunca informó siquiera un avistamiento. Pero se sabe casos de embarcaciones del Servicio Naval que han poseído encuentros y/o avizoramientos. Los militares siempre han aducido que navegaban por tal o cual lugar, y que la mencionada isla, nunca ha figurado en los documentos oficiales de la Naval. Se buscaron en dichos oficios alguna referencia, pero nunca se llegó a extraer ningún informe. De acuerdo a estudios topográficos e imágenes satelitales de la zona, todos los islotes existentes en la periferia al puerto, son de naturaleza volcánica.
No es de extrañar que en noche de plenilunio, donde el mar esta en chicha, los viejos marineros estuviesen pensando en “La Isla”. Intocable por humano que haya intentado alguna vez pisar la misma, no figuraba ni conformaría parte de ningún mapa conocido. Era, es, y seguiría siendo simplemente “La Isla” a voz populi.
Mencionaron en los informes, aquellos que al menos la vislumbraron, la existencia en su zona oriental de una cabecera de playa. Al parecer la única que dispondría. Que desde dicho margen una especie de sendero, habría de conducir a una cascada extremadamente grande y ruidosa. También se mencionaron en los mismos la existencia de una laguna, pero nadie pudo confirmarla hasta el momento. En virtud de ello, se podría concluir que no hay nada cierto en lo que los marineros apostados en “La Taberna del Bucanero” tanto han pregonado. Estos individuos, en el informe, fueron cuestionados en cuanto a su credibilidad. A pesar de todo ello, éstos, los faltos de credibilidad, siguen afirmando su existencia aseverando que únicamente es visible en ciertos momentos, y no sería presentable a cualquiera. De acuerdo al folclore del lugar, se menciona que se formó una laguna en el centro de ésta en cuyo lado oriental, existe una playa de forma semicircular. Que tanto la laguna como “La Isla” se encuentran bordeadas de una vegetación agreste y espesa que ningún humano hubiese llegado a conocer.
De acuerdo a dicha creencia, ésta se encontraría en el interior de la ínsula conectada al mar a través de las grutas mencionadas precedentemente.
De calor pegajoso, humedad del 100%, animales exóticos y naturaleza exuberante, así fue descripta en el informe que se generó.
De acuerdo a lo extraído en la bitácora del capitán del bergantín consta que todos sus tripulantes osaron acercarse anclando en dicho lugar. Según anotaciones en dicho libro el campamento base se creo en la cabecera de la playa.
Lo que siguió a continuación ha sido tema pura especulación. Al parecer un grupo de expedicionarios salieron a realizar un estudio de la misma. Otros se dedicaron a construir el campamento con equipos de alta tecnología. ¿Qué pasó? Todavía no se sabe. Algunos en "La Taberna del Bucanero" piensan que lograron encontrar el famoso cofre luego de una serie de percances, que no tenían explicación plausible. Así era el caso por ejemplo de las bombas de achique. Dejaban de funcionar, magnetómetros detectaban cualquier cosa menos lo que tenía que hallar, personas que fallecían sin causa aparente. El trabajo en sí se realizó en el fondo del lago interior. De investigadores acreditados conocidos por su condición de escépticos, se atribuyen esos misterios a una especie de magnetismo proveniente de la formación como islote. Piensan que pudieron crear un dique para que el agua no entrase a través de “Las siete gargantas del Diablo”. Si esto fuere cierto, se desvió el cauce proveniente de la cascada.
Nunca se ha de saber que realmente aconteció con esas almas que se aventuraron al corazón de “La Isla”. El asunto es que técnicamente todo pareciere funcionar. Nada de esto figura en la bitácora del capitán, descubierta en el bergantín luego del temporal. Pero si todo esto fuese verdad, esos hombres descubrieron la Gran Gruta del Mogote. Los lugareños siguen pensando que todo lo que se ha relatado a sido verdad. En otras ocasiones ha pasado. Con esta premisa, en virtud de las investigaciones, que produjeron toneladas de informes los técnicos debieron pulular cual moscones por el fondo del lago, al que se le había extraído el agua, provenientes de dichas grutas. Estas, al parecer alimentarían la laguna interior con el mar que los bordearía.
Cuando la Guardia Costera abordó el Bergantín de tres palos, descubrieron una foto. Se hallaba borrada. Hay quienes siguen pensando que quisieron fotografiar el hecho y por algún motivo se borró. Al parecer y ya entramos en especulaciones, eso coincidió en el momento en que se abría el arca en el fondo ya seco por las bombas de achique.
Los lugareños siguen insistiendo, aún al día de hoy que fue cuando la gran tormenta que Meteorología había anunciado, en que muchos cayeron enfermos y el capitán enloqueció. Dicen que la espada del Capitán Garfio, con incrustaciones de oro y diamantes, monedas de la Corona Española, con una cruz hecha de oro y piedras preciosas, ha aparecido en otras épocas. Esta vez, no fue diferente. Si nos guiáramos por el folclore que hay en la zona, el vendaval se hizo más fuerte a medida que la tormenta crecía en intensidad. Las represas cedieron y el capitán del bergantín murió ahogado. Fue en ese momento, que se detectó un nivel de radioactividad proveniente de la espada misma.
Baang.
A causa de una pesadilla, la cual motivó que encendiese la luz de la veladora, salté de la cama Eso generó una gota de transpiración corriendo por mi mejilla izquierda.
-Sigue siendo el hotelucho de mala muerte que alguna vez en mi vida fui a parar- la habitación que había alquilado tenía por el lado izquierdo de la cama, el aparato lumínico el cual se situaba sobre una mesita de luz descolorida por le paso del tiempo y falta de pintura. Asimismo podía verse sobre un muro lateral, una ventana que daba al callejón. La pieza disponía de un ventilador que funcionaba cuando así lo quería. No sucedía siempre, pero el zumbido de las paletas me resultaba por instantes eterno. Pero lo peor de todo no estaba ahí. Lo que más me incordiaba era ese calor pegajoso que hacían de mis únicas pertenencias, una camisa y un pantalón ajeado no conocieran un lavado, convivían conmigo durmiendo o despierto. Sentía el latido del corazón deseando salir de su lugar en el preciso instante en que palpaba mi cuerpo. En el momento en que me levanté y miré a trabes del ventanal que daba al callejón, -continúa la maldita noche- meditaba.
El sonido de una radio fuera de sintonía escuchaba proveniente del pasillo, estando metido en mis pensamientos fumando un porro. -¿Quien diantre será el inoportuno?- Decidí abrir la puerta que daba al corredor y saber de que se trataba. Las luces del pasillo continuaban con su luz amarillenta. Estaba dispuesto a cerrar de nuevo la puerta para tratar de sobrellevar lo que quedaba de la noche cuando me percaté como desde la pieza de al lado hacían el amor una pareja de franceses.
-¿Una pitada…?- me dijo el inglés extendiéndome un porro a través de una abertura en la pared lindera, opuesta a donde los franceses se encontraban pernoctando. Fue así que me fumé el pitillo tranquilamente mientras mis pensamientos divagaban por si solos.
-¿Nos vamos?
-Si
Mi cuerpo había empezado a desdibujarse cuando miraba mis manos notándolas transparentes y una especie de calor corría dentro de mí. Algo húmedo, viscoso comenzaba a formarse. Mi cien derecha…

El baúl habría adquirido un color amarillento por encima de mí. Abría y cerraba la tapa como si de una risa se tratara, mientras la luz en torno a donde me hallaba empezaba a apagarse. Al final, desapareció junto a su risa ahogada. Al menos hasta que otro tuviere un nuevo encuentro con él…

** Antecedente **
Este relato posee como antecedente un desafío literiario denominado playero. El cofre (desafío playero)