Recuerdos en blanco y negro

En una época muy lejana perdida en el tiempo había un mundo desabitado, un yermo. El fortín estaba inmerso entre las dunas del olvido.
En el horizonte se avecinaba una tormenta, y como un relámpago, de la nada los soldaditos de plomo tomaron vida propia.

"Vamos despiértese sargento, estamos rodeados de indios", me decía el el soldado que estaba de guardia.

De golpe me depierto y de un sobresalto quedo parado al costado de la cama, y comienzo a tomar conciencia de donde estoy. Estaba rodeado de los indios que habitaban el caserío, cuando yo salía de mi inconciencia producto de una enfermedad viral.